La parásita de Podemos
Martina Velarde es una parásita podemita. También ha estudiado Derecho, hizo el máster de Prácticas Jurídicas y el de profesorado de secundaria (CAP). Pero a pesar de tener ya 46 añitos, sólo ha trabajado de «administrativa, camarera, azafata…», según ha explicado en varias entrevistas. El 15M la pilló ya talludita, con 32 añazos y sin haber hecho más que enredar, pero se enganchó a Podemos con la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo y, en 2015, teniendo ya 36 tacos, «sin mucha esperanza, presentó su currículum para trabajar como técnica en el grupo municipal de Ganemos» en Córdoba.
La ficharon y allí medró hasta que, en 2019, salió elegida diputada en el Congreso y, al año siguiente, sustituyó a Teresa Rodríguez como secretaria general de Podemos Andalucía. Su retribución actual supera los 90.000 euros anuales y a los que estudian «carreras privadas» les dice que: «Os ponía yo a trabajar desde cero, zánganos».
No como ella, que es muy trabajadora porque dice que se pagó la carrera poniendo copas y haciendo de camarera, que son los únicos trabajos que, pese a su avanzada edad, ha llevado a cabo fuera de Podemos.
Los insultos, las palabras soeces y las faltas de respeto son el único ejercicio de la política que se le conoce a Martina Velarde. Dejó la coordinación de Podemos Andalucía tras el destrozo que hizo en las elecciones andaluzas de 2022, cuando dejó a su formación sin representación porque entregó tarde la documentación. Y ahora aspira a ser la candidata de Podemos por Córdoba para las próximas elecciones andaluzas, previendo que el sueldazo del Congreso va a ser bastante más difícil de repetir vistas las malas expectativas de su partido para las generales.
Solamente por arrimarse a Podemos, Martina Velarde cobra 5,5 veces el salario mínimo interprofesional que se les paga al resto de camareras y azafatas, que son los únicos trabajos ejercidos por ella fuera del partido morado. Un partido que se financió con el dinero extraído de la sangre de los venezolanos.
Hemos visto los documentos firmados personalmente por Hugo Chávez por los que autoriza que se transfieran millones de euros a los fundadores de Podemos para «estrechar lazos y compromisos» con representantes de la izquierda y para «crear consensos de fuerzas políticas y movimientos sociales, propiciando en este país [España] cambios políticos aún más afines al gobierno bolivariano».
Vimos cómo Juan Carlos Monedero intentó defraudar a Hacienda pagando menos impuestos de los que le correspondían por los 425.000 euros que el chavismo le transfirió en 2013. Y está publicado cómo ese dinero acabó financiando a Podemos y su televisión.
Martina Velarde es una garrapata hinchada de la sangre de los opositores torturados y asesinados por los tiranos chavistas; una liendre que se hincha en un partido creado y financiado con el dinero del narcoterrorismo venezolano; y un piojo que vive a cuerpo de rey sin hacer nada de provecho.
Llevada por la ira que le produce ver cómo los miles de opositores venezolanos que han tenido que huir de aquella tiranía asesina y torturadora celebran la captura del jefe del Cártel de los Soles y temiendo que Nicolás Maduro, para rebajar su condena, colabore con la justicia estadounidense contando todo lo que le debe Podemos, la podemita Martina Velarde los ha insultado diciéndoles precisamente lo que es ella, una parásita de la peor especie.
En psicología dicen que la proyección es un mecanismo de defensa con el que se atribuyen a los demás los defectos propios. La parásita Martina Velarde proyecta su ira y su odio sobre los opositores venezolanos que sueñan con recuperar la sangre que Podemos les ha chupado.