La economía y las elecciones estadounidenses
Las elecciones presidenciales que se celebrarán en noviembre en Estados Unidos son de una gran importancia, como siempre, para el contexto económico no sólo de dicho país, sino de todo el mundo, pues la economía estadounidense sigue siendo, a día de hoy, la primera economía del mundo y la que ejerce de motor económico mundial, pese al empuje de la economía china y de otras economías emergentes.
Por eso, no podemos vivir dichas elecciones como algo que no nos afecte, pues en todos los ámbitos -desde el social al militar, pasando por el tecnológico- nos influye, siendo el económico una de las facetas en las que más influencia tiene sobre el resto del mundo, o, mejor dicho, como la economía está relacionada con todos los sectores, ese elemento transversal hace que sea muy relevante la influencia.
Pues bien, las expectativas no son nada buenas para el resultado de dichas elecciones, gane quien gane. Por un lado, tenemos a Donald Trump, que ya fue presidente. Es un empresario, lo cual siempre está bien, por la visión de mercado que le da, pero siempre que su espíritu empresarial sea para defender el libre mercado y el capitalismo, no tanto un aire mercantilista. Ahí tenemos un problema, porque Trump es sumamente proteccionista y, por tanto, eso perjudica las relaciones económicas con el resto del mundo, afectando muy fuertemente a la UE y, dentro de ella, a España.
El proteccionismo empobrece siempre, porque merma la competencia y, con ello, la capacidad de mejora de las distintas economías, al saber que su mercado queda protegido de la competencia extranjera por aranceles, cuotas y contingentes. Si Estados Unidos intensifica su proteccionismo, el mundo entero lo intensificará también, en respuesta, empobreciendo a toda la economía internacional. Su candidato a vicepresidente también parece que abraza el proteccionismo de manera clara.
Por otro lado, los Demócratas han hecho renunciar a la reelección al actual presidente, Joe Biden, por la merma en sus capacidades derivada de su edad, y han situado como candidata a Kamala Harris, actual vicepresidenta. Si con Trump la economía internacional corre el riesgo del proteccionismo, con Harris corre riesgo la economía en todas sus facetas, pues al proteccionismo hay que sumarle un intervencionismo completo en todos los ámbitos: regulación de precios, incremento de salario mínimo, menos horas de trabajo, gasto público exponencial -del que tampoco se suelen librar los Republicanos, dicho sea de paso-, e impuestos altos. Su candidato a vicepresidente tiene una tendencia mucho más de izquierdas que la propia Harris, que ya lo es mucho de por sí, lo que también es preocupante.
Por tanto, las expectativas económicas respecto a las elecciones de Estados Unidos son malas en cualquiera de los dos casos; en mi opinión, peores en el caso de que Harris ganase, pero malas en cualquier caso. Ese horizonte económico es al que nos tendremos que enfrentar desde la perspectiva de la influencia de Estados Unidos en la economía internacional.
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