Congreso de los Diputados

Podemos presenta una iniciativa en el Congreso en la que ensalza a los muertos antifranquistas del Covid

Podemos

Podemos intenta sacar rédito ideológico de la tragedia del coronavirus y utiliza la crisis para perseverar en sus políticas de Memoria Histórica. En una iniciativa registrada recientemente en el Congreso de los Diputados, la formación de Pablo Iglesias lleva al extremo el sectarismo ensalzando a los fallecidos que lucharon contra la dictadura. Un argumento del que se vale el partido para, a continuación, defender medidas restaurativas y políticas públicas de «memoria democrática».

La Proposición No de Ley, a la que ha tenido acceso OKDIARIO, será debatida en la Comisión Constitucional del Congreso. En el texto, tras destacar que «la pandemia que ha sufrido nuestro país, provocada por el Covid-19, ha conllevado un sufrimiento generalizado y dramáticas pérdidas personales», se ensalza a los fallecidos víctimas del franquismo.

«La actual pandemia ha tenido una mayor incidencia entre las personas mayores, entre las que se encuentra toda una generación que sufrió las consecuencias del Golpe de Estado del 18 de julio de 1936, la guerra y la prolongada Dictadura franquista; durante este periodo hemos perdido a referentes de la lucha democrática y por las libertades, mujeres y hombres, muchas de ellas personas anónimas, otras más conocidas, todas ellas merecedoras de un agradecimiento colectivo», señala Podemos.

La formación pone nombres y apellidos, destacando así a unas víctimas sobre otras. Como Chato Galante, «víctima del franquismo, torturado por Billy el Niño, uno de los portavoces de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina y de los impulsores del Intergrupo de Memoria Democrática en las Cortes».

A continuación, Podemos aprovecha la circunstancia para arremeter contra la «extrema derecha», acusándola de promover «una alteración del orden institucional» durante la pandemia.

«En contraste con los valores de quienes lucharon por las libertades en nuestro país y de quienes han dado un ejemplo de servicio público en los momentos más difíciles, hemos asistido durante estas semanas a una campaña de desinformación interesada desde la extrema derecha, con llamamientos más o menos expresos a una alteración del orden institucional y con un discurso agresivo que ha pretendido generar un contexto de polarización, que nos recuerdan a las páginas más negras de nuestra historia y que justifican opciones dictatoriales y represivas», señala la propuesta, en alusión velada a Vox.

Siguiendo con su crítica, Podemos ve «preocupante» las fuerzas políticas «extremistas y xenófobas en España» que «se esfuerzan incluso en distorsionar y esconder hechos históricos, tales como crímenes contra la humanidad o graves violaciones a los derechos humanos».

«Estos ataques a la democracia son lamentablemente respaldados por una falta de condena y de memoria que está quebrando la sociedad», valora el partido de Iglesias, que reivindica por ello «mantener viva la memoria» y «que estas actuaciones sean llevadas a los tribunales, donde se garantice que no vuelvan a ocurrir».

En su nuevo intento por imponer su versión de la misma, Podemos abunda en la tesis de que «un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla».

Así, opina que «en el actual momento que va a requerir un esfuerzo colectivo para afrontar las consecuencias de la pandemia» es «imprescindible dar un impulso a las políticas de memoria, al reconocimiento de quienes lucharon por la democracia y las libertades, y de condena a las prácticas que en el pasado condujeron al Golpe de Estado y a la Dictadura».

Contra la crítica

Sin mencionar siglas concretas, Podemos sí vierte graves acusaciones contra «fuerzas políticas con tradición reaccionaria» que, opina, son «conocidas por la aplicación sistemática de la violencia, la tortura y la persecución de colectivos políticos, sexuales o territoriales» y que, denuncian, van ganando «espacio político y mediático».

Y en un intento de censurar la crítica de la oposición, la formación avisa que «el trabajo del Gobierno y las instituciones democráticas no podrá desempeñarse con toda la fuerza que requiere el actual momento, si no se confrontan los discursos desestabilizadores, que en los últimos meses se han venido reproduciendo».

Memorial republicano en Madrid

El pasado noviembre, el Ayuntamiento de Madrid -que dirige José Luis Martínez Almeida (PP)- inició las obras de reforma del Memorial de la Almudena para adaptarlo al acuerdo del Comisionado de Memoria Histórica. Dicho acuerdo recomendaba que no constasen nombres en la placa «para evitar, en aras de una mayor pacificación social, la producción de nuevos agravios al tratar de evitar otros».  «Una sociedad democrática tiene obligación de honrar a todas las víctimas, sean del periodo bélico republicano o del periodo franquista», advertía el comisionado.

Sin embargo, el Gobierno de Manuela Carmena ignoró esas recomendaciones, al no reconocer por igual a las víctimas de los dos bandos. La decisión de Almeida para reparar este hecho fue duramente atacada por la izquierda, que la calificó de «acto de odio».

En su iniciativa, Podemos invade competencias municipales e insta al Gobierno a una «actuación reparadora», además de un pronunciamiento de las Cortes Generales. El partido exige que «a la mayor brevedad» la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, que depende de la vicepresidencia de Carmen Calvo, «asuma el compromiso de erigir un memorial en reconocimiento de las personas fusiladas por la dictadura franquista» en el cementerio del Este «en terrenos de la Administración General del Estado».

Homenajes en todo el país

Podemos va más allá. Pide además un reconocimiento público «nombre a nombre» para «todas las víctimas del franquismo» y homenajes «para reconocer a todas las personas que lucharon por las libertades y la democracia».

También reclama la desclasificación de documentos oficiales del franquismo y la Transición, ahora bajo secreto, y que según el partido «deberían ponerse a disposición colectiva» con el fin «de conocer la verdad acerca de lo ocurrido». Para ello, sería preciso una modificación de la Ley de Secretos Oficiales.

Una «actuación simbólica», señala además Podemos, que «debe acompañarse con un nuevo marco normativo que impulse las políticas públicas de memoria democrática, que permita superar las carencias detectadas».

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