Crisis del coronavirus

Moncloa en alerta por la entrada de gigantes chinos: Three Gorges empieza su invasión en España

Los empresarios piden un freno por parte del Gobierno al desembarco de compañías procedentes de países sin reciprocidad

El CNI ha reaccionado ya para detectar y evitar movimientos empresariales chinos

Three Gorges China
Una planta de X-Elio. (Foto: X-Elio.com)

Era cuestión de tiempo que la debilidad de la economía española atrajera a los gigantes chinos. Y el primero en llegar de forma significativa ha sido China Three Gorges. Controla ya EDP en Portugal, se ha hecho con X-Elio y ahora quiere quedarse con T-Solar. Los empresarios piden ya un freno por parte del Gobierno al desembarco de compañías procedentes de países sin reciprocidad. Y Moncloa ha prometido una defensa frente a ellos.

China Three Gorges, empresa estatal china, ha empezado ese temido desembarco en España. El gigante chino es el propietario de la presa de las Tres Gargantas. Y tras poner una enorme pica en Portugal -mantiene más de un 20% del capital de EDP (Energía de Portugal), el principal paquete accionarial de la energética portuguesa-, se ha hecho ya con una cartera de 500 MW de plantas fotovoltaicas de X-Elio en España.

Pero el ansia de la china por aprovechar los momentos de bajos precios en el mercado español no acaban ni en EDP ni en X-Elio. Ahora quiere quedarse con T-Solar en la operación de venta de la gestora de capital riesgo estadounidense I-Squared. T-Solar procede de la antigua división de energías renovables de Isolux Corsán.

Pese a que esta venta acumuló cerca de 10 pujas en la primera fase de la operación, China Three Gorges cuenta con amplias posibilidades de salir ganadora. Por el momento, al menos tres ofertas pasan a la siguiente fase. Y una de ellas es precisamente la de la china Three Gorges. Las otras dos corresponden a un consorcio constituido entre Q-Energy y el fondo de pensiones canadiense CPPIB; y a Naturgy, también interesada en la adquisición de T-Solar.

Las valoraciones rondan los 1.500 millones

Se pretende cerrar la venta antes de acabar el año y las valoraciones rondan los 1.500 millones. El rápido avance e interés de la china no ha pasado desapercibido entre las empresas españolas, conscientes de la situación del mercado y de cómo la mala gestión de la economía española expone sus cuentas de resultados a malos años.

No han tardado en pedir auxilio al Gobierno español para que evite una pérdida por parte de España de algunas de las compañías o sectores punteros. No se trata de la primera reunión mantenida en estos términos. De hecho, en la primera, el Gobierno se comprometió ya a adoptar medidas para frenar un vaciado empresarial provocado por el hundimiento económico del Covid-19.

El coronavirus ha desatado una profunda crisis, la crisis ha traído la pérdida de valor de las grandes empresas estratégicas españolas, y esa caída puede traer el control de grandes del Ibex por parte de las compañías chinas, es decir, del Gobierno chino.

El Gobierno ha hecho acuse de recibo de la petición empresarial y el propio CNI ha reaccionado ya para detectar y evitar movimientos empresariales que podrían hacer que grandes compañías españolas de los sectores estratégicos -telecomunicaciones, energéticas o banca principalmente- acabasen haciendo depender toda la economía y la política nacional de intereses extranjeros. Más en concreto, de una dictadura comunista.

El CNI enciende los mecanismos de defensa

El CNI, por ello, ha asumido en su agenda este cometido de forma oficial. Sabe que es un elemento defensivo absolutamente decisivo en estos momentos. Es más, no se trata sólo de un movimiento estratégico español: la inmensa mayoría de servicios de inteligencia de las grandes potencias ha puesto en marcha estos mecanismos defensivos para evitar que el golpe económico y empresarial provocado por el coronavirus suponga un control extranjero de las redes, la energía o los créditos bancarios. Porque, de facto, supondría, una pérdida de la capacidad soberana de un país.

Es totalmente cierto que el golpe económico del coronavirus ha abierto flancos de control de sectores estratégicos gracias a la caída bursátil vivida durante meses. Y aunque la llegada de las posibles vacunas ha hecho cambiar el viento bursátil, España no parece ser la economía más preparada para aprovechar esos vientos favorables.

Bruselas ha empeorado recientemente su previsión económica para España este año y augura ahora una caída del PIB del 12,4%, frente al 10,9% que contemplaba hace unos meses, mientras que la deuda ascenderá hasta el 120,3% y el déficit, al 12,2%.

España será, de hecho, el único país del bloque con una contracción de su economía este año superior al 10%. La reducción del PIB será así superior a las de Italia (-9,9%), Croacia (-9,6%), Francia (-9,4) Portugal (-9,3%) o Grecia (-9%), los otros socios más afectados por la pandemia.

Según las últimas proyecciones de Bruselas, la economía española experimentará repuntes en los dos años siguientes y se expandirá un 5,4% en 2021 y un 4,8% en 2022. Pero, pasado ese periodo de tiempo, el PIB español será todavía un 3% inferior su nivel previo a la crisis.

El déficit público, por su parte, escalará este año al 12,2% para luego recorrer una senda de ajuste en los dos años posteriores, hasta el 9,6% y el 8,6%, respectivamente. La deuda cerrará este año en el 120,3% y crecerá después hasta el 122% en 2021 y el 123,9% en 2022.

Por otro lado, la tasa de paro se situará al término de este año en el 16,7% y seguirá creciendo a lo largo del próximo año, hasta rozar la cota del 18% (17,9%). Se contraerá por primera vez desde la crisis de la pandemia en 2022 y ese año se situará en el 17,3%. En cualquier caso, Bruselas ha informado de que sus previsiones no incorporan el impacto positivo potencial de las ayudas procedentes del fondo europeo de recuperación en la evolución económica de 2021.

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