ECLIPSE SOLAR

Felipe VI alarga su estancia en Mallorca por el eclipse: dónde lo verá y la pasión que le metió en vena la reina Federica

Felipe VI se prepara para disfrutar del eclipse total de Sol del 12 de agosto desde Mallorca

Esta cita es especialmente significativa para él por su conocida pasión por la astronomía

El interés del monarca por el cosmos nació en su infancia gracias a su abuela materna, Federica de Grecia

El Rey Felipe VI y el Palacio de Marivent. (Foto: Getty Images/IA)
El Rey Felipe VI y el Palacio de Marivent. (Foto: Getty Images/IA)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Hay una faceta de Felipe VI que queda habitualmente fuera de los grandes titulares de la agenda de la Casa del Rey, pero que explica algunos de sus intereses más personales: su fascinación por la astronomía. El monarca no se acercó a esta disciplina de adulto ni como una afición pasajera, sino que la descubrió siendo un niño de la mano de su abuela materna, la reina Federica de Grecia, madre de doña Sofía. Fue ella quien, según ha contado el propio Felipe en distintas ocasiones, despertó su curiosidad por los astros y le regaló su primer telescopio. Ahora, aquel niño que pasaba las noches mirando al cielo tiene una cita especialmente señalada: el eclipse total de Sol del próximo 12 de agosto, que el Rey espera contemplar desde Mallorca aprovechando su estancia estival en la isla.

El fenómeno tiene todos los ingredientes para convertirse en uno de los grandes acontecimientos astronómicos del año. El eclipse comenzará durante la tarde y alcanzará su momento de totalidad alrededor de las 20:30 horas, cuando la Luna se interponga entre la Tierra y el Sol y lo oculte por completo durante un breve periodo. En Mallorca, como en otros puntos desde los que podrá observarse, el reto estará precisamente en encontrar un lugar desde el que el horizonte occidental permanezca despejado, ya que el Sol estará muy bajo en el cielo. Y Felipe VI, que conoce bien las particularidades de este tipo de fenómenos, no parece dispuesto a conformarse con mirar al cielo desde cualquier sitio. Según la información publicada estos días, el monarca habría mantenido contacto con expertos en astrofísica para seguir de cerca las condiciones de observación y conocer cuál podría ser la mejor ubicación para disfrutar del eclipse.

El Rey Felipe VI en el Palacio de Marivent. (Foto: Europa Press)
El Rey Felipe VI en el Palacio de Marivent. (Foto: Europa Press)

Una afición que empezó con un telescopio

Para entender por qué este eclipse puede tener un significado especial para Felipe hay que retroceder varias décadas y llegar hasta su infancia. En aquella época, mucho antes de convertirse en heredero de la Corona y, posteriormente, en Rey, su abuela Federica tuvo un papel determinante en su acercamiento a la astronomía. La madre de la Reina Sofía era una mujer de inquietudes intelectuales y científicas y transmitió a su nieto esa curiosidad por comprender qué había más allá de lo que podía verse a simple vista. El regalo de aquel primer telescopio fue, en cierto modo, la puerta de entrada a un mundo que Felipe mantendría entre sus intereses durante toda su vida.

No es una interpretación construida a posteriori para explicar una afición del monarca. Fue el propio Felipe quien reconoció públicamente la influencia de su abuela. En 2005, durante una visita al Observatorio de Calar Alto, en Almería, explicó que su interés por la astrofísica le venía precisamente de su familia y, en concreto, de Federica, que le había introducido en esta disciplina desde pequeño. Aquella confesión permite entender por qué el interés del Rey por el espacio ha aparecido de manera recurrente en su trayectoria pública y por qué, cada vez que tiene ocasión de acercarse a un observatorio o compartir tiempo con científicos, parece hacerlo desde una curiosidad que va mucho más allá del protocolo.

La reina Federica de Hannover y la Reina Sofía en Macedonia. (Foto: Europa Press)
La reina Federica de Hannover y la Reina Sofía en Macedonia. (Foto: Europa Press)

Su relación con la astronomía, de hecho, ha quedado reflejada en numerosas actividades oficiales desde sus años como príncipe de Asturias. Felipe ha visitado algunos de los principales centros de investigación astronómica de España y ha participado en actos vinculados a la divulgación científica. En 2005 estuvo en el Observatorio de Yebes, donde inauguró un radiotelescopio, y años después participó en diferentes iniciativas relacionadas con el Año Internacional de la Astronomía. También visitó el Real Observatorio de Madrid y, en 2007, viajó hasta el Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, uno de los grandes referentes mundiales para la observación astronómica. En aquella ocasión llegó incluso a comparar la inauguración de un telescopio y su primera luz con la botadura de un barco para un marino, una metáfora que dejaba clara su familiaridad con este ámbito.

Felipe, entre la agenda institucional y las estrellas

Esta faceta científica resulta especialmente llamativa porque contrasta con la imagen más habitual del monarca: la de un Rey pendiente de reuniones, actos institucionales, viajes oficiales y compromisos de Estado. Sin embargo, la astronomía parece funcionar como una de esas pasiones personales que han conseguido sobrevivir al paso del tiempo y a la transformación de su vida pública. Felipe ha mantenido el vínculo con investigadores y observatorios y ha demostrado en diferentes ocasiones que no necesita que exista una obligación institucional para interesarse por lo que ocurre en el cielo.

Por eso, el eclipse del 12 de agosto puede convertirse en una de esas raras ocasiones en las que el Rey pueda disfrutar de su afición sin el corsé de un acto oficial. Después de su participación en la Copa del Rey Mapfre, Felipe ha prolongado su estancia en Mallorca y todo apunta a que quiere aprovechar la oportunidad para observar un fenómeno que será especialmente excepcional en España. No es un eclipse cualquiera: la totalidad podrá contemplarse desde distintos puntos del país y convertirá durante unos instantes el cielo de agosto en un espectáculo difícil de repetir.

El Palacio de Marivent durante una recepción ofrecida por los Reyes. (Foto: Europa Press)
El Palacio de Marivent durante una recepción ofrecida por los Reyes. (Foto: Europa Press)

La elección del lugar será, eso sí, fundamental. Aunque el Palacio de Marivent ofrece una posición elevada junto al mar, no necesariamente reúne las condiciones óptimas para observar la totalidad, especialmente porque hacia el oeste existen obstáculos visuales que pueden dificultar la visión de un Sol que estará muy próximo al horizonte. De ahí que, si Felipe quiere disfrutar del fenómeno en las mejores condiciones posibles, tenga otras alternativas en la isla. Las zonas occidentales y algunos puntos elevados de Mallorca ofrecen horizontes más despejados y pueden convertirse en escenarios privilegiados para contemplar cómo la Luna tapa progresivamente el disco solar.

Y aquí aparece una de las partes más curiosas de esta historia: el Rey podría tener que abandonar por unas horas el escenario habitual de sus vacaciones para perseguir el mejor cielo posible. Lugares de la costa occidental o algunos miradores de la Serra de Tramuntana presentan mejores condiciones de visibilidad, aunque también serán previsiblemente algunos de los puntos más concurridos de la isla. Para un fenómeno que lleva décadas esperando gran parte de los aficionados españoles, encontrar un rincón tranquilo y con el horizonte despejado no será precisamente sencillo.

Una herencia que sigue mirando al cielo

Sea cual sea finalmente el lugar elegido por Felipe VI, hay algo que convierte esta cita astronómica en una historia especialmente personal. El eclipse le permitirá recuperar una afición que nació en su infancia y que está directamente vinculada a una persona fundamental en su historia familiar. Federica de Grecia murió en 1981, cuando Felipe todavía era muy joven, pero aquella curiosidad que despertó en él permaneció. El telescopio que le regaló fue el comienzo de una relación con la astronomía que el futuro Rey acabaría haciendo visible en numerosas ocasiones.

Quizá por eso resulta especialmente simbólico que sea precisamente desde Mallorca, uno de los lugares más ligados a la vida estival de la Familia Real, donde Felipe pueda volver a mirar al cielo con la misma curiosidad que tenía cuando era niño. Esta vez no será para descubrir los anillos de Saturno o buscar los cráteres de la Luna, sino para asistir a uno de los fenómenos más impresionantes que puede ofrecer la astronomía: la desaparición momentánea del Sol detrás de la Luna.