ENTREVISTA CON DANIEL KUTNER | EMBAJADOR DE ISRAEL EN ESPAÑA

Daniel Kutner: «El mundo árabe no parece preparado para la paz con Israel»

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Daniel Kutner, embajador de Israel en España, durante la entrevista. (OKD)

Han pasado 25 años desde la Conferencia de Paz de Madrid y, tras ese tiempo y dos ocasiones verdaderamente perdidas de firmar la paz en un conflicto que ha contaminado la región y las relaciones internacionales desde la fundación del Estado de Israel en 1948, OKDIARIO repasa con el embajador de Israel en España, Daniel Kutner, la realidad de Oriente Próximo.

P.– ¿Qué colaboración hay entre España e Israel en materia antiterrorista?

R.– La hay. Hoy el terrorismo cruza fronteras, y los que lo combatimos necesitamos compartir. La discreción se impone, pero las agencias dedicadas a mantener a españoles e israelíes sanos y salvos tienen su comunicación y colaboración.

P.– Israel siempre ha estado rodeado de enemigos, que ahora guerrean entre sí. ¿Cómo ha cambiado el panorama?

R.– Ya no estamos rodeados de enemigos… Tenemos un acuerdo paz con Egipto y con Jordania. Tenemos una situación e conflicto con los palestinos que en los años 90 creímos que podría llegar a arreglarse con un reconciliación que no se ha realizado todavía. Pero no cesamos de esperar que suceda. Pero el panorama regional es muy preocupante, sí. Israel trata de mantenerse al margen, seguro en sus fronteras… Pero el surgimiento de un Estado Islámico con una visión medievalista de las cosas ignorando las fronteras nacionales de los últimos 100 años… nos preocupa no sólo para nosotros, sino para todo el mundo. Esperamos que las fuerzas internacionales contribuyan a calmar la tensión y, eventualmente, a llegar a la paz en la región. Yo creo que esto va a ser un proceso que va a llevar tiempo y la clave, en mi modesta opinión, está en que surjan fuerzas regionales que puedan hacer frente a estas amenazas.

P.– ¿Concretamente Israel siente la amenaza del ISIS?

R.– Lo tenemos en nuestra frontera. Hay actividad terrorista de organizaciones afiliadas al ISIS y Al Qaeda en el Sinaí que combaten al ejército egipcio, pero en sus ratos de ocio también lanzan un cohete para nuestro territorio. Y también están en la frontera con Siria, donde distintas organizaciones opositoras aliadas al régimen de Damasco están combatiendo unas con otras, a veces muy cerca de la frontera. Y ya han caído obuses y bombas de mortero de nuestro lado. 

P.– El primer ministro Netanyahu hizo lo imposible por que no se firmara el acuerdo nuclear con Irán. ¿Se sintió Israel abandonado o incomprendido?

R.– Tenemos una relación muy estrecha con EEUU, que ha comprendido la importancia de Israel como único Estado en la zona que combate por los valores básicos, la democracia, la libertad de expresión, de asamblea, de culto. Pero para defendernos lo hacemos solos. No necesitamos que terceras partes lo hagan en nuestro lugar. Irán, lamentablemente, ha salido con la sensación que tiene carta blanca. Y eso lo sienten los estados árabes de la zona aún más que nosotros. Hay fuerzas expedicionarias iraníes en Irak, siria, Líbano, en Yemen fueron acusados de interferencia… Teherán apoya a Hizbolá, la fuerza más poderosa dentro del Líbano, ahora ocupada en apuntalar el Gobierno de Assad, pero con 130.000 cohetes de artillería apuntando a Israel. Incluso están apoyando al mini ISIS de Hamas en Gaza porque tienen la hostilidad a Israel como elemento común. Está el ISIS, rabiosamente anti chií. Y diversos grupos con alianzas cruzadas…

P.– Sí que están rodeados…

R.– Es como elegir entre la cólera y la peste. Por eso tenemos que estar seguros de poder defendernos contra toda eventualidad. Contra el Irán nuclear de 10 o 15 años cuando caduque el acuerdo nuclear, contra la subversión iraní regional, contra los peligros del ISIS con su interpretación fundamentalista de la religión…

P.– Israel está tomando acuerdos ahora con actores en la región con los que nunca se había entendido: pactos con Rusia, contactos informales con el Gobierno saudí… ¿Está cambiando la política israelí?

R.– El mundo está cambiando. Con Obama las relaciones se han mantenido a alto nivel, e incluso han mejorado en aspectos estratégicos. Hay diferencias de opinión y como los buenos amigos las hemos discutido abiertamente. Como dice, ha habido cambios en la región. Y hoy hay una mayor comprensión de que el enemigo común –la subversión chií liderada por Irán, la presencia del ISIS– obliga a los Estados de la zona a mirar a Israel de otra manera, ya que todos nos enfrentamos al mismo desafío. Esperemos que eso ayude a encarrilar nuestras relaciones con los palestinos.

P.– Me habló antes de los acuerdos de paz con Jordania y Egipto, pero ningún representante de estos países fue a las exequias del presidente Peres. Aunque haya acuerdos, Israel sigue pareciendo el malo…

R.– Debido a la tensión que hay entre Israel y el liderazgo palestino, existen todavía algunas reticencias. Para nosotros es un motivo de preocupación porque un acuerdo entre las dos partes ha de estar basado en confianza mutua. Y eso debería expresarse en una preparación del mundo árabe para aceptar la paz con Israel. Esta oposición a todo contacto con Israel nos hace pensar de que en realidad el mundo árabe no está preparado para llegar a un acuerdo de paz con Israel. Y eso va a tener que cambiar si se quiere esperar de Israel tome medidas que podríamos tomar en una situación de paz. Pero si no la hay, la calle árabe seguirá considerando a Israel un enemigo. Y uno puede pensar que con qué derecho van a exigir que Israel se retire de ciertas zonas y deje su único aeropuerto internacional al alcance de cohetes de un potencial enemigo. 

P.– El presidente Peres impulsó en sus últimos años una paz basada en objetivos económicos comunes. Su figura, tras fallecer, ¿puede ayudar a inspirar un nuevo intento?

R.– Yo creo que eso llegará, pero el momento no parece haber llegado. Antes de la etapa de cooperación hay que vencer recelos y actitudes atávicas que el mundo árabe ha arrastrado durante décadas, y que hace ver cualquier intento de Israel por ayudarlos incluso de manera sospechosa. Primero debemos conocernos mejor…

P.– Las elecciones palestinas municipales se han suspendido y hay ataques desde Gaza permanentemente. ¿Cuál es mayor, la crisis institucional de los palestinos o su económica?

R.– Es una buena pregunta… La Autoridad Nacional Palestina (ANP) está en una situación muy compleja. No ha habido elecciones desde mediados de la pasada década. Y es un problema que habrán de resolver, y viene de la oposición del movimiento islamista Hamas, que domina la franja de Gaza. Eso crea tensiones con la ANP. Y así, ¿cómo podemos acordar con un Gobierno que los mismos palestinos cuestionan su legitimidad?

P.– ¿Cómo se imagina usted la región en cinco años?

R.– Difícil hoy saberlo… No me parece que Oriente Medio se preste a pronósticos hoy en día. El caos que generan estos movimientos integristas que tratan de devolver al mundo árabe al pasado no se van a resolver fácilmente. Así que desde nuestro punto de vista debemos seguir concentrándonos en crecer, en producir, en seguir mejorando la sociedad israelí, para todos nuestros ciudadanos de todas las religiones. Veo dentro de cinco años Israel con optimismo. Mientras logremos seguir canalizando la energía creativa de nuestra población hacia al progreso tecnológico estaremos mejor posesionados para mejorar nuestra sociedad.

P.– Como en cinco años es difícil prever, seguro que en 50 años sí que podemos imaginar, al menos…

R.– Deseamos un Israel grande desde el punto de vista intelectual y científico, y viviendo en una zona más en calma, más parecida a nosotros, con Gobiernos más representativos, con los que nos entendamos mejor. Y ya que estamos hablando de un periodo más lejano, ahí sí, una cooperación fructífera entre Israel y los países árabes que nos rodean para beneficio de todos.

P.– Inshalá…

R.– Inshalá.

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