La arqueología española celebra un nuevo hallazgo: encuentran hornos de hace 2.200 años adosados a la muralla de un yacimiento ibero de Teruel
Teruel ya ha demostrado tener yacimientos arqueológicos irrepetibles, por lo que es sorprendente que todavía siga habiendo nuevos hallazgos. Pero por increíble que parezca, los arqueólogos han encontrado unos hornos en una muralla ibera cuando iban buscando otra cosa.
Según ha informado la Diputación de Teruel, el descubrimiento se realizó cuando los arqueólogos intentaban documentar el acceso principal del yacimiento ibero de Alto Chacón.
De hecho, esa búsqueda unida a los hornos adosados a la muralla obliga a reformular toda la estructura del poblado. De momento las excavaciones terminaron el pasado 30 de junio.
Los hornos iberos que cambian la lectura del yacimiento de Alto Chacón en Teruel
Lo que más ha llamado la atención de estos hornos es que no están aislados dentro del yacimiento de Alto Chacón, sino que aparecieron como parte del sistema defensivo del poblado.
Y es que realmente los arqueólogos no iban buscando este elemento, sino que querían comprender mejor el acceso principal al poblado. Por ello han tenido que reorganizar la imagen que se habían creado del yacimiento ibero.
Es decir, lo que en un principio podía interpretarse como una entrada terminó siendo una zona ligada a la producción. La teoría de los arqueólogos es que Alto Chacón no sólo tenía funciones defensivas, sino cierta actividad artesanal y estructuras internas.
Hay que tener en cuenta que el poblado vivió su momento álgido entre los siglos III y II a. C. De ahí que los hornos se sitúen en un marco de unos 2.200 años.
Además, la posición adosada de estos hornos obliga a los expertos a abrir nuevas preguntas sobre el yacimiento. Por ejemplo, si ese espacio cambió de uso, también cambió la forma de circular, producir y habitar dentro del poblado.
Cómo era la vida cotidiana en el yacimiento ibero de Alto Chacón
Además de la muralla y los hornos adosados, los arqueólogos también encontraron parte de una vivienda con acceso mediante escalera y una separación interna formada por un medianil de adobe.
Allí documentaron un hogar, menaje cerámico y residuos alimenticios característicos de un hábitat doméstico. Aunque no llame tanto la atención como el arte antiguo, sirve para reconstruir la vida de la época.
Gracias a ello los arqueólogos saben que, por un lado, Alto Chacón conserva un sistema defensivo que ayuda a entender su posición estratégica; por otro, mantiene señales de vida diaria, consumo y actividad doméstica.
Otro aspecto relevante es que el enclave ocupa un punto de frontera entre el valle del Ebro, la Meseta y la costa levantina, por lo que podría haber tenido más relevancia de lo que en un principio se pensaba.
Por qué el yacimiento aragonés de Alto Chacón sigue desvelando tesoros arqueológicos
Esta no es la primera campaña arqueológica que hacen en Alto Chacón. La primera fue en 1969 y en 1972 bajo la dirección de Purificación Atrián, entonces directora del Museo Provincial de Teruel. Aun así, el conocimiento sobre el poblado seguía siendo limitado.
Por eso era tan necesaria una nueva intervención, y los trabajos de mayo y junio lo han demostrado. Por ejemplo, las prospecciones geofísicas ayudaron a detectar parte del entramado urbano antes de excavar.
Gracias a esa lectura del subsuelo, el equipo pudo planificar mejor la intervención arqueológica y concentrarse en dos zonas concretas. Con ello obtuvieron una secuencia cronológica precisa y conocieron mejor el acceso al poblado y la relación con el sistema defensivo.