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El difícil arte de comprender el arte

El arte
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Cuando el doctor iluminado, Ramon Llull, catalán avant le procés, trató de explicarles a los musulmanes, con quienes a menudo intercambiaba pareceres, en qué consistía el misterio de la Santísima Trinidad, algo que los cristianos -católicos para ser más preciso- entendemos todos perfectamente, a los partidarios del Corán les resultó tan difícil de comprender que para abreviar discrepancias optaron por lo más mas expeditivo, apedrearlo. Y la cosa como es de suponer, acabó mal. Todo por empeñarse en hacerles entender algo para lo que no alcanzaba su pensamiento. Y es que, ya se sabe. Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

Ocurre exactamente lo mismo hoy, aunque en otra forma de entendimiento, en el mundo del arte, o más concretamente, en el arte de entender el arte, que parece algo reservado solo a mentes privilegiadas que se sitúan por encima del pensamiento normal, incluso de algún pensamiento excepcional, aunque tampoco sea lo habitual. Lo cierto, lo excepcional, es que nos encontramos ante una generación de mentes con elevados procesos de entendimiento y que, en efecto, son hoy los únicos capaces de llegar a entender el arte.

Veamos, si no, lo ocurrido con un grupo de artistas de Baleares que han viajado a Caracas, actualmente uno de los paraísos de las artes visuales en la vanguardia de las nuevas ideas, para realizar una exposición titulada Relaciones Públicas, en la que han participado artistas mallorquines comisariados por Jordi Pallarés, con diseño de Javier Siquier.

El título de esta exposición ha servido en primer lugar, según sus organizadores, para hermanar cultural y afectivamente Venezuela con España. La muestra trata, por tanto. de profundizar en las relaciones públicas, a la vez que humanas, poniendo énfasis en los vínculos diplomáticos, espaciales, contextuales, históricos, culturales y afectivos que desde siempre han existido entre ambas vanguardias. Y, claro está, se trata de una intervención «en la que están muy presentes los movimientos centrípetos y centrífugos entre todos aquellos que forman parte de este», algo que los responsables de la muestra advierten para una mayor comprensión.

El promotor de Relaciones Públicas nos ilustra que se trata de un proyecto metacuratorial que desea reflexionar sobre el hecho expositivo y un posible ensayo sobre los procesos, esperanzas e imposibilidades de todo proyecto que necesita materializarse para tener visibilidad. Ilustrarnos en consecuencia «sobre el qué, el cómo y el después de una acción efímera que genera expectativas hacia adentro y hacia afuera. Sobre los movimientos y energías hacia un espacio la distancia del cual plantea».

Está, por tanto, muy claro. Y es que sin duda estamos ante un proceso de investigación en el que se plantean muchos retos de actuación en un contexto político u otro. Es evidente que probablemente no podamos alcanzar a comprenderlo en su totalidad, pero estamos, sin duda, ante uno de los mayores ejemplos de un proceso de investigación sobre la profundidad del arte. Lo dicho. Como musulmanes ante el doctor iluminado.

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