La perfumería moderna se apoya en tecnología de precisión, laboratorios de última generación y sofisticados procesos de extracción capaces de obtener materias primas de forma rápida y eficiente. Sin embargo, algunas de las esencias más apreciadas siguen naciendo de gestos que apenas han cambiado con el paso de los siglos. Es el caso de la spugnatura, una técnica artesanal originaria de Calabria que transforma la piel de la bergamota en un aceite esencial de extraordinaria calidad utilizando únicamente herramientas sencillas, esponjas marinas y la destreza de manos expertas.