FUTURO DE EUROPA

José Antonio Gurpegui, experto en Relaciones Internacionales: «Europa se derrotará a sí misma, desde dentro»

"España, por no ser fiable, se arriesga a que EEUU desmantele sus bases para situarlas en Marruecos"

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Marta Torres
  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

José Antonio Gurpegui es catedrático de Estudios Norteamericanos y profesor de Literatura Norteamericana en la Universidad de Alcalá, además de profesor visitante en el Departamento de Literatura Comparada de la Universidad de Harvard (1994-1996). Acaba de publicar Trumpismo y reconfiguración global. En esta entrevista con motivo del libro concedida a OKDIARIO, el autor analiza las transformaciones del orden internacional surgidas tras la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, así como sus consecuencias en las relaciones entre Rusia y Occidente. A partir de estos acontecimientos, reflexiona sobre las tensiones actuales y la guerra de Ucrania, interpretándolas dentro de una dinámica más amplia de reconfiguración del sistema global. Durante la entrevista, Gurpegui afirma: «Europa no necesita que nadie la derrote; se derrotará ella misma desde dentro».

Asimismo, aborda el papel de Estados Unidos, el ascenso de nuevas potencias como China y la evolución hacia un mundo multipolar, en el que Europa y países como España deben redefinir su posición. En este contexto, también se analiza la política exterior del gobierno de Pedro Sánchez y su impacto en las relaciones internacionales actuales: «España, por no ser fiable, se arriesga a que Estados Unidos desmantele sus bases para situarlas en Marruecos».

PREGUNTA. –  ¿Hasta qué punto considera usted que las tensiones actuales entre Rusia y Occidente se explican por el período posterior a la caída del Muro de Berlín?

RESPUESTA. – El Muro de Berlín marcó un antes y un después en, diría, incluso en la historia de la humanidad. Putin dice que Occidente engañó a Rusia, sobre todo en tiempos de Gorbachov. En cierta forma, podría decirse que fue la causa de que el liberalismo, tal como lo conocimos, pues haya llegado a morir de éxito. Estamos a las puertas del fin del liberalismo como lo hemos conocido hasta ahora.

P.- Estados Unidos habla de un cambio…

R.- Lo dijo también Marco Rubio [por el secretario de Estado] cuando fue a la Conferencia de Paz de Múnich. El viejo mundo ha terminado. Avisó de que en Europa no nos estamos enterando. También Ursula von der Leyen, en el sentido de que el mundo como lo hemos conocido hasta ahora ha cambiado.

P.- ¿Estamos ante un cambio comparable al final de la Segunda Guerra Mundial?

R.- Sí. Es ese nuevo orden mundial en el que Estados Unidos será sustituido por una potencia emergente como es China y su grupo de influencia. Eso lo ha visto Donald Trump. Lo que hace tiene como origen ese diagnóstico. Es muy bueno diagnosticando, pero más cuestionable sanando.

P.- ¿Con qué características definiría este nuevo sistema multipolar?

R.- Va a ser un orden bipolar si Estados Unidos continúa estando a la altura y después China. La dicotomía comunismo-capitalismo que se vivió a lo largo del siglo XX, desde la Segunda Guerra Mundial, entre Rusia y Estados Unidos, será entre China y Estados Unidos. Nosotros contraponemos comunismo a democracia. China y Rusia se consideran a sí mismos países democráticos. Su tipo de democracia no es la democracia liberal nuestra, que se basa fundamentalmente, desde luego, en las libertades individuales. No tienen separación de poderes.

P.- ¿Qué errores principales cree usted que ha cometido Occidente en la gestión del conflicto respecto a Ucrania?

R.- Creo que Europa no ha acertado en ningún momento. En primer lugar, cómo lo enfocó. Trump pensaba que satisfaciendo las demandas originales de Rusia podía terminar con la guerra: Ucrania, un país neutral, la anexión de Crimea, el territorio del Donbás con cierta autonomía. Esas solicitudes fueron insalvables.

P.- ¿Cómo ha influido la política de Donald Trump y el America First en la posible erosión del orden liberal internacional?

R.- De manera determinante. El documento de seguridad estratégica de EEUU, al principio, rompe con todo lo anterior con los de Biden y Obama. Es decir, supone una revolución dentro del sistema liberal norteamericano en el que se proponen nuevas formas de actuación. Trump entiende que el gran problema para Estados Unidos ha sido la globalización.

P.- ¿Se trata de una ruptura temporal, cambio en las formas o estructural? 

R.- Está diciendo lo mismo que decía Bush, Obama o Hillary Clinton. Es estructural, que no es coyuntural. En el primer mandato es la primera guerra arancelaria de Trump con China. Entiendo a Donald Trump no como la causa, sino como la consecuencia de algo. Lo significativo es que el pueblo americano lo apoya mayoritariamente, incluso, con más fuerza que en el primer mandato.

P.- ¿Qué significa que le quitase a los demócratas sus grandes feudos como Wisconsin, Michigan o Pensilvania en las elecciones?

R.- Sabe cómo llegar a la gente. En esos estados estaban la productividad, la industrialización. Ese mundo ya se ha ido, para no volver. Ahora estamos en otro momento. Lo ha entendido muy bien China. Estados Unidos se ha convertido en una nación que da servicios. Eso lo ha visto China, que no está invirtiendo tanto en fábricas. Comienza a despertar cuando entra en la Organización Mundial del Comercio. Es en ese momento que explota como una producción industrial. China está invirtiendo en producción de productos de valor. Inteligencia artificial. Robótica. La tercera revolución industrial. Trump sigue reivindicando la segunda revolución industrial.

P.- ¿Cómo y dónde queda Europa? 

R.- Europa en este nuevo mundo va a tener un papel muy secundario. Trump entiende que Europa está perdida. Tiene unos problemas estructurales de peso. En 50 años será irreconocible, a no ser, como dice él, que triunfen los partidos patrióticos. En Europa no necesitamos que nadie venga de fuera a derrotarla. La derrota va a venir desde dentro de Europa, fundamentalmente causada por el buenismo y por el abuso del Estado del bienestar. Va a ser lo que causará que vayamos a convertirnos en África.

Sánchez quiere quedarse en el poder

P.- ¿En el caso de España qué ocurrirá?

R.- Si Europa pinta poco, España va a pintar todavía mucho menos. Creo que las actuaciones geopolíticas de Pedro Sánchez van dirigidas fundamentalmente a su permanencia en el poder. Impedir incluso los vuelos en el territorio español [del ejército de EEUU en la guerra contra Irán]. Pensando que el antiguo No a la guerra de Aznar puede seguir reportándole votantes. Fue el origen en principio, es decir, que esta oposición a la guerra de Irán no es nueva. Lo vimos también con Israel, es decir, sigue el mismo tipo de política de enfrentamiento contra Donald Trump. Tiene una entrañable enemistad con Donald Trump. En ese sentido, porque él cree que su enfrentamiento con Donald Trump le va a proporcionar una serie de réditos de los que saldrá beneficiado fundamentalmente.

P.- ¿Piensa que le va a salir bien?

R.- Va incluso a potenciar su imagen internacional en el sentido de un líder que se opone, que es capaz de oponerse y de enfrentarse a Donald Trump. No sólo en Europa, sino también en Sudamérica. En toda Hispanoamérica, pues esa figura de Pedro Sánchez como el David que se enfrenta a Goliat y que no tiene miedo a Goliat y que defiende las normativas internacionales. Piensa que le puede dar rédito.

P.- ¿Ve algo más?

R.- Desde una clave fundamentalmente doméstica, preocupado por la permanencia en el poder. El daño estructural que puede dejar es más importante. El daño estructural tanto en el imaginario colectivo norteamericano. Los americanos pueden ver a España como un país, no diré ya no aliado, sino incluso hostil. Hay muchas empresas españolas con intereses en Estados Unidos a las que se puede hacer daño.

P.- ¿En qué casos?

R.- En las licitaciones a las que pueda acudir a España, tanto en terrenos de la infraestructura como de electricidad, por ejemplo, o de energía. España pudiera salir muy perjudicada. Empresas que vayan a invertir. Que puedan también optar a un tipo de ayudas estatales o federales en EEUU, que pudieran verlo restringido.

¿Las bases de EUU en Marruecos?

P.- ¿Qué le parece que Trump haya hablado públicamente de poder plantearse llevarse las bases de Rota y Morón?

R.- Es difícil que se lleven las bases, pero no imposible. Mover las bases no es una cosa que sea de la noche a la mañana. Marruecos es para Estados Unidos un socio muy fiable donde también pudiera llevarse las bases. Se puede empezar a construir algún tipo de bases paralelas en Marruecos. En el futuro pudiera ser muy perjudicial para España. No podemos dar por supuesto que no se van a llevar las bases de España. Cada vez son más las voces en Estados Unidos que están cuestionando el papel que España puede tener como aliado.

P.- Marruecos es el principal aliado en la zona de EEUU, ¿dónde queda España?

R.- Sin duda. El sultán de Marruecos fue el primero que reconoció la independencia de Estados Unidos en el siglo XVIII. Es complicado que Estados Unidos pueda llevarse las bases de Rota y Morón, pero no es imposible. Si España continúa perfilándose como un aliado muy poco fiable. Eso es lo que estamos viendo desde la retirada de las tropas del presidente Zapatero en su momento, y ahora la política que está llevando el presidente Sánchez respecto a la guerra de Irán, y también en buena parte respecto a lo que ocurrió en los acontecimientos de Gaza. España puede dejar de ser un aliado fiable para Estados Unidos y, eventualmente, comenzar un desmantelamiento progresivo de las bases para situarlas en Marruecos. Es cierto que parece ser que no hay emplazamientos tan propicios en Marruecos como los que tenemos aquí en España. Pero no podemos dar por sentado y no podemos ser tan arrogantes como para pensar que Estados Unidos nunca se llevaría las bases de aquí de España.

P.- ¿Cómo ve la situación de Cuba y la reconfiguración en Latinoamérica?

R.- La acción de Venezuela tiene que ver con, en cierta forma, pararle los pies a China en esa expansión que estaba teniendo hacia Sudamérica, la famosa Nueva Ruta de la Seda. Con ella, China se está extendiendo por todo el mundo, en el sentido de que no podía consentir Estados Unidos que Sudamérica se convirtiera en un nuevo bastión chino. China había invertido sobre todo en puertos, tanto en Perú como en Brasil, y no podía consentir que Venezuela se convirtiera en su gran bastión en Hispanoamérica, y sobre todo que pudiera exportar petróleo barato a China, que estaba construyendo, bueno, que ha construido ya de hecho incluso refinerías apropiadas para el tipo de petróleo venezolano. En cuanto al tema, el tema de Cuba es un poco complejo porque, claro, ahí entran incluso asuntos de índole personal.

P. – ¿Por el secretario de Estado de EEUU Marco Rubio?

R. – Sí, tiene ascendencia cubana. Pudieran dejar que Cuba cayera como fruta madura. Puede ocurrir en un periodo de tiempo relativamente breve, pese a que la capacidad de sufrimiento de los cubanos es prácticamente infinita. Se pudiera producir algún tipo de intervención también, en el que se hiciera o se instaurara algún tipo de régimen a lo venezolano, en el sentido de continuar permitiendo que siguiera el Partido Comunista, pero con otros dirigentes. En el caso de Cuba lo veo poco posible, sobre todo por el peso que tiene la inmigración cubana en Estados Unidos. Pero que Cuba caerá tarde o temprano.

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