La gran coalición sigue siendo necesaria

La gran coalición sigue siendo necesaria
  • Diego Vigil de Quiñones Otero

Hasta 2015, la suma PP+PSOE había tenido de manera casi invariable unos 300 de los 350 escaños del Congreso de los Diputados. Después de la irrupción de Podemos, el número de escaños de ambos partidos ha descendido, pero sumados a Ciudadanos (que comparte con ellos “el centro”) no ha bajado de los 250 diputados. Sería interesante recordar que en un primer momento de la nueva aritmética, durante la legislatura fallida 2015-2016, Mariano Rajoy propuso una gran coalición PP-PSOE-Cs. Ello le valió ganar 700.000 votos y 14 escaños en siete meses, que no está mal.

La idea de una gran coalición se planteó en España por voces autorizadas ya en los peores momentos de la crisis. Cuando ha hecho falta, la gran coalición ha funcionado “en la sombra”. Por ejemplo cuando en 2011 se reformó el Art. 135 de la Constitución para introducir la exigencia de la estabilidad presupuestaria, o en la gestión que se hizo de la abdicación del Rey. Con una gran coalición, se habrían llevado a cabo las reformas solicitadas por la UE con menos problemas. También se habrían hecho reformas estructurales de mayor calado que las llevadas a cabo con tibieza por el Gobierno Rajoy 2011-2015. El país ahora estaría mejor.

La gran coalición (sea en forma de gobierno compartido o apoyando un partido a otro) ha funcionado bien en varios momentos y lugares de la historia de Europa: en Alemania lleva años funcionado y en Italia se formó en los ochenta el llamado pentapartito en el que socialistas, socialdemócratas, radicales y liberales apoyaban a la democracia cristiana formando un gran dique contra el comunismo.

En España solo han existido versiones menores de gran coalición. Así el apoyo del PP y UPyD al PSE en la comunidad autónoma vasca entre 2009 y 2013. La última versión menor de gran coalición podríamos decir que fue el pacto PSOE-A – Ciudadanos en Andalucía entre 2015 y 2018. Aunque al llegar las elecciones de 2018 Ciudadanos se quiso desvincular, lo cierto es que aquel pacto impidió la entrada de Podemos en la Junta, propició bajadas de impuestos a pesar de un gobierno socialista, obligó a ciertos niveles de transparencia, y le permitió a Ciudadanos doblar su número de votos. Un amigo andaluz dice que Ciudadanos le robó la vez al PP-A, que se habría reforzado en Andalucía ocupando el papel que hizo Cs en apoyo del PSOE-A de Susana Díaz. Y es que, aunque en España normalmente se anteponga el interés del partido al del país, y se tenga miedo a las grandes coaliciones por lo que pueden restar sin mirar lo que suman, las grandes coaliciones a veces conllevan premio.

El resultado de las últimas elecciones generales, locales y autonómicas ofrece una nueva oportunidad histórica de gran coalición: dan los números para un gobierno del PSOE con apoyo del PP, de Cs, o de los dos a la vez en el gobierno de España, y esos mismos pactos permitirían gobernar Aragón, Castilla y León, Navarra o la región de Murcia. Algo imprescindible para el interés nacional en el caso de Navarra (donde los primeros atisbos de negociación no permiten prever la gran coalición). La gran coalición era necesaria y no se hizo al comienzo de la crisis por anteponer el interés del partido al del Estado. Ahora sigue siendo necesaria: propiciaría un futuro mejor para España evitando que el Gobierno dependa de Podemos y los nacionalistas.

PP o Cs serían comprendidos y premiados por el electorado de centro- derecha si la posibilitasen, evitando con ello esos socios al Gobierno. Y si solo uno de ellos lo hiciese, seguramente sería el que de los dos sobreviva.

  • Diego Vigil de Quiñones Otero es Registrador de la Propiedad y miembro del act-tank Qveremos

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