REPRESIÓN EN IRÁN

Trump llama a los iraníes a derrocar al régimen: «Tomad las instituciones, la ayuda está en camino»

EEUU cancela las negociaciones con Irán tras conocerse que el régimen de los ayatolás ha asesinado a 2.000 manifestantes

Irán Trump
Donald Trump en el Air Force One de Florida a la Casa Blanca. (Foto: Getty Images)
Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha cerrado este martes 13 de enero de forma tajante cualquier posibilidad de diálogo con el régimen iraní y ha vuelto a alentar abiertamente a los manifestantes que desafían al poder en Teherán, en lo que supone su intervención más directa hasta ahora en la revuelta que sacude el país. Trump ha llamado a los iraníes a derrocar al régimen: «Tomad las instituciones, la ayuda está en camino», ha alentado el presidente de Estados Unidos en redes sociales. La cifra de manifestantes asesinados supera los 2.000 y la represión del régimen recuerda a los días previos a la Revolución Islámica.

«Patriotas iraníes, ¡seguid protestando! ¡Tomad vuestras instituciones! Guardad los nombres de los asesinos y abusadores. Pagarán un alto precio», ha escrito Trump este martes 13 en redes sociales. En el mismo mensaje, Donald Trump ha confirmado que ha cancelado todas las reuniones con representantes iraníes mientras continúe la represión y ha lanzado una advertencia inequívoca: «La ayuda está en camino».

Derrumbe económico y pobreza

Las protestas masivas en Irán comenzaron a finales de diciembre de 2025, inicialmente provocadas por la grave crisis económica, el derrumbe del rial iraní y una inflación desbocada que ha empobrecido a amplias capas de la población. Desde entonces, cientos de miles de personas han salido a las calles en distintas ciudades del país para exigir un cambio político.

Más de 2.000 manifestantes asesinados

La represión del régimen iraní ha alcanzado este martes 13 de enero niveles sin precedentes en las últimas décadas. Al menos 2.003 personas han muerto asesinadas en las protestas que sacuden el país, según datos difundidos por activistas de derechos humanos. Es una cifra que supera con creces cualquier otro episodio de disturbios o revueltas en Irán desde la Revolución Islámica de 1979.

El dato, facilitado por la organización Human Rights Activists News Agency, con sede en Estados Unidos, retrata la magnitud de la masacre ejecutada por las fuerzas de seguridad del régimen contra la población. Los manifestantes llevan más de dos semanas desafiando abiertamente al poder de los ayatolás. La cifra de muertos continúa aumentando y amenaza con convertir esta ola de protestas en la más sangrienta de la historia reciente del país.

Trump ha amenazado en repetidas ocasiones con intervenir, lo que ha llevado al Pentágono y al Departamento de Estado a estudiar posibles ataques contra objetivos militares iraníes. De momento, el Pentágono no tiene órdenes concretas de una intervención militar. En cambio, el presidente de Estados Unidos ha recibido informes detallados sobre distintas opciones, que incluyen medidas militares, cibernéticas y económicas.

Ante este escenario, la diplomacia iraní ha iniciado en los últimos días una ofensiva de última hora para evitar un ataque estadounidense y reactivar las negociaciones nucleares. Teherán ha intentado organizar una reunión entre el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y el enviado especial de EEUU, Steve Witkoff, en el marco del Foro Económico Mundial de Davos. En cambio, este martes 13 de enero por la mañana Trump ha dado orden de cancelar cualquier negociación después de conocerse las cifras de manifestantes muertos asesinados.

Todavía así, Irán ha insistido en un encuentro con Omán como mediador este mismo fin de semana. De producirse, sería un giro significativo, ya que Irán habría aceptado por primera vez una reunión directa con Estados Unidos, abandonando su exigencia previa de mantener contactos únicamente indirectos.

Uranio, la línea roja ante un acuerdo

Sin embargo, el principal escollo sigue intacto. Teherán continúa defendiendo su derecho a enriquecer uranio, una línea roja absoluta para Washington y un punto que hace prácticamente inviable cualquier acuerdo, según fuentes diplomáticas.

Mientras tanto, el régimen de los ayatolás de Irán intenta proyectar una imagen de fortaleza interna. Diplomáticos iraníes aseguran en privado que el líder supremo Alí Jamenei cuenta con el respaldo de la mayoría de la población y señalan la alta participación en manifestaciones progubernamentales convocadas esta semana por las autoridades. Esta versión contrasta con la magnitud y persistencia de las protestas antigubernamentales.

El régimen de los ayatolás también ha advertido de que no habrá ningún diálogo si Estados Unidos lanza un ataque primero, después de que Trump dejara abierta la posibilidad de combinar una ofensiva militar con contactos diplomáticos posteriores.

En este contexto de máxima tensión, el ministro de Exteriores de Omán, Badr Al Busaidi, visitó Teherán la semana pasada para instar al régimen de los ayatolás iraníes a retomar las conversaciones y evitar represalias contra países vecinos en caso de un ataque. En junio, Irán atacó la base estadounidense de Al-Udeid, en Qatar, tras un bombardeo de Washington contra instalaciones nucleares iraníes.

Pese a la crisis, Araghchi mantiene su intención de asistir a una conferencia de seguridad en Múnich a mediados de febrero, donde coincidirá con altos cargos estadounidenses y europeos. Además, su número 2, Saeed Khatibzadeh, tiene previsto viajar la próxima semana a Europa occidental para mantener reuniones diplomáticas.

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