EEUU sobrevuela la costa de Irán con aviones espía armados con torpedos y misiles en busca de objetivos
La actividad de la Inteligencia de la Navy estadounidense se dispara en la zona del Estrecho de Ormuz
EEUU coloca uno de sus grandes portaviones frente a Irán apuntando contra el régimen de los ayatolás

La Casa Blanca ha dejado claro a la criminal tiranía de Irán que cuando les advierte que un ataque militar no va de farol. Lo ha dicho Trump, lo han confirmado fuentes del Pentágono a medios estadounidenses y lo demuestran hechos como el constatado este mismo sábado por OKDIARIO a través de los sistemas que monitorean en tiempo real el tráfico aéreo y que han registrado continuos vuelos de aviones espía y de ataque del Ejército estadounidense en la zona del Golfo de Omán, el Golfo Pérsico y el estratégico paso marítimo que conecta a ambos, el Estrecho de Ormuz.
Según los registros de estos vuelos, durante este sábado han sobrevolado la zona, entre otros aparatos de las fuerzas de EEUU, uno de especial valor operativo, un Boeing P-8A Poseidon perteneciente a la US Navy. Éste ha estado operando desde la base aérea de Awali (Baréin), en aguas del Golfo Pérsico. Sus operaciones se han desarrollado durante horas.
Se trata de una auténtica fortaleza aérea con alta tecnología ofensiva –está dotado con misiles y torpedos para ataques tierra-aire y tierra-mar, tanto antibuques en superficie como contra submarinos–. Además, cuenta con equipos defensivos de última generación, ya que la gran capacidad operativa de este aparato tanto para ataques como para espionaje lo convierten en un objetivo prioritario de los ejércitos enemigos.
El Boeing P-8A Poseidon de la Navy estadounidense es capaz de generar imágenes a larga distancia de objetivos tales como puertos, instalaciones militares o bases aéreas. También está preparado, mediante sus sistemas electrónicos y de señales, para elaborar representaciones bidimensionales de objetivos e incluso de localizar y seguir movimientos de tropas motorizadas en tierra.
Resulta evidente que no es casual este aumento de las operaciones aéreas frente a Irán con estos aviones espía y de ataque de EEUU, justo cuando la Casa Blanca ha acelerado la escalada de tensión contra la sanguinaria dictadura de los ayatolás iraníes. Desde el viernes está apostado frente a Irán el portaviones USS Abraham Licoln.
La amenaza de un ataque a objetivos militares y de centros de desarrollo de armamento nuclear de Irán ha sido lanzada en firme, coincidiendo además con las matanzas que está cometiendo el régimen de los ayatolás contra los iraníes que, hartos de las penurias económicas y de la opresión, se echaron a la calle en una ola de manifestaciones que se mantiene desde hace semanas. Según diversas organizaciones humanitarias internacionales, la represión de los ayatolás ha segado la vida de más de 30.000 manifestantes en sólo tres semanas.
Los vuelos de estos aviones espía encajan en los operativos propios de una última fase preparatoria de potenciales ataques contra Irán. Estos aparatos constituyen, en la práctica, unos ojos sobre el terreno que son esenciales para los servicios militares de Inteligencia a la hora de definir con precisión la ubicación de fuerzas terrestres del enemigo, de buques y submarinos, y de objetivos estratégicos dentro del país.
Este mismo sábado, el tráfico aéreo de las fuerzas armadas estadounidenses en la zona también ha incluido, por ejemplo, un avión Lockhead C-130T Hercules, igualmente de la Navy. Éste ha estado sobrevolando el Golfo Pérsico y sus operaciones las realiza desde otra de las bases de la región en las que EEUU tiene presencia. En este caso se trata de un modelo de transporte táctico pesado y es utilizado también como reabastecedor de combustible en vuelo.