Ministerio del Interior

El Gobierno envía a cárceles de la península a los 70 invasores más peligrosos por agresión sexual y robos con violencia

Ahora se encuentran en prisiones andaluzas, en su mayoría en las de Algeciras (Cádiz), Archidona (Málaga) y Morón (Sevilla)

Un invasor atacó el lunes a un funcionario de prisiones y tuvo que ser aislado con sujeción mecánica debido a la agresividad

Marlaska
Rosalina Moreno

El Gobierno de Pedro Sánchez ha enviado a cárceles de la península a los 70 invasores más peligrosos, sobre los que pesan delitos por agresión sexual, robos con violencia y atentado contra agente de la autoridad. Ahora se encuentran en prisiones de andaluzas. «En su mayoría, en centros penitenciarios de Algeciras (Cádiz), Archidona (Málaga) y Morón de la Frontera (Sevilla)», según precisan a OKDIARIO fuentes penitenciarias.

Además, avanzan que «está previsto para los próximos días el traslado de otra decena de invasores». Unas conducciones que la Guardia Civil realiza en furgoneta o en barco. Y esto está ocurriendo pese a que la prisión de Ceuta dispone de espacio, ya que tiene seis módulos sin abrir, con 72 celdas cada uno.

Esta situación de traslados la oculta el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, así como el balance de la criminalidad tras la invasión. Unos datos que ha venido revelando OKDIARIO de forma periódica y que el pasado viernes hizo públicos de forma oficial el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, rebatiendo con cifras la «inseguridad subjetiva» de la que habla Marlaska.

En total, en estos 47 días desde el asalto masivo, las autoridades judiciales han ordenado el ingreso en prisión preventiva de 121 sujetos en la cárcel de Ceuta, entre ilegales y delincuentes que han aprovechado para hacer negocio con los invasores, como tratar de desplazarlos a la península en pequeñas embarcaciones o motos de agua a cambio de una suculenta cifra de dinero.

El mes anterior al asalto masivo hubo 20 ingresos en la prisión de Ceuta, por lo que los internamientos se han disparado en un 505%. De estos 121 presos registrados tras la invasión, la inmensa mayoría son marroquíes, procedentes de la zona norte: Castillejos, Tetuán, Kenitra, Rif y Tanger, mientras que otros 14 tienen nacionalidad española. 

Y muchos de ellos «lucen simbología yihadista y de haber estado en prisión, como son los símbolos de una S, del dólar, tres puntos y una s extendida», según indican fuentes penitenciarias.

Entre los delitos que se les imputan también constan robos con fuerza y el delito contra la libertad de los ciudadanos extranjeros. Según ha podido saber este diario, la semana pasada ya se habían presentado 59 denuncias en la Policía contra los invasores por ataques a policías, militares y guardias civiles, y 38 por agresiones sexuales, 13 de ellas con penetración.

Menos detenidos que denunciados

Cabe destacar, además, que la cantidad de ilegales que hay internos en la prisión de Ceuta es muy inferior a la de los que realmente han cometidos delitos, ya que muchos de los cuales han reconocido los hechos imputados y han aceptado ser expulsados a su país.

A esto se suma, además, como ya ha revelado este diario, que muchos de los invasores que han cometido agresiones sexuales, violaciones, así como ataques contra policías, guardias civiles y militares han logrado huir tras los hechos sin ser identificados y continúan deambulando por la ciudad.

También se da la circunstancia de que no todas las violaciones y agresiones sexuales han sido denunciadas, por miedo de las víctimas, que también son compañeras de asalto.

Ente los invasores hay condenados por delitos en España que ya habían sido expulsados del país y ahora han vuelto a ingresar en prisión. Se trata de marroquíes que tenían prohibición de entrada en territorio español y la han quebrantado, por lo que han pasado a disposición judicial por la comisión de un nuevo hecho delictivo. También los hay con requisitorias judiciales pendientes en Ceuta, entre ellas por delito de agresión sexual a menor cometido en 2019.

La Policía ha descubierto entre los invasores de Ceuta a un centenar de condenados en España con prohibición de regresar. «Se han quedado los peores», señalan fuentes policiales respecto a los ilegales que regresaron a Marruecos los días siguientes al asalto.

Lejos de la «normalidad» de la que habla el ministro del Interior, los policías reciben a diario llamadas de agresiones sexuales a niñas y mujeres por parte de compañeros de asalto. Los agentes están desbordados, no dan abasto, y la tensión en las calles se incrementa cada día, con peleas entre los propios asaltantes. Los inmigrantes irregulares atacan incluso a los policías, miliares y guardias civiles dejándolos hasta con los dedos rotos, fracturas de peroné y múltiples contusiones. La emprenden contra ellos a patadas y pedradas y también han atacado vehículos policiales y militares con rocas, reventando las lunas.

Sin protocolo de seguridad interior

Desde el sindicato Tu abandono me puede matar (TAMPM) critican que a pesar del sobreesfuerzo que están haciendo los trabajadores penitenciarios, con el volumen de trabajo tan intenso que están teniendo con tantos ingresos y salidas hacia la península, la dirección de la prisión «bajo el falso pretexto de cuidar la salud laboral, está cambiando a los funcionarios de guardia las cadencias suyas de trabajo, lo que les está causando un grave perjuicio».

Además, no dan crédito a que todavía no se haya desplegado ningún protocolo de seguridad interior para evitar peleas entre los ilegales y los internos ceutíes. Una inacción ante la que este sindicato presentó una queja el pasado 31 de julio ante la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, que sigue sin pronunciarse al respecto.

TAMPM advierte que entre los ilegales e internos de la ciudad autónoma que cumplen condena o se encuentran en prisión provisional «se podrían generar situaciones de tensión, enfrentamientos o altercados», como consecuencia de los delitos que han cometido los ilegales y los actos vandálicos que producen en la ciudad. Una situación que podría convertir la prisión en un polvorín.

Por ello, José Manuel Caro, delegado de TAMPM en Ceuta, reclama que de forma preventiva se adopten de inmediato las medidas necesarias para «garantizar una separación interior adecuada entre los internos vinculados a la entrada ilegal en el país y el resto de la población reclusa, evitando trasladar al interior del centro penitenciario las tensiones que se están produciendo en las calles ceutíes».

A su juicio, la solución pasa por que no compartan módulos y se habilite uno específico para estos internos.

Según ha podido saber OKDIARIO, ya se están produciendo agresiones de ilegales a los funcionarios de prisiones. El pasado lunes por la tarde tuvo lugar primera. El invasor «tuvo que ser aislado con sujeción mecánica debido a la agresividad».

Hasta cinco días en cuarentena

A raíz de los brotes de sarna, tuberculosis e impétigo que se están registrando en Ceuta entre los inmigrantes ilegales, debido al hacinamiento y la falta de higiene, en el centro penitenciario se ha activado un protocolo sanitario para evitar la transmisión de estas enfermedades.

En concreto, como medida preventiva ante la posibilidad de que pudieran ser portadores de enfermedades infectocontagiosas, los internos de la invasión son trasladados a un ala concreta del departamento de enfermería donde permanecen hasta varios días en cuarentena, separados del resto de la población reclusa, así como de otros internos en dicho departamento.

Además, se ha establecido el uso de mascarillas por parte de los funcionarios de prisiones, así como de estos internos, tanto en el departamento de ingresos como en el de enfermería cuando están en contacto. En el caso de los funcionarios, mascarillas FFP2 y los internos las estándar. Ambas medidas extraordinarias no tenían lugar desde el Covid.

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