La derecha alcanza con Sánchez su cota más alta en democracia
Una extrapolación de los resultados en Aragón, naturalmente con la ponderación que obliga el hecho de que se trata de tres circunscripciones sujetas a particularidades, nos sitúa delante de un escenario en el que, en unas elecciones generales, la derecha -la suma de PP y Vox- estaría en estos momentos por encima de los 200 escaños -concretamente 205-, aportando el PP 134 y 71 la formación de Abascal.
Es decir, el PP se situaría ligeramente por debajo del resultado obtenido en 2023, mientras que Vox duplicaría con holgura su actual representación parlamentaria. Entre ambos obtendrían el 51,1% de los votos, mientras que la suma de PSOE, Sumar y Podemos no llegaría al 36%, una diferencia abismal. Es decir, Vox aportaría un caudal de escaños indispensable para que Feijóo entrara en la Moncloa y estaría en disposición, por su número de escaños, de elevar el nivel de sus exigencias a su grado más alto.
Parece evidente que cuanto más tiempo permanezca Sánchez en La Moncloa más fuerza alcanzará Vox y que el mantra del peligro de la extrema derecha se ha caído de cuajo, a la vez que también ha dejado de surtir efecto el mantra del voto útil.
Hemos llegado a un momento en que ese relato ya no funciona, porque la continuidad del presidente del Gobierno se ha convertido en la mejor baza de los de Abascal para seguir creciendo. La derecha barre literalmente a la izquierda y los precedentes, en sentido contrario, habría que buscarlos en los albores de la democracia, cuando el bipartidismo era un hecho y el socialismo se convirtió en hegemónico. Ahora, la suma de PP y Vox está cerca de lograr los 3/5 del Congreso de los Diputados, una mayoría suficiente para impulsar una reforma constitucional, toda una amenaza para la izquierda y los partidos separatistas. Porque, a día de hoy, la derecha española se sitúa en su cota más alta en democracia y la izquierda en la más baja. Eso es lo que ha conseguido el sanchismo.