Patada de Trump a Sánchez en el culo de los españoles
En vez de notas diplomáticas, llamadas telefónicas, convocatoria de embajadores, memorandos o mensajeros discretos, las relaciones internacionales en el siglo XXI se hacen en la prensa escrita, en la televisión o, peor aún, en TikTok. La filtración a Reuters de un correo electrónico interno del Pentágono ha sacudido a políticos y periodistas europeos, ya que en él se comenta la posibilidad de expulsar de la OTAN a España.
Detrás de cada filtración está el interés del filtrador y la aportación del periodista consiste en identificar ese motivo. En este caso, un correo interno del Pentágono describe opciones para que Estados Unidos castigue a los aliados de la OTAN que, en opinión de la Casa Blanca, no están apoyando las operaciones militares contra Irán. Entre los señalados, están España, porque el gobierno de Sánchez no permite a las fuerzas armadas de EEUU el uso de las bases de Rota y Morón, ni el sobrevuelo del espacio aéreo, y el Reino Unido. Los castigos que se proponen en ese correo para España son la expulsión de la OTAN o su suspensión de los órganos de la alianza; y para Gran Bretaña, el cese del respaldo a su soberanía sobre las islas Malvinas, reclamadas por Argentina, ahora alineada con EEUU.
La filtración del correo desvela la ansiedad de Washington por unir a otros países a la coalición formada por EEUU e Israel contra Irán, en un intento de repetir la alianza mundial contra el Irak de Sadam Hussein que había invadido Kuwait (1990-1991). La guerra marcha mal para la Casa Blanca, como ya hemos explicado aquí, y amenaza al mundo. El CEO del grupo empresarial LVMH, Bernard Arnault, acaba de declarar que, si no se zanja de manera rápida, el conflicto podría generar «una catástrofe global con efectos extremadamente graves».
¿Son posibles medidas tan duras contra España? La respuesta es no. Porque, de acuerdo con el Tratado del Atlántico Norte, las decisiones se tienen que tomar por unanimidad de los 32 miembros, como ocurrió al pedir su adhesión Suecia y Finlandia. Y España no votaría a favor de su propia expulsión… o eso creemos.
En resumen, con este correo EEUU pretende amedrentar a los demás miembros de la OTAN, para que manden simbólicos cruceros o fragatas a las cercanías del estrecho de Ormuz.
Aunque Trump no nos eche de la OTAN, porque no tiene esa facultad, ni le conviene (base de Rota), nos puede hacer mucho daño, simplemente apoyando a Marruecos, socio más fiable que España y que, además, por medio de Sánchez, controla las dos orillas del estrecho de Gibraltar. ¿En qué asuntos? En la delimitación de las aguas territoriales en torno a Canarias, que afectan al monte Tropic; en la aceptación de la inmigración «por la seguridad de Europa»; en las reclamaciones marroquíes sobre Ceuta y Melilla; en la cesión de inteligencia y armamento; en la retirada de inversiones (en 2025 las empresas norteamericanas invirtieron 15 veces más que las empresas chinas); en el suministro de gas natural licuado (mayor suministrador en marzo, por delante de Argelia y Rusia); etc, etc, etc.
En cambio, Sánchez, si está tan a disgusto en la OTAN y es tan pacifista y legalista (salvo en el Sáhara Occidental), podría iniciar el proceso de retirada de la OTAN. Los tertulianos se paran en el artículo 5.º del Tratado del Atlántico Norte y no leen más, aunque el texto completo es corto. Sólo tiene 14 artículos y el 13.º fija el mecanismo de retirada voluntaria, que lo empleó en 1966 el gobierno francés para salir del mando militar, al que regresó en 2009.
Según ese artículo, «cualquiera de las partes podrá dejar de ser parte un año después de haber notificado su denuncia al Gobierno de los Estados Unidos, el cual informará a los Gobiernos de las demás Partes del depósito de cada notificación de denuncia». Explicado de otra manera, Sánchez podría decirle a Trump que él retira a España de la OTAN y, dentro de un año, presentarse a las elecciones con ese mérito. ¿Lo hará?
También la diputada de Podemos Ione Belarra, cuyo partido ha investido a Sánchez y le apoya en el Congreso, podría registrar una proposición no de ley para instar al gobierno «progresista» a dar ese paso. Repito la pregunta: ¿lo hará?
Que un individuo cuya familia política se enriqueció con la prostitución y que tiene a su esposa y a su hermano imputados por corrupción realizada gracias a su asiento en la presidencia del gobierno hable de decencia o de ética es sonrojante. Se trata sólo de una táctica para presentarse ante toda la izquierda como anti-yanqui, con el único fin de captar los votos de los más fanáticos.
Mientras tanto, los pocos españoles que conocen el empeoramiento de la situación internacional, con guerras en Ucrania y Oriente Próximo, el desprestigio de España y nuestra (enana) capacidad militar, tiemblan ante la posibilidad de que perdamos el paraguas protector de Estados Unidos en un mundo de peligros crecientes.
¡Es todo una farsa a dos voces! Por parte de Trump y de Sánchez. Y a mí me preocupa más Sánchez, que a fin de cuentas está destruyendo mi nación, en el interior y en el exterior.