Los ceutíes no se rinden: bloquean el reparto de comida de Cruz Roja a los invasores en El Trampolín
Los ceutíes se movilizan por tercer día seguido para denunciar la grave situación que viven desde hace 28 días

Los ceutíes se han movilizado este jueves por tercer día seguido para denunciar la situación que vive la ciudad tras la invasión de 80.000 inmigrantes. Uno de los puntos de concentración ha sido la desalinizadora, frente a la playa de Benítez.
La tarde ha empezado con momentos de tensión cuando varios vecinos intentaron bloquear el paso de los camiones de Cruz Roja que llevan comida a diario a los inmigrantes invasores de El Tarajal en la zona del Trampolín. Tras una sentada, cuatro vehículos se han visto obligados a detenerse y han sido escoltados por la Policía.
Entre las consignas más repetidas sonó de nuevo «Ceuta unida jamás será vencida» y «Ceuta no es un CETI». Las protestas se suman a jornadas anteriores en las que los ceutíes han salido en masa a la calle para denunciar la dejación de funciones del Gobierno durante 28 días.
Parte de los asistentes también ha criticado a las organizaciones que prestan ayuda a los inmigrantes, a las que algunos acusan de ser «mafia», y han dirigido insultos al Gobierno y a Pedro Sánchez.
Las movilizaciones continúan tras la marcha del día anterior, que recorrió varias zonas de la ciudad y llegó hasta la Delegación del Gobierno para exigir una respuesta de las administraciones.
Tras estas protestas, el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) ha pedido la convocatoria urgente de una Junta de Portavoces. La formación ha llamado a la calma y a la unidad, y ha defendido que el problema se aborde desde las instituciones y dentro de la legalidad. También ha reclamado que se permita trabajar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Al mismo tiempo, las concentraciones se extienden a otros puntos de la ciudad. En las Murallas Reales también se han reunido manifestantes que avanzaban hacia Otero. La zona cuenta con un amplio dispositivo de Policía Nacional y Guardia Civil. Helicópteros sobrevuelan la ciudad para reforzar la vigilancia. Los agentes mantienen un cordón para impedir que los protestantes lleguen al Trampolín, mientras los camiones de Cruz Roja buscan vías alternativas para acceder a la playa.