La hora de la sociedad civil

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La manifestación convocada por el PP para este domingo no será una concentración partidista, pues no se permitirá ningún tipo de simbología política y la única bandera será la de España, en un intento de que la unidad contra el sanchismo sea lo primordial. Es verdad que la calle demanda que Feijóo dé un paso al frente y no renuncie a utilizar todos los instrumentos parlamentarios a su alcance, incluido, por supuesto, la moción de censura contra Pedro Sánchez, pero también es cierto que de forma paralela es más necesario que nunca escuchar la voz de una sociedad civil que no puede permanecer callada ante la deriva antidemocrática de un Gobierno que ha decidido mantenerse en el poder a toda costa. Por eso es necesario que Sánchez sienta el hartazgo e indignación de la calle.

 

Bajo el lema de «mafia o democracia», el mismo que el pasado mes de junio congregó a decenas de miles de personas en la capital de España, Feijóo ha querido reunir a los suyos ante la deriva del rumbo del Gobierno y el colapso de una legislatura que agoniza. Pero la crítica situación que vive España trasciende, en mucho, a un acto partidista, razón por la que el PP ha decidido con buen criterio despojar de cualquier símbolo político un acto que debería convertirse en la expresión plural de rechazo a la deriva totalitaria de un Ejecutivo que ha decidido enrocarse y convertir a los españoles en convidados de piedra de una situación política de gravísimas consecuencias para el interés nacional.

Es por ello que es la hora de la sociedad civil, la hora en la que los españoles concernidos con el valor de la democracia amenazada, al margen de etiquetas ideológicas, salgan a la calle a defender la libertad. Esto no va de siglas, sino de patriotismo en el sentido más natural del término. Porque al sanchismo se le derrota, por supuesto, en las urnas, pero también se le combate pacíficamente en la calle.

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