Sánchez quiere extender la alarma hasta antes de Navidad y no descarta confinamientos domiciliarios

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez en una reciente imagen.

Estado de alarma hasta diciembre con todos los escenarios abiertos. También el confinamiento domiciliario si la evolución de la pandemia va a peor y se descontrola en algunos territorios o en el conjunto de la nación. Moncloa vivirá este domingo una larga reunión del Consejo de Ministros donde las dudas jurídicas volverán a centrar el debate. El Gobierno quiere mantener la alarma hasta justo antes de las navidades.

El presidente Pedro Sánchez quería esperar a su regreso de Roma para convocar formalmente la reunión del Ejecutivo. En realidad quería tener la certeza de que el decreto saldría adelante, tanto por los apoyos parlamentarios como por las dudas jurídicas. Lo primero lo tiene asegurado. Lo segundo, a última hora de la noche de este sábado, no. Fuentes gubernamentales auguran una matinal de reunión ministerial larga. Un tipo de deja vú con lo que ocurrió el pasado 14 de marzo.

A lo largo de todo este sábado, cuando recibieron la orden del presidente, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y el secretario general de la Presidencia, Félix Bolaños, han estado trabajando en el decreto que deberá aprobar el Consejo de Ministros, y publicar este mismo domingo, el Boletín Oficial del Estado. El objetivo principal es dotar de un marco jurídico a las comunidades para la aplicación de las restricciones. Pero, si fuera necesario, permitiría también ordenar un confinamiento domiciliario.

Sánchez, que no quiere volver a asumir el mando único y la responsabilidad total de la gestión de la pandemia, forzó a los barones socialistas a solicitar la declaración del estado de alarma nada más acabar su comparecencia del viernes en La Moncloa. El asturiano Adrián Barbón, íntimo de la numero dos del PSOE Adriana Lastra, fue el primero en solicitarlo formalmente. Tras él una escalada de líderes regionales que sumó incluso los que se manifestaban en contra, como la balear Francina Armengol.

El Gobierno entregará el mando único de cada comunidad a su presidente. Es condición sine qua non del vasco Iñigo Urkullu y del catalán Pere Aragonès. Pero es que Sánchez tampoco lo quiere, hasta que no tenga otra opción. Las autonomías tendrán completa libertad para decretar nuevas restricciones. El Ejecutivo, sin embargo, se reserva el derecho de aumentar dichas restricciones como hizo con Madrid si en algún momento cree que los gobiernos regionales no están cumpliendo con sus obligaciones.

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