Cine

Brad Pitt confiesa su recaída en el alcohol: «Entiendo cómo es buscar un alivio al dolor»

Los últimos 10 años de la vida del actor han estado marcados también por su separación de Angelina Jolie

Brad Pitt llevaba 7 años sin beber

Brad Pitt, Angelina Jolie, Zahara, anuncio periódico, hijos, divorcio, alcohol
Brad Pitt. (E.P)
Paula M. Gonzálvez

Brad Pitt ha hecho un repaso sin tapujos de los últimos 10 años de su vida, marcados por su separación de Angelina Jolie, crisis personales, el distanciamiento familiar, su adicción al alcohol y el duelo. El actor, de 62 años, ha trasladado con su relato cómo detrás de la radiante fachada de una de las mayores leyendas del cine contemporáneo se esconde un recorrido complejo.

El divorcio de Angelina Jolie supuso un quiebre trascendental en la vida de Brad Pitt. La separación no sólo implicó el fin del matrimonio, sino también el paulatino distanciamiento de sus seis hijos, quienes han ido prescindiendo del apellido paterno. Los últimos en hacerlo han sido los gemelos Knox y Vivienne, tras alcanzar la mayoría de edad.

El ganador del Oscar por Érase una vez en Hollywood ha tildado de «cosas de familia» la decisión de sus hijos, sin querer entrar en más valoraciones, aunque ha reconocido que su postura sí le genera sufrimiento. A raíz de ello, el actor ha contado cómo ha atravesado el «dolor».

«Si tuviera alguna aflicción, sería ser un optimista congénito… Nunca he tenido tendencias suicidas, salvo durante un breve periodo. Hubo una época de mi vida en que el dolor era tan opresivo que, aunque no iba a actuar así, podía sentirlo, podía sentir el acero frío de la bala en mi cabeza, y lo sentía como un alivio. Pensé: ‘ahora entiendo el suicidio’, en el sentido de que sólo es alivio. Sólo consiste en buscarle un alivio al dolor», ha relatado el actor en su propia casa de Los Ángeles, en una conversación con el periodista Ryan D’Agostino para Esquire, en su edición de Estados Unidos.

Si algo lo salvó de ese sentimiento oscuro, ha contado, fueron sus instintos primarios de supervivencia, que reaccionaron de inmediato, momento en el que ha hecho alusión a su amigo David Fincher. El director suele referirse al optimismo del actor diciéndole que, aunque él vea el vaso medio lleno, a veces está, en realidad, «medio lleno de orina».

Brad Pitt también ha abordado con franqueza su adicción al alcohol. Tras siete años sin beber, el actor reconoce haber sufrido una recaída, o, como él mismo dice, una «caída del vagón» de la sobriedad. El exceso de confianza en sí mismo, explica, le hizo pasarse «de la raya». Ahora toma «algunas copas de vino», un consumo que espera reducir a cero nuevamente.

El último año de Brad Pitt ha estado marcado también por la pérdida de su madre, un suceso que le ha hecho reflexionar sobre el cáncer y el alzhéimer. Según el actor, el duelo deja un agujero enorme, hasta que surge «una belleza profunda» que nace de la aceptación, del agotamiento y de renunciar al impulso imposible de querer controlarlo todo.

En cuanto al terreno profesional, Brad Pitt ha mencionado a Kate Winslet para indicar que no la conoce personalmente, pero le resulta un referente, una «inspiración», por el compromiso que siempre demuestra la actriz. En el futuro más inmediato del intérprete, se escriben varias películas: The Riders (dirigido por Edward Berger), El corazón de la bestia (donde da vida a un militar retirado junto a su perro en Alaska) y una colaboración escrita por Quentin Tarantino y dirigida por David Fincher en la que volverá a encarnar a Cliff Booth, el personaje de Érase una vez en Hollywood.