Marlaska gasta 800.000 € para distribuir coches policiales mientras los guardias han de recogerlos en moto
Los guardias civiles denuncian esta discriminación respecto a sus compañeros de la Policía

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, gastará hasta 800.000 euros para distribuir vehículos en la Policía Nacional mientras a los guardias civiles los obliga a realizar viajes de hasta 10 horas en moto en un mismo día para sustituir sus viejas motos por las nuevas, que se encuentran en Madrid, como recientemente ha revelado OKDIARIO.
El Ministerio del Interior publicó este pasado 17 de abril en el BOE el anuncio de dicha licitación. En concreto, quiere adquirir dos camiones portavehículos para la Policía. Un contrato que ha sacado a licitación con un presupuesto base de 798.600 euros. El plazo para la presentación de ofertas se extiende hasta el próximo 11 de mayo. Es el expediente Z25AU067/D2F.
Interior señala que para el cumplimiento de las funciones específicas de la Policía «es necesaria la renovación periódica de los diferentes tipos de vehículos, así como la adquisición por reposición de otros que la operatividad policial exige», y los camiones que pretende adquirir son para «el traslado de vehículos policiales a las distintas dependencias del territorio nacional en función de la necesidad y operatividad necesaria».
A los guardias civiles los castiga
Así, mientras quiere garantizar que los policías nacionales dispongan de medios logísticos para mover su parque móvil sin necesidad de destinar a ningún agente a hacer de transportista, en la Guardia Civil exige a los agentes de Tráfico que viajen en motocicleta desde distintos puntos de España a Madrid para recoger las motos nuevas y conducirlas de vuelta a sus destinos, obligándolos a trabajar hasta 14 horas seguidas, sin descanso.
Y ello, pese a que esto contraviene la propia Ley de Prevención de Riesgos Laborales, por la falta de descanso, así como la Ley de Transportes, que señala que no se puede conducir más de 9 horas en un mismo día ni más de cuatro horas y media seguidas.
Fue la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), la decana y mayoritaria, la que dio la voz de alarma a OKDIARIO denunciando «esta vergonzosa situación» que sufren los agentes de Tráfico. Todo, porque la licitación para el traslado de 269 motos nuevas a las unidades quedó desierta. Interior licitó este contrato el pasado mes de diciembre por 57.835 euros, pero no se presentó ninguna empresa.
Lejos de mejorar la oferta económica ante este fiasco, el Ministerio del Interior y la Dirección General de la Guardia Civil tuvieron la ocurrencia de quitar agentes de la vigilancia de las carreteras para hacer un cometido que nada tiene que ver con su función policial. Más aún, los pone en jaque con viajes tan largos en moto, de ida y vuelta en un mismo día.
Una muestra más del «abandono» a la Benemérita
En la AUGC no dan crédito a que «con las plantillas tan escasas que tiene la agrupación de Tráfico se esté utilizando al personal operativo para realizar funciones logísticas». Carlos Cantero, responsable de Tráfico de la asociación, con 24 años de servicio en la Guardia Civil, los últimos 19 en Tráfico, está que trina.
Preguntado sobre esta licitación de la Policía, señala que «evidencia un nuevo maltrato institucional hacia los guardias civiles, especialmente a los de Tráfico, y evidencia una policía low cost, no sólo referente al tema presupuestario, sino también en la propia jornada laboral, ya que nos obliga a realizar hasta 250 horas más que la Policía Nacional, al negarnos el turno 6X6 que sí disfrutan los compañeros del otro Cuerpo».
«Algo falla cuando tenemos falta de personal en Tráfico y hay que destinar al poco que nos queda a realizar cientos de kilómetros para hacer de transportistas, dedicando muchas horas de trabajo en buscar unos vehículos nuevos, en lugar de destinarlos a auxiliar al ciudadano y garantizar la seguridad de las carreteras», declara Olaya Salardón, portavoz de la AUGC.
La peculiar cruzada
El pasado 23 de febrero tuvieron que hacer esta peculiar travesía diez agentes de Tráfico de Castellón de la Plana. El viaje hasta Madrid les supuso casi cinco horas de ida y luego lo mismo de vuelta. La distancia son unos 420 kilómetros. Emprendieron la travesía a las seis de la mañana y regresaron a las ocho de la tarde, lo que les supuso 14 horas seguidas de servicio. Los agentes solicitaron autorización para dormir en Madrid, pero les fue denegada por escrito, obligándolos a meterse esta paliza de viaje.
En febrero también fueron desplegados otros cuatro agentes desde Valencia capital, que salieron a las 6 de la mañana y regresaron a las 6 de la tarde. En total, 370 kilómetros: cuatro horas de ida y otras cuatro de vuelta. También pidieron hacer noche en Madrid para reponerse del viaje, pero igualmente les fue denegado, por lo que no les quedó más remedio que regresar aquel día.
También han sido obligados a desplazarse a agentes desde Plasencia, Jaén, Tarazona (Zaragoza) o Guadalajara en las mismas condiciones.
Carlos Cantero destaca la incongruencia que supone que la DGT insista constantemente en la importancia del descanso y en los riesgos de la fatiga en la conducción mientras, por otra parte, «está organizando servicios maratonianos a sus propios agentes».
«El Ministerio del Interior se está acostumbrando a que no exista dinero para las necesidades de la Guardia Civil mientras sí aparece para la Policía Nacional», denuncia Eugenio Nemiña, responsable jurídico de la AUGC, así como vocal en el Consejo y en la Comisión de Riesgos Laborales, señalando el contraste con la Policía Nacional, «como también ocurre con los Mossos», con los que existe «una diferencia salarial importante y en las condiciones de la jornada laboral».
En la Guardia Civil la falta de reposición obliga a mantener en servicio vehículos demasiado antiguos para la labor policial, muchos de los cuales superan los 400.000 kilómetros y otros sufren continuas averías. Lejos de retirarse y sustituirse continúan en circulación porque no existe dotación suficiente para reemplazarlos. Y ello «compromete tanto la seguridad de los agentes como la de los usuarios de la carretera», como denuncia el responsable de Tráfico de la AUGC.
De hecho, esta especialidad se encuentra en una situación crítica por falta de vehículos, según denuncia, señalando una vez más el «abandono» de Marlaska a la Guardia Civil.
«Está asfixiando a la Agrupación de Tráfico quitándole capacidad operativa», critica Cantero, recordando el menguado dispositivo de agentes que hubo en la operación salida de Semana Santa, con «1.000 guardias civiles menos que en 2009 para un 21% más de tráfico».
Fracaso de gestión
Para el responsable jurídico de la AUGC, esta situación de la Guardia Civil es «el reflejo de un grave fracaso en la gestión». En este sentido, indica que existe un certificado oficial de la Jefatura de Recursos Humanos de la Agrupación de Tráfico que justifica la externalización del contrato «basándose precisamente en la insuficiencia de medios propios para realizar estas tareas» mientras que en la Policía se están comprando vehículos para poder hacer ellos el traslado sin tener que externalizar el servicio.
«Si la Administración reconoció formalmente que no tiene capacidad para hacer este trabajo, es inaceptable que ante un concurso desierto, se improvise utilizando a los agentes como repartidores de vehículos», critica Nemiña, recalcando que «os guardias civiles están para garantizar la seguridad ciudadana y el auxilio en carretera, no para parches logísticos originados por una licitación fallida».
La AUGC exige al ministro, a la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, y al director de la DGT, Pere Navarro, «coherencia y soluciones reales, no medidas desesperadas a coste cero para la Administración».
«Lo más grave es que, consumado el fracaso de sacar adelante la licitación, se imponga a los compañeros jornadas inaceptables para no tener que pagar una noche de alojamiento», critica Nemiña indignado.