Oriol Negrell (Sacyr): «El mundo va hacia contratos en los que la empresa privada diseña, construye, financia, opera y mantiene»
"La tecnología existe, está desarrollada y tiene un retorno real. Lo que nos falta en España es que los contratos la permitan e incentiven"
"La tecnología existe, está desarrollada y tiene un retorno real. Lo que nos falta en España es que los contratos la permitan e incentiven"
Oriol Negrell, director de Europa para Sacyr, advirtió este martes de que España se está quedando rezagada respecto a una tendencia ya mayoritaria a nivel mundial: la contratación de infraestructuras a través de modelos en los que la empresa privada asume el ciclo completo del proyecto. Lo hizo durante su intervención en la I Jornada de Infraestructuras de OKDIARIO, celebrada en el espacio Loom Azca de Madrid.
Negrell explicó que las administraciones de todo el mundo han abandonado progresivamente el contrato de ejecución pura para apostar por fórmulas en las que la empresa privada diseña, construye, financia, opera y mantiene el activo durante toda su vida útil. «El mundo va en esa dirección y aquí en España seguimos haciendo contratos de ejecución, sujetos a una dotación presupuestaria que no siempre existe y que frena la competitividad que necesitamos», afirmó.
El directivo de Sacyr señaló que el 70% de la cartera de actividad de la compañía ya se desarrolla bajo un modelo concesional, lo que refleja hacia dónde se dirige el sector globalmente. Citó como ejemplos de buenas prácticas el tranvía de Edimburgo, las cercanías de Palermo, las autopistas urbanas de Santiago de Chile y las managed lanes de Los Ángeles, que combinan peajes disuasorios con la generación de fondos para reinvertir en nuevas infraestructuras.
Negrell lamentó que España, pionera en el desarrollo del modelo concesional y cuyo esquema sirvió de base para países como Chile, haya dejado de aplicarlo. «Chile cogió nuestro modelo de los años 90, lo perfeccionó, lo hizo mejor que nosotros y vemos cómo está ese país a nivel de infraestructuras. Nos da un poco de pena lo que hemos hecho aquí», señaló.
Respecto a los contratos colaborativos, explicó que su lógica se basa en que la administración no impone la solución ante un problema complejo, sino que pide a la empresa privada que innove y la desarrolle conjuntamente. Los ahorros generados se comparten entre ambas partes, al igual que los riesgos imprevistos. «El mundo va en esa dirección y aquí seguimos sin entenderlo», concluyó.