Cómo aprender a estudiar

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Trucos y consejos para aprender a estudiar.

Son muchas las personas que a la hora de ponerse a estudiar, no saben qué método es el mejor para no solo retener conceptos sino, además, entenderlos y conseguir con ello poder aprobar. Lo cierto, es que no existe una regla de oro que nos permita saber cómo aprender a estudiar, pero sí que podemos dar con una serie de pautas que nos lleven a estudiar correctamente.

Si te pones delante de un libro sin un método de estudio lo único que vas a conseguir, es leer durante horas, quizás memorizar algo, pero en definitiva, no vas a estudiar nada; entonces ¿Qué hacer para aprender a estudiar?

De la misma manera que aprendiste a leer o a escribir, puedes aprender a estudiar y aunque, como digo, no existe un método universal o clave para lograrlo, hay una serie de “trucos” que van a hacer que podamos estimular nuestra mente a la hora de ponernos a estudiar. Dichos trucos son:

Ten una visión general

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A menudo, no tenemos una idea precisa de lo que estamos enfrentando y no tenemos forma de crear enlaces (algo que es fundamental a la hora de estudiar) entre la información que estamos estudiando y la información que ya tenemos. Por esta razón, sería aconsejable tener una visión general de lo que estamos estudiando, pero, ¿cómo podemos tenerla?

Para empezar, analizaremos el título del tema: debemos hacernos preguntas como: ¿Qué es lo que ya sé sobre este tema? ¿Qué puedo aprender de nuevo? ¿Cuáles podrían ser sus conceptos más importantes? Pero, sobre todo, si tuviera que interrogar a una persona sobre este tema y solo supiera el título, ¿qué preguntas haría?

Céntrate en los conceptos más importantes

A menudo, el estudiante promedio hace algo realmente tonto como empezar a realizar una lectura crítica desde la primera hasta la última página de un tema. Pero si lo piensas, de nada sirve aprenderlo todo ya que en cada cosa que hacemos hay un 20% de acciones que nos darán el 80% del resultado, de modo que en un examen, solo el 20% de las preguntas se realizan el 80% del tiempo. El secreto está en identificar lo importante del estudio y centrarte en ello. Para ayudarte en esta “misión”, primero debes leer:

  • Índice
  • Título de los capítulos individuales
  • Resumen al final de los capítulos (si corresponde)
  • Subtítulos
  • Palabras en negrita o resaltadas
  • Imágenes
  • Leyendas de las imágenes (si las hay)

Dedica una hora de estudio al día

Como todo en la vida la constancia es lo que da resultados. Si estudias para un examen importante una hora antes o la noche anterior, puede que apruebes pero ese “truco” no siempre funciona puesto que, en definitiva, es un método de trabajo bastante pobre. Es mejor que estudies a diario y para ello, que le dediques al menos una hora diaria a repasar lo que hayas aprendido en clase.

Con esa hora al día, cuando llegue el momento del examen verás que apenas te hace falta estudiar. Sé que este consejo suena a algo típico o que incluso te lo habrán dicho en clase, pero lo cierto es que funciona de igual manera que si cada día haces una hora de pesas para desarrollar tus brazos o corres 10 kilómetros, acabarás con un brazo lleno de músculos o ganando una maratón.

Divide el estudio en ciclos de 40 minutos

Y cuando toque estudiar para el gran día, no tienes que estar dos horas seguidas exprimiendo el cerebro. Planifica la jornada de estudio y dedica al menos 40 minutos para estudiar, seguido de unos veinte minutos de descanso y vuelta de nuevo a estudiar otros 40 minutos.

El entorno de estudio es fundamental

El lugar donde estudias debe ser tranquilo y relajante: un lugar donde puedas alcanzar la concentración máxima. Para ello debes tener:

  • Una mesa sin nada por encima (excepto lo que se necesita para estudiar).
  • Una pizarra blanca en la que anotar cosas.
  • Lápices, rotuladores o colores.
  • Hojas para crear esquemas.
  • Un ordenador (para ayudarte a estudiar, no a perder el tiempo).

Estudia siempre con la mente despierta

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Si normalmente estudias cuando tu mente está cansada por otras actividades o pensamientos, no esperes que tu rendimiento sea alto. Con una mente fresca, sin embargo, podrás retener y procesar más información y en menos tiempo. Por ejemplo, estudiar siempre temprano por la mañana es una buena idea, pero si has dormido durante al menos 8 horas. Sin embargo, algunos estudiantes (especialmente los que trabajan) tienden a estudiar después de la cena cuando llevan todo el día haciendo cosas. Es mejor cenar ligero, irse a dormir y levantarse temprano para estudiar al menos una hora antes de ir a clase o a trabajar.

Usa diferentes técnicas basadas en el estudio

Cada tema estudiado necesitará diferentes técnicas, como:

  • Técnicas de lectura rápida.
  • Mapas mentales para procesar y sintetizar la información.
  • Técnicas de memoria para almacenar información técnica.

Almacenamiento a largo plazo

Para enviar información a nuestros cerebros y mantenerlos vivos a largo plazo, comprueba que tienes conceptos clave en mente en intervalos de tiempo precisos desde que los adquiriste. Esto, si se hace correctamente, te permitirá no olvidar la información incluso después del momento en que la hayas estudiado. Entonces, es aconsejable que revises la información siempre después de 1 hora tras haberla asimilado, después de un día, después de una semana y después de un mes. De esta forma, será difícil olvidarla y se almacenará en la mente durante un largo período de tiempo.

Estudia para explicar

La información se almacenará de manera diferente en nuestra mente si estudiamos para aprender o si estudiamos “para explicar”. Cuando estudiamos para aprender, si pensáramos en nosotros mismos, nos imaginaríamos a nosotros mismos en un rol de inferioridad de competencias donde hay alguien que nos examina para evaluar si hemos aprendido lo suficiente. Esto se debe a que hay diferentes niveles de aprendizaje, como activo y pasivo, y habilidades de retención basadas en el tipo de estrategia utilizada para aprender.

A diferencia del activo, el aprendizaje pasivo es lo que nos dejará con un porcentaje muy bajo de memoria. Una técnica útil para poner en práctica este concepto, es estudiar de pie (incluso con la ayuda de un atril) e imaginar que alguien que amas y quieres ayudar te pide que expliques los mismos conceptos que estás aprendiendo. De esta manera, también evitaras perder el tiempo y disipar tu energía.

Cuida los detalles

La exposición de conceptos tiene su importancia. Esto se debe a que si los expone de una manera no fluida o poco clara, le dará la impresión al examinador de que no está muy preparado. Aquí hay algunos consejos útiles para mejorar tu capacidad de visualización:

  • Imagina las preguntas que vas a recibir y cómo responderás.
  • Visualiza el día del examen y cuál va a ser tu actitud.
  • Ponte en la piel del profesor o examinador y pregúntate qué esperas de ti.
  • Repite lo que aprendas frente a un espejo, mirándote a los ojos y explicándote a tí mismo cada concepto aprendido.

Con estas técnicas quizás no apruebes siempre, pero tu actitud y método de estudio mejorarán muchísimo y a la larga lograrás retener mejor lo estudiado, además de entender todo lo que estés estudiando.

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