Acercamientos de ETA

Los etarras aplauden a Sánchez tras la excarcelación de Troitiño, asesino de 22 personas

ETA Troitiño
El etarra Antonio Troitiño.

El Gobierno de Pedro Sánchez había decretado el pasado mes de octubre el acercamiento -de Madrid a Segovia- del sanguinario e histórico etarra Antonio Troitiño, cuya huella está detrás de 22 asesinatos (entre ellos 12 guardias civiles en la Plaza de la República Dominicana en Madrid). Pero no ha llegado ni a ser trasladado, ya que Instituciones Penitenciarias ha anunciado este martes que queda en libertad por motivos «humanitarios»: padece un cáncer, a pesar de que no figura en la lista de etarras que cumplen condena con enfermedades graves. El colectivo de presos de la banda terrorista ha aplaudido esta decisión del Ejecutivo de coalición, que enmarcan dentro del nuevo «contexto de los traslados y acercamientos de presos políticos vascos impulsados por el Gobierno español».

El 14 de junio de 1986, un coche cargado con 5 ollas express y 35 kilogramos de Goma 2 explotó en la Plaza de la República cuando pasaba junto a él un convoy de la Guardia Civil. En varios vehículos viajaban más 70 agentes de la Benemérita, de los que muchos (alrededor de 60) resultaron heridos de gravedad. Doce de ellos fallecieron. Agazapado cerca de allí se encontraba Antonio Troitiño, que fue quien activó las bombas antes de huir a toda prisa en un vehículo conducido por otro histórico asesino de la banda, Iñaki de Juana Chaos.

A aquellas 12 muertes se les sumaron en los años 80 otras diez más, hasta un total de 22, en las que Trotiño tuvo participación directa y por las que fue condenado a más de 2.700 años de prisión por la Audiencia Nacional, que se quedaron en 24 (no llega al 1%) cuando fue puesto en libertad en 2011 por aplicación de la llamada ‘Doctrina Parot’. Huido a Reino Unido nada más salir de prisión, desde 2014 cumplía otra condena por haberse vuelto a integrar en ETA. Una segunda condena que finaliza este martes, con su puesta en libertad definitiva. Uno de los movimientos más relevantes en este nuevo 2021, tras un 2020 de récord en el que el Gobierno, en pleno idilio político con EH Bildu, puso en libertad a 32 etarras y acercó a otros 130.

Aplaudida por los presos

Según asegura el colectivo de presos etarras Etxerat, que aglutina a las familias e internos de la banda, Troitiño está aquejado de una grave enfermedad. Un tumor incurable, aunque la propia asociación reconoce que «no figura en la lista de 17 presos con enfermedades graves».

Esta excarcelación, aplaudida por el colectivo de condenados de ETA, se enmarca dentro del nuevo «contexto de los traslados y acercamientos de presos políticos vascos impulsados por el Gobierno español», recalcan.

«Tal y como recoge el auto firmado ayer, lunes, la Audiencia Nacional aplica a Antonio Troitiño el artículo 104.4 (3ºgrado) en atención a su estado de salud y decreta su libertad condicional. El auto establece que Troitiño padece una enfermedad muy grave e incurable, que solo puede ser tratada con medidas paliativas y respeto a la cual la estancia en prisión podría dificultar las mismas».

Liberar a todos los presos

La legislación aplicada en este caso es la misma que se ha venido utilizando años atrás: en algunos casos se ponen en libertad a los presos que se encuentran en un estado terminal, para que vuelvan a sus casas antes de fallecer. Pero en otros, la puesta en libertad se produce porque la defensa de los presos alega que la estancia en la cárcel es negativa para la evolución de la enfermedad.

Así lo recoge en sus informes el colectivo Jaiki Hadi, vinculada a la plataforma de presos y supuestamente integrado por profesionales santiarios. Según vienen denunciando desde hace años, la práctica totalidad de los presos etarras sufre todo tipo de enfermedades y dolencias por culpa, entre otras cosas, del diseño de las cárceles españolas. Alegan que son pequeñas, mal iluminadas, muy frias en invierno y muy calurosas en verano, y que eso complica las dolencias. Desde una simple dermatitis hasta un cáncer. En cambio, hay etarras que se han beneficiado del fin de su condena por motivos médicos y, décadas después, continúan vivos y haciendo vida normal en los pueblos que años atrás fueron escenario de sus asesinatos. Es el caso, por ejemplo del ex miembro del comando Bizkaia, José Manuel Azkarate Ramos, que fue excarcelado por el Gobierno de Felipe González en 1992 por padecer varices esofágicas. La cárcel, alegaron en su defensa, agravaba su problema de salud.

«Queremos, en estos momentos, enviar un fuerte abrazo a Anton Troitiño y a su familia. Les queremos ofrecer todo nuestro apoyo y queremos acompañarles en esta complicada situación», advierte Etxerat en su comunicado.

«Como tantas veces ha denunciado Etxerat, las extremas condiciones padecidas en prisión y las largas condenas a las que somete a los y las presas vascas se encuentran en el origen mismo de situaciones como la que ahora debe enfrentar el preso donostiarra. Pedimos una vez la más la libertad inmediata de todos los presos enfermos de gravedad», reclaman desde el colectivo de presos.

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