Torra adelantará las elecciones para castigar a ERC si no incluye el indulto en el pacto con Sánchez

Quim Torra, presidente de la Generalitat. @Getty
Quim Torra, presidente de la Generalitat. @Getty

Quim Torra, presidente de la Generalitat de Cataluña, quiere elevar la carga de presión a Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones, y, por supuesto a ERC. El jefe del Ejecutivo catalán sabe perfectamente que ERC busca, en el fondo, un acuerdo de gobernabilidad con el PSOE, y sabe, además, que el pacto consiste en que los de Oriol Junqueras ayuden a Sánchez en su investidura y, a cambio, los de Miquel Iceta apoyen a ERC a destronar al PDeCAT de la Generalitat.

Es por eso que Torra prepara una trampa para los de ERC: acelerar la convocatoria de elecciones autonómicas en caso de que los republicanos catalanes den, efectivamente, el apoyo a Sánchez sin contar con las exigencias de PDeCAT: el indulto a los golpistas y un referéndum de independencia pactado con el Gobierno.

La negociación de Ejecutivo en funciones para la investidura de Sánchez se ha topado, además, con el mismo problema que ya tumbó los Presupuestos Generales en la pasada legislatura: la presión de Carles Puigdemont y Torra. En esta ocasión, no obstante, nadie apuesta por el hecho de que no se pueda superar, pero lo cierto es que Torra mete presión y la dirige hacia su competidor natural en Cataluña: ERC.

La formación de Junqueras quiere pactar con Sánchez el apoyo a la investidura, es más, desde el Gobierno asumen que ERC podrá llevar de la mano a ese acuerdo a EH Bildu porque la hoja de ruta trazada entre ambas formaciones está totalmente coordinada, como ya ha reconocido la propia ERC.

Pero, siendo todo eso cierto, también es verdad que los republicanos catalanes no pueden asumir cualquier daño porque su objetivo final no es sentar al PSOE en Moncloa; sino que el PSOE, a través del PSC, les ayude al partido de Junqueras y Pere Aragonés a quitar la Generalitat al PDeCAT. Y es, precisamente por eso, que el PDeCAT está a la defensiva.

Torra quiere adelantar las elecciones en caso de que el acuerdo sea humillante para el separatismo con objeto de aprovechar el castigo social que implicará para ERC esa postura. Puigdemont y Torra ya han hecho público su deseo de que Sánchez incluya el indulto a los dirigentes catalanes y un referéndum permitido oficialmente. Y, además, si los pactos logrados por ERC en la negociación con el candidato socialista son muy lejanos a esas exigencias, PDeCAT disolverá de inmediato la Asamblea catalana y convocará elecciones para dejar sin probabilidades a ERC de arrebatarle el poder a Torra.

La estrategia está encima de la mesa y es precisamente lo que está forzando a ERC a aparentar una mayor dureza porque no pueden despejar su flanco autonómico: que es del que realmente viven. Sánchez no tiene ningún problema en ofrecer a ERC acuerdos de traspaso de competencias judiciales o, incluso, de regalar más financiación o de entregar una reforma financiera autonómica que les permita disfruta de una especie de cupo vasco camuflado.

Pero, ahora, a Sánchez no le valdrá con eso: necesitará ofrecer postulados en materia separatista para que ERC no quede en desventaja frente a PDeCAT de cara a unas elecciones autonómicas.

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