Protocolo contra el machismo

Ni chistes ni piropos ni miradas: las nuevas normas de Iglesias contra el «patriarcado» dentro de Podemos

Podemos reconoce la "necesidad" de "implementar un protocolo" que "aborde el reto político que supone la perpetuación de las violencias machistas", no sólo en la sociedad, sino "en el interior" del partido

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Podemos reconoce la «necesidad» de «implementar un protocolo» que «aborde el reto político que supone la perpetuación de las violencias machistas», no sólo en la sociedad, sino «en el interior» del partido. Así se recoge en los documentos con los que Pablo Iglesias concurre a la Asamblea que, el próximo 21 de marzo, renovará la dirección podemita. El ‘Protocolo de sensibilización, prevención y actuación frente a conductas machistas y LGTBIfóbicas’ despliega un exigente catálogo de comportamientos tipificados como reprobables en las relaciones entre los hombres y mujeres de la organización. Entre ellos, por ejemplo, los chistes o piropos «de carácter sexual». Esas conductas podrán ser denunciadas ante el Comité de Igualdad, y serán resueltas en un «procedimiento informal».

En esa lista de actitudes se incluye asimismo hacer alarde de «las capacidades sexuales propias», «hacer uso de expresiones machistas» o «expresar valoraciones sobre la apariencia física de una mujer». También será denunciable «fijar la mirada lascivamente sobre una mujer o sobre varias» o «realizar cualquier gesto, movimiento o sonido de carácter obsceno».

«Contacto físico efímero»

Podemos clasifica los comportamientos según su gravedad. Así, en otro nivel se recogen aquellos que merecen ser evaluados en un «procedimiento formal»dada su mayor gravedad. Este apartado es, no obstante, una amalgama diversa, que va desde un «contacto físico efímero que no sea deseado por una mujer por parte de un hombre» a los delitos sexuales recogidos en el Código Penal.

Así, entre esos comportamientos se recoge el «expresar insinuaciones sexuales», «realizar preguntas a una mujer sobre su vida sexual», «expresar interés por una mujer, ya sea de índole sexual o afectiva, de manera reiterada, después de que ésta haya expresado su disconformidad» o «mostrar una actitud interesada en tener acercamientos reiterados con una mujer». También se pretende poner coto a la desigualdad laboral entre géneros, sancionando a quien no acate las instrucciones de superiores por ser mujer o asigne a éstas una responsabilidad inferior por razón de sexo o género. En la extensa lista figura también el «proporcionar un trato especial a una mujer, extremando la atención o la amabilidad hasta el punto de generarle incomodidad, al percibir un interés sexual no recíproco», «realizar un contacto físico que no sea deseado por una mujer» o «buscar intencionadamente estar a solas con una mujer, aunque no sea necesario».

«Cultura patriarcal»

Podemos considera que la «erradicación de las violencias machistas y LGTBIfóbicas requiere de mucho más que este protocolo», que define como un conjunto de reglas para «alcanzar unos mínimos desde los que encontrarnos en el camino».

Podemos ataca, como es habitual en su discurso, a la «cultura patriarcal» que, opina, «media nuestros actos cotidianamente». «No podemos empezar a abordar esta problemática sin la honestidad suficiente para combatirla», añade la dirección de Iglesias.

El equipo de Iglesias opina que «es imposible llevar a cabo la despatriarcalización sin asumir todas las aristas e implicaciones que tiene el patriarcado como sistema social y económico». Según exponen en el documento, los espacios políticos se caracterizan por una «lógica androcéntrica» a la que » las mujeres han tenido que adaptarse progresivamente, a pesar de dichos espacios no están pensados para ellas».

El documento exige que todas las personas con vínculos laborales con el partido cumplan el protocolo y, en caso de denuncia, «todas las personas integrantes de Podemos han de colaborar a lo largo del proceso».

Podemos extiende también el concepto de violencia machista que, dice, «no son exclusivamente las mujeres asesinadas, sino todas aquellas actitudes discriminatorias que recuerdan una y otra vez el lugar que ocupan las mujeres en esta sociedad patriarcal».

Las denuncias se arbitrarán en una Comisión Instructora, dentro del Comité de Igualdad. Toda persona de la organización podrá presentar una queja, aunque no sea la víctima. La denuncia se hará por escrito, a través de un formulario en la web, sedes y en la intranet de la organización.

Según la «gravedad e intensidad de los hechos», las quejas se resolverán en el «cauce amistoso, informal y pedagógico» o en el «formal». No obstante, si la denunciante podrá llevar también por el cauce formal lo que se consideraría una falta leve.

Incluso en el caso de los procedimientos informales se establece todo un trámite, que se resolverá en diez días, y en el que ambas partes tendrán que dar la versión de lo sucedido.

Se podrán establecer medidas «cautelares», como atención psicológica para la denunciante, la separación física de los afectados o la «intervención de las comunicaciones entre ambas».

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