Así se desencadenó la mortífera riada de Nepal
La causa fue el colapso masivo de un glaciar en el Himalaya que desencadenó una inundación por desbordamiento

Una catastrófica riada de agua, lodo, hielo y escombros arrasó este miércoles varios valles y localidades a lo largo de la frontera entre Nepal y la región del Tíbet (China), dejando cientos de muertos y más de un millar de desaparecidos, entre ellos numerosos turistas extranjeros, cuatro de ellos, españoles. A diferencia de las crecidas habituales por lluvias intensas, el origen de este desastre se sitúa en las altas cumbres del Himalaya y está vinculado a un colapso masivo de un glaciar, que desencadenó una cadena de eventos que incluye un fenómeno conocido como inundación por desbordamiento de lago glaciar (GLOF), según sostienen varios expertos en climatología.
Las investigaciones preliminares basadas en imágenes satelitales (como las de Planet Labs) y datos sísmicos indican que la parte inferior de un glaciar situado cerca del pico Langtang Lirung (en el valle de Langtang, Nepal, a unos 15-20 km del paso fronterizo de Rasuwagadhi) se desprendió a una altitud aproximada de 5.200 metros. Un enorme bloque de hielo y roca se deslizó y cayó unos 1.200 metros hasta el fondo del valle. El impacto fue de tal magnitud que generó una señal sísmica inicialmente interpretada como un terremoto de magnitud 4,4 (luego revisada a 5,2), pero el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó que no se trató de un sismo tectónico, sino de la energía liberada por el propio colapso glaciar y el posterior flujo de escombros.
Esta avalancha de hielo y roca impactó el río Lhende Khola, un afluente del sistema Bhote Koshi-Trishuli que discurre cerca de la frontera. El material acumulado bloqueó temporalmente el cauce, formando una presa natural o generando un lago improvisado de agua y detritos. Cuando esta barrera cedió de forma súbita, se liberó una enorme masa de agua, sedimentos, rocas y hielo pulverizado. El resultado fue un flujo hiperconcentrado (similar a un concreto líquido) que descendió a gran velocidad —posiblemente superando los 100 km/h— por los ríos Lhende, Bhote Koshi y Trishuli, elevando el nivel del agua entre 7 y 9 metros en apenas 30 minutos en algunos puntos aguas abajo.
Este proceso se enmarca en la categoría de GLOF o eventos relacionados. Un GLOF clásico ocurre cuando un lago glacial (formado por el deshielo y retenido por una morrena o pared de hielo inestable) se desborda de manera violenta, señalan los expertos. En este caso, el colapso glaciar no sólo aportó material, sino que pudo haber bloqueado el río o impactado directamente un cuerpo de agua glacial, liberando de golpe un volumen masivo de agua y escombros. Expertos describen el fenómeno como un «tsunami desde el cielo»: una ola de lodo y detritos que arrasó puentes, carreteras, centrales hidroeléctricas, puestos fronterizos y pueblos enteros a lo largo de decenas de kilómetros.
Aunque aún se investigan los factores exactos que precipitaron el desprendimiento (posibles debilidades estructurales del glaciar, deshielo previo o inestabilidad del permafrost), el contexto de calentamiento global en el Himalaya es clave. Esta cordillera se calienta más rápido que el promedio mundial, provocando un retroceso acelerado de los glaciares (Nepal ha perdido cerca de un tercio de su hielo en tres décadas) y un aumento de lagos glaciares inestables.