Presupuestos Generales del Estado

El PSOE está dispuesto a romper acuerdos con Podemos para ganarse el apoyo de Cs a los Presupuestos

Varios dirigentes del PSOE mantienen contactos con los de Ciudadanos al margen de Podemos para sumar sus diez diputados a las cuentas de 2021 si ERC no las apoya

ERC comunica a Sánchez que no pactará unos Presupuestos en los que participe Ciudadanos

Presupuestos
Nadia Calviño y María Jesús Montero en la rueda de prensa de presentación del Programa de Estabilidad.

Superada la crisis del coronavirus, sin más votaciones como las del estado de alarma que requieran de la astucia política, el Gobierno centra ya sus esfuerzos en el proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado. Moncloa y Hacienda han intensificado sus contactos con los socios preferentes -ERC, PNV, EH Bildu y los partidos minoritarios- para garantizarse la aprobación de las cuentas públicas antes de acabar el año. El PSOE está abierto incluso a romper algunos acuerdos con Podemos para ganarse el apoyo de Ciudadanos.

Las previsiones de María Jesús Montero, ministra de Hacienda, es llevar el pendrive con el proyecto de ley al Congreso justo a la vuelta del verano. Aunque saben que no va a ser fácil y para evitar que algo se tuerza, el Ejecutivo quiere que el debate de los presupuestos se pueda realizar a finales de septiembre o principios de octubre. Con ese calendario, Moncloa podría jugar con los diferentes partidos que en las últimas semanas han apoyado a la coalición de cara a lograr el mayor número de votos favorables a las cuentas del 2021.

Montero, como responsable de las finanzas públicas, mantiene contactos permanentemente con los responsables económicos de la mayoría de grupos parlamentarios. La ministra también mantiene un contacto fluido con varios consejeros autonómicos, en especial con el vicepresidente catalán, Pere Aragonés. En su departamento trabajan a destajo para marcar las directrices que permitan a cada ministerio la elaboración de sus propios presupuestos.

Paralelamente, desde el Palacio de La Moncloa, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, mantiene también conversaciones de forma periódica con los líderes de los grupos parlamentarios considerados socios preferentes de la coalición socialcomunista. Con Ciudadanos se reunió hace unos días en el complejo presidencial, mientras que con ERC, Junts per Catalunya, PNV, EH Bildu y el resto de partidos minoritarios habla a menudo por teléfono. También desde su grupo parlamentario, de la mano de la portavoz Adriana Lastra, hablan semanalmente con esos partidos.

Renuncia a acuerdos con Podemos

Pedro Sánchez está dispuesto a renunciar a algunos acuerdos firmados con Podemos en el pacto de coalición, hace apenas unos meses, a cambio de acercarse más a Ciudadanos. Los de Inés Arrimadas son, a día de hoy, la alternativa a los separatistas catalanes. Los diez diputados liberales ya permitieron la aprobación de las dos últimas prórrogas del estado de alarma, prácticamente sin nada a cambio, tras el abandono de ERC.

Conscientes de que entre sus socios de Podemos y Ciudadanos hay diferencias irreconciliables en materia económica, en el PSOE asumen ya que deberán convencer a los morados de la necesidad de renunciar a algunos acuerdos firmados que a día de hoy no se atreven a especificar. Consideran que un gesto así «generaría confianza» en el partido naranja para facilitar la aprobación de los PGE.

Tanto el PSOE como Podemos son conscientes de que la viabilidad de su Gobierno depende de la aprobación o no de los Presupuestos Generales del Estado. Fuentes del Ejecutivo reconocen la «fragilidad» de la legislatura si no logran los apoyos necesarios para dar luz verde a las cuentas del año que viene. En el complejo presidencial son «optimistas» con que finalmente logren conseguir luz verde a los Presupuestos.

Inversión social y contención del gasto

El proyecto de presupuestos que elabora el Gobierno para el año 2021 equilibrará la inversión social y la contención del gasto. Un ejercicio difícil pero que fuentes del Ejecutivo consideran «imprescindible» para mantener dentro de la ecuación a Podemos y Ciudadanos. Sin voluntad de realizar recortes, Hacienda intentará seducir a los liberales de Inés Arrimadas con una contención del gasto superfluo y medidas que ayuden a la pequeña y mediana empresa.

Pese a esa contención, la inversión social, a través de los ministerios de Derechos Sociales, Seguridad Social, Inclusión y Migraciones y Trabajo, tendrá un peso muy importante en el diseño de las cuentas públicas del año que viene. Con una fuerte inyección de dinero público, para proteger a los más vulnerables, los socialistas creen que contentarán a sus compañeros de Podemos. De esta forma, añaden, será más fácil «convencerles» para renunciar a algunas medidas a cambio del acercamiento a Ciudadanos.

Evitar lo del año pasado

En Moncloa se trabaja en la elaboración de los presupuestos bajo la máxima de evitar repetir lo que ocurrió en 2019. En enero del año pasado el Ejecutivo contaba con el apoyo de ERC a las cuentas públicas. Pero al final los separatistas decidieron no facilitar su tramitación. La falta de alternativa llevó al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a disolver las Cortes y convocar elecciones generales anticipadas a mediados de febrero.

El escenario catalán, con la inhabilitación de Quim Torra -previsiblemente en octubre- y una convocatoria de elecciones autonómicas prevista para finales de noviembre o inicios de diciembre, deja una foto similar a la de enero del 2019, con el arranque del juicio del procés y la negativa de la Fiscalía y la Abogacía del Estado a pedir la absolución de los golpistas. Sánchez no quiere que todo dependa de ERC, a quien acusan de ser «poco fiables e inestables», y por eso ha activado la vía Ciudadanos.

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