En 1929 pensaron que era una buena idea liberarlos en Hawái para controlar plagas: un siglo después es un ave invasora que amenaza a las especies nativas
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En 1929, Hawái liberó al anteojito japonés, un ave asiática, para controlar las plagas agrícolas de la isla de Oahu. Casi un siglo después, esa ave se ha convertido en una especie invasora que amenaza la supervivencia de las especies nativas del archipiélago.
El Zosterops japonicus, también llamado mejiro, no se quedó en las zonas de cultivo. Se expandió por todo el archipiélago y coloniza bosques enteros gracias a una dieta variada de néctar, frutas e insectos, lo que lo convirtió en el ave terrestre más abundante de Hawái. Un estudio de la revista Ecological Monographs fue de los primeros en advertir de sus consecuencias sobre las especies autóctonas.
Por qué el ave se ha convertido en especie invasora
La investigación detectó asociaciones negativas entre la presencia del anteojito y aves forestales nativas como el «i’iwi» y el «elepaio». El conflicto no se traduce en ataques físicos ni en enfrentamientos directos, sino que ocurre de forma silenciosa en las copas de los árboles, donde el invasor consume los mismos recursos y ocupa las mismas zonas de alimentación que las aves propias de las islas.
Esa presión constante ha ido dejando a las especies nativas con menos comida disponible y las ha desplazado hacia zonas cada vez más reducidas del bosque, donde la competencia resulta todavía más intensa y las probabilidades de encontrar alimento suficiente para criar a sus polluelos disminuyen aún más cada temporada.
Aves más pequeñas y con menos posibilidades de sobrevivir
Un estudio publicado en Current Biology aportó datos físicos sobre ocho especies de paseriformes nativos de Hawái. A partir del año 2000, los ejemplares jóvenes de todas las especies analizadas mostraron una masa corporal inferior en las zonas donde el anteojito había aumentado su población, junto con picos y tarsos más cortos.
En las aves, un tamaño corporal reducido está directamente relacionado con menores probabilidades de supervivencia: un ejemplar más pequeño y más débil tiene menos reservas de energía para afrontar el invierno, escapar de depredadores o competir por un territorio propio dentro del bosque, un factor que a largo plazo termina reduciendo el tamaño total de la población.
El Akepa de Hawái, al borde de la desaparición
La situación es especialmente crítica para el Akepa de Hawái, una especie en peligro de extinción calificada recientemente como no viable debido a la presión constante por conseguir alimento. Mientras el anteojito japonés dispersa semillas por todo el bosque y sigue multiplicándose sin freno, las aves nativas afrontan un escenario de desnutrición añadido a otras amenazas.
Esas amenazas previas, como las enfermedades introducidas y la pérdida de hábitat por la expansión urbana y agrícola, ya habían reducido de forma notable las poblaciones de varias especies endémicas hawaianas mucho antes de que el anteojito japonés se convirtiera en un competidor más por los recursos del bosque.
La introducción de 1929 se ha convertido en un caso de estudio sobre los riesgos del control biológico. Una vez que una especie llega a un territorio nuevo y logra establecer una población reproductora estable, sus interacciones con la fauna local pueden derivar en consecuencias ecológicas mucho más amplias que las previstas en un primer momento.
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