Alfonso Budiño (Azvi): «En España no ha habido una concesión de obra transformadora en los últimos 15 años»
"Alemania lleva más de 20 años con un sistema de copago al transporte pesado, que es el que destroza las carreteras"
"¿Cómo creéis que van a estar conservadas las carreteras en España en los próximos años si el único criterio es el precio?"
Alfonso Budiño, director general de Grupo Azvi, una de las mayores constructoras españolas no cotizadas, advirtió este martes de que España ha abandonado completamente el modelo de concesión de obra pública, lo que está obligando a las empresas del sector a buscar fuera del país los proyectos que no pueden ejecutar en casa. Lo hizo en una entrevista con José de la Morena, jefe de Economía de OKDIARIO, en el marco de la I Jornada de Infraestructuras celebrada en el espacio Loom Azca de Madrid.
«En España no ha habido una concesión de obra transformadora en los últimos 15 años», afirmó Budiño, quien subrayó que se trata de «una fórmula de muchísimo éxito que se ha abandonado completamente». Como muestra de esa paradoja, señaló que su empresa está construyendo en este momento un aeropuerto en Punta Arenas, en el extremo sur de Chile, mientras ese tipo de proyectos resultan inviables en España.
Budiño detalló que Grupo Azvi, con más de 130 años de historia, es la mayor constructora andaluza y la mayor constructora española no cotizada. La empresa, de carácter familiar, tiene una fuerte tradición en obra ferroviaria, mantenimiento de vías e infraestructura social —colegios, residencias universitarias, ciclo integral del agua— y opera también como empresa ferroviaria con flota propia, siendo el mayor operador ferroviario privado de Uruguay, donde mueve más de tres millones de toneladas anuales. El grupo cuenta actualmente con un cartera de concesiones de 4.600 millones de euros y este año ha obtenido la adjudicación de dos autopistas, ambas fuera de España.

El director general de Azvi señaló como uno de los problemas más urgentes el abandono del mantenimiento de infraestructuras, agravado por unos pliegos del Ministerio de Fomento que estructuran las licitaciones únicamente por criterio de precio, sin ningún parámetro cualitativo. «¿Cómo creéis que van a estar conservadas las carreteras en España en los próximos años si el único criterio es el precio?», preguntó. Reclamó, en línea con las asociaciones del sector, que se establezcan mínimos de calidad exigibles antes de entrar a valorar el precio, tal y como ocurre con los contratos laborales.
Budiño también criticó la eliminación de los peajes en España, que calificó de «absolutamente contrario» a lo que han hecho los países vecinos: «Alemania lleva más de 20 años con un sistema de copago al transporte pesado, que es el que destroza las carreteras, y nosotros hemos ido en sentido contrario». Lamentó además que los fondos europeos no se hayan aprovechado para abordar el déficit en infraestructuras, algo que a su juicio habría sido perfectamente posible y justificable.
Como modelo a seguir, citó el sistema chileno de colaboración público-privada, que concentra todas las concesiones complejas en un único ministerio —el de Obras Públicas— y que ha logrado desarrollar autopistas, aeropuertos, hospitales, desaladoras y centros logísticos adelantando inversiones que de otro modo serían inasumibles para el presupuesto público. «Da igual que venga un presidente de derechas o de izquierdas, todos tienen claro que este modelo es así y se tiene que mantener. Eso es lo que se echa en falta en España», señaló.
Sobre la estructura descentralizada española, Budiño propuso que al menos cada consejería de obras autonómica actúe como órgano centralizador del conocimiento en materia concesional para las demás consejerías, evitando que cada una tenga que recorrer desde cero una curva de aprendizaje que acaba haciendo fracasar los proyectos. Recordó que la Ciudad de la Justicia de Madrid quedó desierta precisamente por ese motivo y tuvo que ejecutarse finalmente como obra pública convencional.
El grupo opera actualmente en México, donde realiza cientos de kilómetros de vía férrea aprovechando el impulso del gobierno a la conexión ferroviaria de pasajeros, y en el norte de Europa, donde destaca un tranvía en Uppsala, Suecia, por valor de más de 600 millones de euros. Para financiar proyectos de gran envergadura, Azvi trabaja con socios financieros como BlackRock o Meridian Square, que le permiten acceder a licitaciones de mayor tamaño sin necesidad de acudir a los mercados de capitales.