Un giro de guion que nadie esperaba: desarrollan un sistema para la trazabilidad del aceite de oliva con blockchain
La subida de precios del aceite de oliva está afectando al sector, pero si por algo está consiguiendo resistir es por su calidad, buena reputación, variedad y origen. En ese sentido, algo importantísimo es mejorar la trazabilidad y, sorprendentemente, podría conseguirse con blockchain.
La idea parece sencilla, pero podría transformar el sector agrícola. Con un código QR, una botella puede mostrar el recorrido del aceite desde el olivar hasta el punto de venta.
Esta modificación puede cambiar la forma en la que agricultores, almazaras, envasadores, transportistas, certificadoras y distribuidores comparten información dentro de una misma cadena.
Cómo funciona el sistema de trazabilidad del aceite de oliva con blockchain
Grandes empresas ya usan blockchain para seguir el recorrido de sus productos, pero en la agricultura y en el aceite de oliva este proceso todavía no se hacía.
Ahí entran en juego el origen de la aceituna, la finca, el tipo de cultivo, la recepción en la almazara, la molturación, el envasado, el transporte y la llegada al mercado.
La diferencia está en que esos datos quedaban como una ficha interna difícil de comprobar. Con la tecnología blockchain se puede crear un registro electrónico que no se puede modificar de forma libre una vez incorporado al sistema.
Es decir, la trazabilidad deja de depender sólo de documentos separados o de bases de datos que no siempre hablan entre sí. El objetivo es que cada operador de la cadena aporte su parte y que el recorrido completo del aceite quede unido.
Para el consumidor, la parte visible es mucho más simple. Escanea un QR y accede a información sobre el origen, el proceso y la calidad del producto. En cambio, para el productor supone una herramienta para defender mejor el valor de su aceite.
Por qué el aceite de oliva necesitaba la tecnología blockchain
El aceite de oliva tiene un mercado donde la confianza tiene cada vez más peso. No basta con enseñar una botella cuidada ni con hablar de tradición si el comprador quiere saber de dónde viene el producto y qué recorrido ha seguido.
En el caso del AOVE de alta gama, esa información puede tener todavía más valor. Un aceite de producción limitada, ligado a una finca concreta o a unas técnicas de cultivo determinadas, necesita demostrarlo con datos claros.
También hay otro factor importante para el pequeño productor. La trazabilidad puede ayudarle a diferenciarse en un mercado lleno de etiquetas parecidas, sobre todo cuando el origen, la calidad o las prácticas sostenibles forman parte de su propuesta.
En todo caso el sistema no se queda en una herramienta de marketing. Puede servir para gestionar expediciones de finca, recepción de aceituna en almazaras, procesos industriales, transporte, certificación y distribución.
Cuál es el siguiente paso para mejorar la trazabilidad del aceite español
La propuesta no se queda ahí, sino que el objetivo es combinarlo con otras herramientas de gestión. Ahí entran en juego programas empresariales, logística, cuadernos de campo o sensores instalados en fábrica y en el propio campo.
Ese detalle es importante porque la trazabilidad no funciona bien si vive aislada. Cuanto más conectados estén los datos de cultivo, producción, transporte y venta, más útil será la información para los operadores y para el cliente final.
El reto será que esta tecnología no se quede sólo en grandes marcas o en lotes muy selectos. Si el sistema llega también a productores pequeños y medianos, la botella de aceite puede convertirse en algo más que un envase.