¿Qué es un escoliosexual, Marlaska?

¿Qué significa ser escoliosexual, ministro Marlaska?

Ahora resulta que el Ministerio de Interior ha colocado entre sus prioridades instruir a los agentes sobre los nuevos géneros y orientaciones sexuales, como si conocer lo que significa ser «antrosexual», «homorromántico», «grisexual», «panromántico», «birromántico» o «pangénero» fuera fundamental para que la Policía lleve a cabo su trabajo. Años sumidos en la más absoluta ignorancia haciendo cumplir la ley y persiguiendo a delincuentes para que ahora venga Fernando Grande-Marlaska a enseñarles que no se puede garantizar el orden público y los derechos fundamentales si no se conoce el significado de, por ejemplo, escoliosexual. El ministro considera básico que un policía sepa que escoliosexual es sentirse atraído por personas no binarias, aquellas que no se reconocen ni como hombre ni como mujer. De modo que un aspirante a miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no accederá a la plaza si no domina la nomenclatura de género.

Los temarios de la Policía Nacional ya incluyen los nuevos tipos de sexualidad, géneros (37) y orientaciones sexuales (10) que se manejan abiertamente en España. Los temas 29 y 30 incluyen menciones a la libertad sexual, a los delitos de odio por motivación sexual y a las nuevas realidades y «grupos sociales» que están presentes en la sociedad española. De ahí sale la lista de todos esos nuevos géneros y orientaciones sexuales. Además, el temario de la escala ejecutiva, en su tema 52, también ha incorporado otra novedad: la La Ley Orgánica 10/2022, de 6 de septiembre, de garantía integral de la libertad sexual. La conocida como ley del sólo sí es sí, que esta misma semana el Congreso ha aprobado modificar -con el rechazo de Podemos, impulsor de la normativa- para tratar de frenar las reducciones de penas y excarcelaciones de las que se estaban beneficiando agresores sexuales. Lo que no saldrá en el temario es que por culpa de esa ley bodrio más de 700 agresores sexuales han visto rebajadas sus penas y más de 70 campan ahora a sus anchas. ¿A que no, Marlaska?

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