César Millán, adiestrador de perros mexicano (57 años): «Lo que sientes se convierte en tu energía, y eso es lo único que tu perro sabe de ti»
César Millán lleva décadas defendiendo una idea que ha marcado su forma de entender la convivencia entre personas y perros: el comportamiento humano influye en la relación con los animales.
El adiestrador mexicano, conocido internacionalmente por su trabajo con perros con problemas de conducta, insiste en la importancia de la calma, la coherencia y el liderazgo para establecer una convivencia equilibrada.
César Millán y su método para educar a los perros a través de la energía
La filosofía de César Millán parte de la premisa de que los perros reaccionan a las señales que reciben de las personas y al entorno que comparten con ellas. Por eso, el adiestrador considera que la actitud del dueño influye en la manera en que el animal afronta distintas situaciones, desde un paseo hasta un encuentro con otros perros.
«Lo que sientes se convierte en tu energía, y eso es lo único que tu perro sabe de ti», afirma. El experto pone el foco en la importancia de mantener una actitud serena y transmitir seguridad, especialmente cuando el animal muestra miedo, excitación o dificultades para controlar sus impulsos.
Su planteamiento concede importancia a la constancia. Los perros necesitan normas comprensibles, rutinas y respuestas coherentes por parte de las personas con las que conviven.
Cuando el dueño cambia continuamente los límites o responde de manera imprevisible, puede dificultar que el animal aprenda qué comportamiento espera de él.
¿Qué significa ser el líder de la manada según César Millán?
Durante una demostración celebrada en abril de 2014 en Quezon City, Filipinas, Millán explicó cómo interpreta el papel de las personas en la convivencia con sus perros.
GMA News señala en su crónica del espectáculo que el mexicano defendió la necesidad de que los dueños aprendan a gestionar su propia conducta para ayudar a los animales a desenvolverse mejor.
El adiestrador recurrió al concepto de líder de la manada para explicar la importancia de establecer límites y mantener el equilibrio en el hogar. Por otra parte, Millán comparó la tranquilidad de los entornos rurales con el ritmo acelerado de las grandes ciudades, donde el estrés cotidiano puede complicar la convivencia entre personas y mascotas.
Su método concede un papel relevante al lenguaje corporal. Los movimientos, el tono de voz y la manera de afrontar situaciones difíciles forman parte de la comunicación diaria con un perro. Por ello, el adiestrador de perros anima a los propietarios a observar sus propias reacciones antes de intentar corregir las del animal.
Ejercicio, disciplina y afecto: las claves de la educación canina
Otro de los aspectos centrales de su planteamiento es la necesidad de proporcionar actividad física y estimulación a los perros. Millán ha señalado que la falta de ocupación puede favorecer comportamientos problemáticos, como la inquietud o la destrucción de objetos en casa.
Los paseos, los juegos y las actividades adaptadas a las capacidades de cada animal ayudan a canalizar su energía. A ello se suman unas rutinas previsibles, oportunidades para explorar y una relación basada en la atención a sus necesidades.
El afecto también desempeña un papel esencial, aunque el especialista insiste en que no debe sustituir al ejercicio ni a unas normas consistentes. La convivencia necesita cuidados, actividad física y aprendizaje, en lugar de limitarse a premiar al perro o intentar corregirlo cuando aparece una conducta indeseada.