Rocío Monasterio desata el júbilo en la izquierda madrileña

Rocío Monasterio

Tendrá que explicarse mejor Rocío Monasterio, porque su decisión de unirse a la izquierda en el rechazo a los Presupuestos de la Comunidad de Madrid supone, en los tiempos que corren, todo un balón de oxígeno para el socialcomunismo, que ya celebra la derrota de Isabel Díaz Ayuso, obligada a prorrogar las cuentas de 2002 poniendo en peligro 1.000 millones de euros más para la Atención Primaria de la región. No se entiende la negativa de la dirigente de Vox, que ha pasado de la abstención al «no» sin mayores argumentos, más allá de asegurar que se siente «humillada» al ver rechazadas sus enmiendas. Todo ha sido un dislate: después de que Vox presentara con seis minutos de retraso sus enmiendas al Presupuesto en la Cámara autonómica, aduciendo un problema informático que, según la propia Asamblea, no existió, ahora Monasterio responde con una pataleta y amenaza no sólo con votar en contra, sino con bloquear el dictamen correspondiente, por lo que ni siquiera podrá celebrarse el Pleno del debate de Presupuestos.

Además de esos 1.000 millones que quedarían en el aire, también lo harían los nuevos centros de salud o las reformas de los Hospitales públicos de La Paz, 12 de Octubre o Niño Jesús, así como las 10.000 nuevas plazas educativas gracias a 37 obras de centros y otras 10.000 en FP. Tampoco podrían materializarse 260 millones en becas y ayudas para 650.000 personas ni habría 32.000 beneficiarios nuevos de las ayudas para el comedor escolar y 7,5 millones para el desayuno escolar dirigido a familias perceptoras del RMI. Peligran igualmente 150 millones para mejorar las residencias de mayores, 40,7 millones para duplicar las ayudas por maternidad a mujeres menores de 30 años, la prolongación de la línea 11, 3 y 5 de Metro y la línea de ayudas de 52 millones para ascensores en comunidades de vecinos de edificios antiguos.

Demasiado para una rabieta. ¿No te parece, Rocío Monasterio? Mira las caras de la bancada de la izquierda y sus sonrisas. Están locos de contentos.

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