Las incoherencias se pagan

Las incoherencias se pagan

Pero…»qué malos son los demás y qué poco se parecen a mí», ¿verdad? Este podría ser el resumen de todos los programas políticos y de todos los hinchas de los políticos del siglo XXI y de la ideología de la mayoría de la gente…¡¡Ay!!

En estas circunstancias, la política no me interesa en sí misma (para mí es el nuevo Sálvame Diario) y los que me conocen, y me leen, lo saben; de ella y sus protagonistas sólo me resulta atractiva la cuestión humana, su natural incoherencia tan vital, que es la de todos, y es poesía.

La columna de opinión desde el virtuosismo, no es otra cosa que inconsciencia ¡y eso sí que no!, si hay algo que no puede ser un columnista es pueril, dado que la única razón por la que condenamos a los demás, es porque no nos conocemos a nosotros mismos…

La opinión desde la rabia es aun peor, la rabia nos enfrenta al idiota que todos llevamos dentro y el odio siempre es muy grotesco. Pero volvamos a la simpática superioridad moral, que no es otra cosa que ignorancia y, en el mejor de los casos, candor e incapacidad del autoanálisis, por miedo o por torpeza.

Si cada individuo tomara conciencia de la cantidad de errores que ha cometido, y cometerá en breve, sentiría mucho más cariño por el prójimo. Quien sojuzga a los demás desde la ira o la virtud es ingenuo, pero no con la hermosa inocencia de Julieta Capuleto, sino con la ingenuidad del alma elemental que divide el mundo en dos grupos: uno, nosotros, poseedores de la verdad absoluta; y luego el otro, lleno de mentirosos, chupasangres e ímprobos vasallos de los poderes en la sombra…

¿Qué te inspira como escritora?, me preguntaban hace poco en una entrevista…

-La incoherencia es uno de los fenómenos que más me hace reír, pensar y más me inspira, desde luego… La primera, la mía ¿eh? Seamos capaces de encontrar las grietas en nuestra propia ideología y en nuestra actitud, no sólo en las del de enfrente. Y un poco de humor, que significa sentir vergüenza propia más que ajena. El humor te da la talla de la inteligencia y la sofisticación intelectual de una persona. En cambio, la estupidez de un individuo es directamente proporcional a su indignación y movilización ante cualquier naturaleza de humor.

Cuando leo y escucho la superioridad moral con la que se despacha casi toda la sociedad actualmente al juzgar a los demás (¿el mundo del pensamiento ha sido siempre así de grosero?), me resulta primero embarazoso, después divertido. Y mucho, aunque no tanto como las incoherencias de nuestro gobierno, que son constantes, floridas, generosas, como palomitas saltando en el microondas. Y luego sus miembros, que siempre se mueven desde su pretendido “Club de la bondad”, enfadados e indignados al mismo tiempo.

Lo de la “no corbata” para ahorrar energía mientras viaja en helicóptero y gasta 180 litros de keroseno (y no los ¿5 litros de gasóleo del coche?) mientras sólo se ahorra 10 minutos respecto a ese mismo traslado por carretera ilustra perfectamente el cómic diario del que les hablo y que ustedes, lectores, conocen.

“Despojémonos de la corbata” en aras del medio ambiente y del planeta dice, con la carita toda iluminada y después de realizar estas declaraciones, se monta con todo su paquete testicular (eso se comprende) en uno de los Super Puma del 402 Escuadrón del Ejército del Aire para cubrir una distancia de 25,8 kilómetros lo que obliga al aparato a realizar dos viajes en vacío. Uno, entre la base de Cuatro Vientos y la Moncloa y el otro, entre Torrejón de Ardoz y Cuatro.

Desde el Partido Popular alguien muy inspirado ha dicho que el problema de nuestro presidente no es la energía, ni los helicópteros, ni tampoco las corbatas, sino que «su problema está en su tendencia a sobrevolar los problemas de los españoles”, jajajja ¡qué gozada! porque “lleva meses sin pisar la calle por miedo a que la sociedad le diga lo que piensa de él y de su gestión». La política puede ser Arte, Literatura y Belleza.

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