Terrrorismo

La Policía busca las conexiones prorrusas de la ultraizquierda investigada por los sobres incendiarios

Sobres incendiarios
Manifestación prorrusa en mayo en Madrid.
  • Luis Miguel Montero/ Ángel Moya

La campaña de envío de sobres incendiarios a seis edificios e instituciones en Madrid y Zaragoza ha provocado que la Policía ponga bajo su lupa a varias organizaciones de la izquierda radical española prorrusa. No lo hacían desde 2015 pero ahora los investigadores buscan rastros dejados en alguno de los foros habituales para tratar de encontrar y relacionar pistas que ya tienen con algún miembro de estas organizaciones. Son pocos pero muy activos y los más importantes están ya «monitorizados» por la Inteligencia española.

Las conexiones no son nuevas para la Policía, la Guardia Civil y el CNI ya que tras la anexión rusa de Crimea en 2014 la Policía puso en marcha la operación Danko para tratar de poner coto a un fenómeno emergente e inédito: los viajes de españoles para luchar a favor de los grupos separatistas prorrusos. Por este motivo el 27 de febrero de 2015 eran detenidos ocho de estos combatientes en Gijón, Cartagena, Barcelona, Cáceres, Pamplona, Alcorcón y Madrid. Les imputaban una presunta comisión de cooperación o complicidad en asesinatos y homicidios y tenencia y depósito de armas. Sin embargo, en octubre del mismo año el juez Santiago Pedraz archivó la causa al no quedar «debidamente acreditado» que los investigados hubieran combatido en Ucrania más allá de la posesión de armas de guerra exhibidas en fotos y vídeos incautados durante los registros. Todos estos españoles prorrusos habrían combatido en el ‘Batallón Vostok’.

Cuando en febrero de este año Putin decidió invadir Ucrania, la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, el Servicio de Información de la Guardia Civil y el CNI decidieron «monitorizar» a algunas asociaciones sin ánimo de lucro pero con conexiones rusas, como por ejemplo Balgoe Delo (acto de bondad), que se dedica a la recogida y entrega de la ayuda humanitaria para la población civil de la región del Donbas. «Ayudamos directamente a los orfanatos, hospitales, comedores sociales, colegios, etc. En este sentido, les pedimos a todos, quien no es indiferente, proporcionarnos todo el apoyo posible en esta tarea. Estaremos agradecidos por cualquiera ayuda y cooperación», recoge en su página web.

Esto no significa que Balgoe Delo cometa delito alguno pero la obligación de los investigadores es mirar y buscar en lugares donde puedan esconderse radicales prorrusos. La convocatoria de una marcha en Madrid en mayo de este mismo año junto a la Coordinadora de Jóvenes de la Unión de Organizaciones de Compatriotas Rusos en España y Andorra hizo que el foco de los investigadores se dirigiera hacia ellos.

Otras organizaciones como el denominado Euskal Herria-Donbas Elkartasun Komitea (Comité de Solidaridad País Vasco-Donbas) no esconden su ideología. «Por la paz y la soberanía de los pueblos. ¡No a la guerra! ¡No a la OTAN!», titulaban uno de sus últimos comunicados donde recogían que «entendemos la operación lanzada por Rusia como un esfuerzo por proteger a los ciudadanos del Donbas, y no aceptamos las hipócritas condenas de quienes aún no denuncian los abusos cometidos por las fuerzas armadas ucranianas desde hace 8 años».

Similares, que no iguales, son los seguidores de la ‘Brigada Rubén Ruiz Ibárruri’, autodefinidos como «brigada internacionalista de solidaridad proletaria». Sin embargo, en un comunicado sostenían que «no tenemos vinculación alguna con medios rusos ni con ninguna estructura financiera o política. Somos antiimperialistas, feministas, diversas y antirracistas, y por tanto, no podemos ni queremos alinearnos con los intereses de élites, oligarquías y movimientos conservadores o de extrema derecha, vengan del bando que vengan», y añadían que «nuestra intención es dar a conocer un análisis histórico de lo que acontece en Ucrania (…) tales como la matanza de la Casa de los Sindicatos de Odessa, la existencia de estructuras nazis en el aparato militar e institucional de Ucrania (…)».

Todos ellos y otros han estado o están todavía bajo la lupa de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que buscan al autor de los sobres incendiarios enviados durante varios días a Defensa, la Embajada de Ucrania, la de Estados Unidos, Presidencia del Gobierno, una empresa de armas en Zaragoza y la base aérea de Torrejón.

Defensores de Rusia

El Partido Comunista de España, dirigido por el diputado y ex secretario de Estado Enrique Santiago, ha reconocido haber albergado en sus sedes las charlas de comités en apoyo al Donbas, como la organizada en una ocasión por la ‘Brigada Rubén Ruiz Ibárruri’.

Por mucho que parezca antiguo, el debate entre prorrusos y el resto de españoles lleva activo nueve meses, desde la guerra de Ucrania. Por una parte el Gobierno de Pedro Sánchez apoya oficialmente a Ucrania en su guerra contra Rusia y todas las sanciones internacionales contra el régimen de Putin y por otra algunos socios de Gobierno como Pablo Iglesias, ex vicepresidente y ex líder de Podemos, ha apoyado la estrategia belicosa del presidente Vladimir Putin al afirmar que con la invasión de Ucrania Rusia únicamente «defiende su seguridad y sus áreas de influencia como todos».

Iglesias ha llegado a reconoce que Putin «no es el faro del proletariado», pero argumentaba que «defender la paz supone asumir que es lógico que Rusia no quiera bases estadounidenses cerca de sus fronteras». Todo esto lo escribía el ex vicepresidente del Gobierno en un artículo que publicó en la web CTXT.

Pero Pablo Iglesias no es el único que ha defendido la invasión de Ucrania en redes sociales. Muchos perfiles en Twitter se han mostrado especialmente activos tras la invasión de Ucrania por Putin. Uno de los más conocidos, por ejemplo, es el perfil del abogado valenciano Rubén Gisbert, que tiene 35.000 seguidores en Facebook, 144.000 en Instagram, 72.400 en Twitter y 329.000 suscriptores en Youtube. Gisbert incluso llegó a viajar a Ucrania para hacer crónicas desde allí. Desde 2020 preside la Junta Democrática de España, una «organización civil que coordina y promueve la acción unitaria del pueblo español para que se instituya libre y pacíficamente en España un régimen democrático con separación de poderes en origen y la elección directa de los representantes políticos». Gisbert siempre ha negado trabajar para Rusia.

La politóloga rusa Liu Sivaya vive en España pero sus posturas en redes sociales son prorrusas. Al menos a su favor cuenta su nacionalidad, ya que Sivaya es rusa de nacimiento. Al principio de la invasión rusa salía en televisión con frecuencia y sus «historias» de Instagram sostenían al principio de la guerra que Rusia invadía Ucrania sólo durante unos días y luego se irían. Han pasado nueve meses y allí siguen. Sivaya ha denunciado que fue despedida del medio de comunicación en el que trabajaba en España por sus opiniones.

 

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