Perros

Los expertos en conducta canina coinciden al 100%: «Cuando un perro adoptado llega a un hogar, hay que darle tiempo para entender que ese nuevo lugar es seguro»

Perros, animales, mascotas
Un perro callejero. Foto: Freepik
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

Adoptar un perro que ha vivido en la calle supone mucho más que ofrecerle comida, una cama y un lugar donde dormir. El animal necesita descubrir que su nuevo entorno no representa una amenaza y que puede confiar en las personas que lo cuidan.

La paciencia, la estabilidad y una adaptación progresiva son fundamentales para facilitar la convivencia y evitar situaciones de estrés.

La llegada a una casa implica cambios en los horarios, los sonidos, los olores y las relaciones sociales del perro. Aunque algunos animales se adaptan rápidamente, otros necesitan semanas o meses para mostrar su comportamiento habitual.

Por eso, conviene respetar su ritmo y no exigirle muestras inmediatas de cariño.

La regla de los tres días, tres semanas y tres meses con los perros adoptados

La organización estadounidense Pasadena Humane recoge en su guía de adopción la conocida regla del 3-3-3, que divide la adaptación del perro en tres etapas orientativas. No establece plazos rígidos, sino que ayuda a comprender cómo puede evolucionar el comportamiento de un animal cuando cambia de entorno.

Durante los primeros tres días, el perro puede sentirse desbordado por la cantidad de estímulos nuevos. En las tres primeras semanas, empieza a reconocer los horarios y las costumbres de la familia. Alrededor de los tres meses, muchos animales comienzan a sentirse más cómodos y a mostrar conductas más naturales. Cada perro, sin embargo, necesita su propio tiempo.

¿Cómo ayudar a un perro adoptado a sentirse seguro?

La guía para adoptantes del Centro Municipal de Protección Animal del Ayuntamiento de Zaragoza recomienda preparar un espacio tranquilo, cómodo y protegido para el perro. En el caso de los adultos, también aconseja tener paciencia, especialmente cuando se desconoce su pasado o ha sufrido experiencias traumáticas.

Para facilitar la adaptación, es aconsejable seguir estas pautas desde el primer día:

  • Preparar un refugio propio: tu mascota debe disponer de una cama, agua y un lugar donde descansar sin interrupciones.
  • Mantener horarios estables: establecer rutinas para la comida, los paseos y el descanso ayuda a reducir la incertidumbre.
  • Evitar demasiados estímulos: las visitas frecuentes, los ruidos intensos y el contacto constante pueden aumentar su estrés.
  • Respetar su espacio: no hay que forzar las caricias, los juegos ni las interacciones con desconocidos.
  • Reforzar los comportamientos positivos: premiar los avances del perro facilita el aprendizaje sin recurrir a castigos.

¿Qué señales indican que el perro todavía tiene miedo?

Un perro recién llegado puede esconderse, evitar el contacto, rechazar los juegos o mostrarse inquieto. También puede gemir, ladrar, tener accidentes dentro de casa o experimentar cambios en el apetito. Estas reacciones no significan necesariamente que el animal tenga un problema de conducta, sino que pueden reflejar el estrés que le provoca el cambio.

El lenguaje corporal ofrece otras pistas. Pasadena Humane señala las orejas hacia atrás, las pupilas dilatadas y la cola entre las patas como posibles señales de tensión.

Por otro lado, la guía del Centro Municipal de Protección Animal de Zaragoza recomienda observar los bostezos excesivos, el lamido de labios y la rigidez corporal para detectar situaciones incómodas.

Si el perro mantiene estos comportamientos, empeora o presenta dificultades para comer y beber, es importante consultar esta situación un veterinario. Cuando los problemas de conducta persisten, un profesional especializado en comportamiento canino puede ayudar a identificar sus causas.

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