Mascotas

Testosterona en tu perro o gato

Relacionada con la sexualidad de nuestras mascotas, la testosterona es una hormona que condiciona a los animales machos. ¿En qué consiste?

Testosterona en mascotas
¿Cómo opera la testosterona en mascotas?

La testosterona es la hormona masculina que regula determinadas funciones del sexo. Se produce en los testículos y tiene efectos directos e indirectos sobre el comportamiento de perros y gatos. Asimismo, tiene incidencia sobre otros factores biológicos como masa muscular, el tracto urogenital o el desarrollo de los huesos. Ya en el feto, la testosterona es la responsable de la diferenciación sexual de los animales. Al nacer los cachorros, los niveles comienzan a crecer hasta llegar a la etapa de adultos, en la cual se mantienen en equilibrio.

La testosterona asociada a la agresividad de perros y gatos

La segregación de testosterona aumenta la agresividad de los animales de compañía machos. Por lo general, son menos tolerantes con el resto de los compañeros de igual o diferente especie. En algunos casos son competitivos y necesitan demostrar su liderazgo mediante la agresión. También están aquellos en los cuales no se manifiesta ningún problema de conducta.

En busca de una novia

La naturaleza se hace presente en el mundo animal se un modo casi imperceptible para los humanos. Por tal motivo, perros y gatos suelen escaparse de la casa para seguir a una perra o gata en celo. Desde lejos perciben su presencia y no pueden escapar a sus instintos sexuales. El problema es que quizá participen de una pelea y salgan lastimados.Testosterona en mascotas

Marcar la zona

Otra de las grandes demostraciones de los animales de compañía machos debida en gran parte a la testosterona, es el marcaje de la zona o el espacio. Se los puede observar como levantan su pata y orinan en todos los lugares que consideran propios. Es la forma que tienen para decir a otros que ese territorio está ocupado y tiene dueño.

Testosterona, esterilización y castración

Hay que diferenciar entre los procedimientos de esterilización y castración. El primero puede ser realizado de manera quirúrgica o química, por ejemplo, con una vasectomía. Con una esterilización el macho continuará con su actividad sexual normal, solo que no podrá reproducir.

La castración implica la extirpación de los genitales, por lo que se elimina por completo la capacidad de producir testosterona. Quizá es más aconsejable en pacientes con riesgos de tumores. Es importante consultar con el veterinario para tomar la decisión correcta; depende el caso, el profesional puede sugerir uno u otro procedimiento.

Hay que recordar que la testosterona no es la única responsable de los comportamientos del perro o gato. El adiestramiento emocional como terapia adicional es otra alternativa que puede ser de gran ayuda.

¿Sabías todo lo que puede ocasionar la testosterona en tu perro o gato?

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