Los maquinistas alertaron en agosto del mal estado de las vías y pidieron bajar la velocidad del AVE
Las principales preocupaciones de los maquinistas: vibraciones, desgaste acelerado de las vías y daños mecánicos en los trenes
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El sindicato mayoritario de maquinistas solicitó en agosto del pasado año formalmente a la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) y a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) que se redujese la velocidad máxima permitida en varias líneas de Alta Velocidad. Entonces, el sindicato SEMAF, a través de una carta, planteó bajar el límite de 300 kilómetros por hora a 250 km/h en corredores clave como Madrid–Sevilla, Madrid–Málaga, Madrid–Valencia y Madrid–Barcelona.
Entonces, los representantes de los maquinistas explicaron que las vías presentaban múltiples pequeñas imperfecciones que, al sumarse, provocaban vibraciones intensas y «botes» durante el recorrido de los trenes, especialmente cuando circulaban a la velocidad máxima actual. Estas anomalías, señalaron entonces, eran claramente perceptibles desde la cabina de conducción y se repetían en determinados tramos de la red.
Según el sindicato, este fenómeno incomodaba a los viajeros y suponía una sobrecarga constante para el material rodante y la propia infraestructura.
Los maquinistas estaban preocupados por una combinación de problemas técnicos acumulados que afectaban y han seguido haciéndolo tanto a la seguridad como al confort, aunque no siempre superasen los límites legales de circulación. En concreto, su inquietud se basaba en estos puntos clave, que todavía en la actualidad siguen vigentes:
Irregularidades acumuladas en las vías
Las vías presentan múltiples pequeñas imperfecciones (desgastes, desajustes, ligeras deformaciones) que, tomadas de forma individual, no obligan a cerrar la línea ni a imponer restricciones inmediatas. Sin embargo, al sumarse a lo largo de kilómetros, generan un efecto acumulativo que se vuelve problemático.
Vibraciones y «botes» a Alta Velocidad
A 300 km/h, esas irregularidades provocan vibraciones intensas y movimientos bruscos que los maquinistas perciben claramente desde la cabina. Estos «botes» no sólo reducen el confort de los pasajeros, sino que aumentan el estrés mecánico sobre trenes y vías.
Daños mecánicos en los trenes
Los maquinistas relacionaron esas vibraciones con averías detectadas en el material rodante, especialmente las fisuras en los bogies de los trenes Avril (serie 106) de Renfe. El mayor peso de estos trenes respecto a modelos anteriores agrava los efectos de las vibraciones, elevando el riesgo de desgaste prematuro o roturas.
Uso intensivo de la red por varias operadoras
Las líneas de alta velocidad están sometidas a una utilización muy intensa y continua por diferentes compañías. Esto acelera el deterioro de la infraestructura y hace que, si el mantenimiento no es lo suficientemente rápido o profundo, los problemas se acumulen.