Crisis del coronavirus

Triaje: Sanidad ordena elegir entre los enfermos de cáncer a los que requieran menos UCI

Admite que la reintroducción de la actividad quirúrgica programada debe hacerse de forma escalonada y segura

discurso Navidad Rey Felipe VI
Imagen de la UCI de un hospital durante la pandemia.

La pandemia del coronavirus tiene víctimas colaterales. Son los pacientes de otras patologías que, en estos días de crisis sanitaria, han visto interrumpidas pruebas, retrasado diagnósticos y alterado sus cirugías. Ahora, una vez se va recuperando una cierta normalidad, Sanidad ha dado  sus instrucciones en una guía -‘Recomendaciones para la programación de cirugía en condiciones de seguridad durante el periodo de transición de la pandemia Covid-19’- con el objetivo de reanudar las intervenciones.

En el caso de pacientes oncológicos en lista de espera, el Ministerio establece un criterio de selección para un escenario de alerta media, similar al que nos encontramos, en el que los recursos están aún comprometidos por la epidemia: que se priorice a aquellos «que no puedan ser retrasados porque su supervivencia podría empeorar dentro de los 3 próximos meses», y entre ellos, quienes «no puedan someterse a tratamiento neoadyuvante» -es decir, el paso previo a la cirugía- y «los que no requieran estancias prolongadas en cuidados intensivos». También se priorizará aquellos pacientes que presenten un tumor avanzado «con complicaciones asociadas».

El informe de Sanidad avisa de que, para retomar toda la actividad normal, la ocupación por enfermos de Covid-19 «debería estar como máximo en torno al 5%» y que, en cualquier caso, se debe evaluar la situación epidemiológica de la población donde se encuentre el centro hospitalario.

Sanidad destaca que «la rápida propagación de la pandemia y el elevado número de casos que han requerido ingreso en las plantas de hospitalización o unidades de críticos ha obligado a muchos hospitales españoles a redistribuir los recursos para atender de forma emergente a los pacientes infectados». Y ello, asume, «ha llevado a una reducción significativa de la actividad quirúrgica, que en algunos casos ha llegado al extremo de demorar todas las intervenciones electivas realizando únicamente las intervenciones urgentes».

Así, siguiendo las recomendaciones del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias para el desconfinamiento, se incide en la necesidad de una «disponibilidad inmediata» del doble de camas UCI e identificación de espacios que permitan un incremento de hasta el triple de la capacidad hospitalaria, por si hubiera un repunte.

Sanidad advierte también de la necesidad de valorar el riesgo de infección en los profesionales, teniendo en cuenta que «la cirugía y la anestesia general de pacientes con Covid-19 son procedimientos de alto riesgo de contaminación para el personal sanitario involucrado». Entre las recomendaciones está la realización de pruebas PCR para identificar infectados, consultas telemáticas y la limitación de las visitas.

Asimismo, los pacientes que se sometan a una cirugía programada cumplirán un protocolo para detectar posibles infecciones por coronavirus. En estos casos, se indica la realización de una prueba PCR en los 3 días previos a la operación para detectar una posible infección por coronavirus.

Riesgo de contagio

Sanidad admite que la reintroducción de la actividad quirúrgica programada debe hacerse de forma escalonada y segura pero su progresiva reanudación es esencial dado que «el retraso de una cirugía puede condicionar el pronóstico de algunas enfermedades» y «se ha comunicado un aumento de la morbimortalidad perioperatoria de los pacientes quirúrgicos con infección por Covid-19».

Respecto al consentimiento informado, en el documento técnico se hace hincapié en que se debe informar al paciente de los riesgos específicos de su intervención así como del de contagio y complicaciones derivadas de posibles infecciones nosocomiales y especialmente de coronavirus.

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