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Arqueología

Reina el asombro entre los arqueólogos: hallan el nombre del primer matemático maya en una pared prehispánica de hace 1.200 años

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Cambridge ha identificado en Guatemala al primer matemático maya documentado por su nombre. El hallazgo se produjo en Xultun, un yacimiento del noreste del país, dentro de la Estructura 10K-2, donde los investigadores descifraron una inscripción pintada hace unos 1.200 años.

El texto, catalogado como Texto 19, contiene 11 glifos parcialmente deteriorados. Los arqueólogos Franco Rossi, David Stuart y Heather Hurst reconstruyeron su contenido a partir de escaneos digitales, fotografías con luz variable e imágenes infrarrojas, ya que la humedad y las raíces habían dañado buena parte del muro original.

Los glifos cierran con un nombre propio: Sak Tahn Waax, que significa «Zorro de Pecho Blanco». Esta atribución convierte al escriba en el primer matemático maya cuyo trabajo científico queda vinculado directamente a su identidad, algo que no ocurría hasta ahora ni siquiera con los astrónomos que aparecen en otros textos del periodo Clásico, entre el año 250 y el 900 después de Cristo.

La fórmula que identifica al primer matemático maya

La fórmula de Sak Tahn Waax combina seis unidades de tiempo distintas en un único recuento de 2.920 días. Ese número equivale a cinco ciclos sinódicos de Venus, de 584 días cada uno, y también a ocho años solares del calendario Haab, de 365 días. Los investigadores explican que esta coincidencia numérica ya aparecía en otros textos mayas, pero nunca de una forma tan personal ni tan condensada.

El escriba dividió ese periodo largo en intervalos menores: un Uinal de 20 días, un Tzolkin de 260 días, dos años de Marte de 780 días cada uno y tres Tunes de 360 días. Los arqueólogos destacan que estos intervalos crecen de forma progresiva a lo largo del texto, un patrón que recuerda a la secuencia de Fibonacci, aunque el estudio no afirma que los mayas conocieran ese concepto matemático occidental.

La pared donde apareció el Texto 19 formaba parte de una sala con más de 52 inscripciones similares. Los arqueólogos creen que la Estructura 10K-2 funcionó como un taller donde los escribas mayas elaboraban códices de papel de corteza y entrenaban a otros especialistas en cálculo calendárico. Solo se conservan cuatro códices prehispánicos mayas en el mundo, y ninguno cuenta con un contexto arqueológico documentado como este.

Por qué es importante este descubrimiento para la historia de la ciencia

Las inscripciones mayas del periodo Clásico suelen centrarse en reyes, victorias militares o linajes reales. Los registros científicos y de trabajo cotidiano apenas sobreviven, según explican los autores del estudio publicado en la revista Antiquity. Por eso, la firma de Sak Tahn Waax representa una excepción dentro del corpus de textos conocidos hasta ahora.

Artistas, escultores y escribas mayas sí firmaban sus obras con cierta frecuencia durante el siglo VIII. Sin embargo, los especialistas en astronomía y matemáticas se mantenían en el anonimato pese a la relevancia social de sus cálculos, que servían para fijar fechas de ceremonias, coronaciones y rituales religiosos.

El hallazgo coloca a un científico maya junto a otros matemáticos y astrónomos nombrados de civilizaciones antiguas como Grecia, China, India o Mesopotamia. La Estructura 10K-2 se excavó por primera vez en 2010, pero los arqueólogos siguen encontrando información nueva en sus paredes pintadas dieciséis años después.

Los investigadores no descartan que Sak Tahn Waax sea el autor de varios de los más de 52 textos de la sala, ya que algunos comparten rasgos caligráficos. El equipo continúa analizando el resto de las inscripciones para determinar si existen más fórmulas atribuibles al mismo escriba o a otros especialistas de Xultun.