ALMACENAMIENTO DE ENERGÍA

Australia convierte los dos agujeros de una mina de oro cerrada en 2001 en una batería de agua de 250 megavatios

Los antiguos pozos de la mina de oro de Kidston, en Queensland
Los antiguos pozos de la mina de oro de Kidston, en Queensland
Adrián Villellas

¿Qué se hace con los dos cráteres gigantes que deja una mina de oro cuando se acaba el metal? En Kidston, en el norte de Queensland, la respuesta ha sido llenarlos de agua y unirlos por dentro de la roca. El resultado es una central hidroeléctrica de bombeo de 250 megavatios, la primera del mundo levantada en una mina de oro abandonada, según la empresa australiana Genex Power.

La idea es fácil de contar y muy difícil de construir. El agua sube cuando sobra electricidad y baja cuando falta, como una batería gigante. Eso sí, la central todavía no funciona a pleno rendimiento, y las previsiones enviadas al operador del mercado eléctrico sitúan su arranque comercial a finales de julio de 2027.

De mina de oro a embalse

El oro de Kidston se descubrió en 1907. La explotación cerró en 1945, volvió a arrancar a gran escala en 1979 y se apagó para siempre en 2001, como recoge la historia minera del lugar. Quedaron dos enormes huecos a cielo abierto, Wises y Eldridge.

Esos agujeros tienen algo que vale oro en este negocio, un buen desnivel. Entre el agua del pozo de arriba y la del de abajo hay hasta 218 metros de caída, más o menos la altura de un rascacielos de 60 plantas.

Para que el de arriba aguantara más agua, los ingenieros lo rodearon con un dique de 20 metros de alto, según la ficha del Gobierno de Queensland. El circuito es cerrado, de modo que la misma agua va y viene sin depender de un río ni de la lluvia.

Una central escondida bajo tierra

La sala de máquinas está excavada a unos 250 metros de profundidad y se llega a ella por un túnel en rampa de 1,7 kilómetros. Dos pozos verticales de 235 metros bajan el agua hasta allí, según la descripción de la obra subterránea que difunde la propia Genex.

Abajo trabajan dos equipos de 125 megavatios cada uno, fabricados por la austriaca Andritz. Son turbinas reversibles, es decir, que funcionan en los dos sentidos. Girando hacia un lado, bombean agua cuesta arriba. Girando hacia el otro, el agua que cae las mueve y producen electricidad, como la dinamo de una bicicleta pero a lo bestia.

¿Y son rápidas? Según Genex, la central pasa de estar parada a generar en menos de 30 segundos. Perfecta para los picos de consumo del final de la tarde, justo cuando el sol se va y las placas solares dejan de producir.

Ocho horas de electricidad guardada

La central puede entregar 250 megavatios durante ocho horas seguidas, lo que suma 2.000 megavatios hora almacenados. La batería de un coche eléctrico grande ronda los 100 kilovatios hora, así que hablamos de lo que cabe en unas 20.000 baterías de ese tipo.

El vecino ideal ya estaba allí. Junto a los pozos funciona desde 2017 una planta solar de 50 megavatios, y el plan es aprovechar la electricidad barata de las horas de sol para subir el agua. Reutilizar una antigua mina para algo completamente distinto empieza a ser tendencia.

Para sacar esa energía hizo falta una línea eléctrica nueva de 186 kilómetros hasta la subestación de Mount Fox, financiada por el Gobierno de Queensland. Es otra forma de almacenar energía limpia, muy distinta de una central solar térmica con miles de espejos.

Quién la paga y cuándo arrancará

La obra cuesta 777 millones de dólares australianos (unos 483 millones de euros). El grueso llega de un préstamo público de hasta 610 millones de dólares australianos (unos 379 millones de euros). La agencia federal de renovables, ARENA, puso otros 47 millones de dólares australianos (unos 29 millones de euros).

Las obras empezaron en 2021 y, en noviembre de 2025, la central quedó registrada en el mercado eléctrico del este de Australia. Fue la primera de bombeo en hacerlo en casi 40 años. Hoy Genex pertenece por completo a la japonesa J-Power.

¿Cuándo funcionará de verdad? Ahí está la letra pequeña. El arranque comercial estaba previsto para octubre de 2026, pero los datos del mercado apuntan ahora a finales de julio de 2027. El consejero delegado de Genex, Craig Francis, ha defendido que estos ajustes son normales en una obra tan compleja.

Lo más difícil, en cualquier caso, ya está hecho. Si se cumple el calendario, Kidston servirá de modelo para otras minas abandonadas.

Los datos técnicos del proyecto se han publicado en la web oficial de Genex Power.

Crédito de la imagen: Genex Power.

Lo último en Techy

Últimas noticias