PSOE: viaje al populismo

PSOE: viaje al populismo

Es paradójico que en 2016, al inicio de la legislatura, el PSOE estuviese en una de las mayores crisis de su historia por la amenaza que suponía la irrupción de Podemos. Esa misma amenaza es hoy la salvación para un partido socialista sin prácticamente bases activas y con una crisis interna disimulada por haber alcanzado La Moncloa. Pero no nos engañemos, los socialistas están muy lejos de ser ese partido responsable que gobernó España durante tantos años y sus peleas internas siguen ahí. La diferencia es que ahora, a las puertas de unas elecciones, no es momento de escenificar lo deteriorado que está. De hecho, algunos consideran que no hacer nada es la mejor de las estrategias, así evitan meter la pata y dejan que Podemos siga en caída libre. Sin embargo, esto no ha evitado que en las últimas semanas muchos de sus históricos dirigentes, algunos con un capital político impresionante, hayan abandonado el partido y muchos otros lo harán si el sanchismo continúa por el mismo camino, que no es otro que el de permanecer en el poder a toda costa.

Buena muestra del poco respeto que Sánchez le tiene a las instituciones y a los ciudadanos es su forma de gobernar a golpe de decretazos, apurando hasta sus últimos minutos en el poder. Algo totalmente contraproducente, ya que toda ley y decreto deben ir en el marco de unas políticas que a su vez deben estar respaldadas por un presupuesto que las permita llevar adelante.  Crear inseguridad jurídica por unas semanas, aprobando decretos que no se sabe si serán posteriormente convalidados por la Cámara Baja o que ni siquiera se analizan si las cuentas públicas podrían sostenerlos, es una temeridad que sólo sirve para ganarse a la opinión pública y hacernos olvidar que todo este tiempo ha gobernado de espaldas a los ciudadanos y de cara a los separatistas.

En política, la experiencia y el saber defender tus ideas y proyectos con rigor pero también con educación y siguiendo las reglas del juego son aspectos a valorar muy positivamente. Apelar única y exclusivamente al cálculo electoral y a la satisfacción personal, te convierte en un populista más. El hundimiento de los socialistas estaría asegurado si no fuera porque Iglesias y los suyos van de mal en peor por la compra del chalet de Galapagar, las broncas internas y la desafección que generan entre los ciudadanos.

Es lógico que las agrupaciones socialistas, que son las que tendrán que salir a la calle a convencer al electorado para votar a Sánchez, estén desconcertadas con el hiperliderazgo de Sánchez y sus coqueteos con el independentismo A veces, tengo la sensación de que para quitarse las espinitas clavadas de haber sido expulsado de la secretaría general, Sánchez está dispuesto a desmantelar el PSOE y llevarse a España por delante si hiciera falta.

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