Guardia Civil en Navarra

Bildu veta que los 220 guardias civiles de Tráfico pasen a la Policía Foral: los quiere fuera de Navarra

Guardias civiles Navarra
Guardia Civil de Tráfico.
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Ultimátum abertzale a la Guardia Civil: el próximo 31 de marzo de 2023 deberá ser el último día de trabajo de los 220 agentes del cuerpo que presentan servicio en el Sector de Tráfico de Navarra y en sus seis puestos. El Gobierno de Pedro Sánchez, a cambio de que se aprueben sus nuevos Presupuestos Generales del Estado, cede a la exigencia de Bildu y refrenda la medida. Una cuenta atrás de cinco meses para que los guardias civiles abandonen Navarra, ya que Bildu y sus sindicatos afines en la Policía Foral vetan la llegada de agentes «de un cuerpo militar» español a sus filas.

El Gobierno de Sánchez, el mismo que en 2015 prometió que no pactaría con Bildu y que si fuese necesario lo repetiría «veinte veces», ha pactado este martes con Bildu la salida de Navarra de los guardias civiles de Tráfico de la que aún quedan en Navarra. Lo hace sin firmar informe técnico alguno que lo avale. Y pese a lo que se ha venido defendiendo hasta ahora desde Interior, la pasarela de agentes de la Guardia Civil a la Policía Foral es poco menos que ciencia ficción, tal y como denuncian algunos de los 220 afectados.

La negociación del Gobierno con Bildu, y también con el PNV, comenzó en 2019. También participó el ejecutivo regional de María Chivite, aunque en este caso como mera correa de transmisión de las consignas que llegaba de Moncloa y de Interior. Se llegó a un pacto: los guardias de Tráfico dejarían de prestar servicio en Navarra y, a cambio, los agentes que quisieran pasarían a formar parte de la Policía Foral y a trabajar en esa unidad de nueva creación.

Pero el plan de los abertzales era diferente: la salida de la Guardia Civil de Tráfico de Navarra también debería implicar a los propios agentes. Nada de «pasarelas». El sindicato mayoritario en la Policía Foral, Eusko Langileen Alkartasuna (ELA), se cerró en banda cuando, a finales de 2021, vieron en los presupuestos navarros una disposición adicional en la que se facultaba al Gobierno de Chivite para articular -y dotar de presupuesto- esa pasarela.

«Cuerpo militar»

Había un problema: después de muchas décadas cumpliendo su deber en las carreteras navarras, un buen número de agentes de Tráfico habían acumulado una serie de retribuciones y complementos extra. Cambiarse a la Policía Foral podría suponer una perdida de emolumentos, por lo que se estableció un sistema de compensación. Ni hablar, sentenció ELA tras conocer la propuesta. El nuevo cuerpo de Tráfico debería estar compuesto de agentes de nuevo ingreso y de otros ya con plaza.

El sindicato abertzale no dejaban lugar a duda de su objetivo en la propuesta que trasladaron al Gobierno socialista de Navarra para que la elevara a Interior: «La asunción de esta competencia debe conllevar un aumento de plantilla de la Policía Foral, proceso que debe ir acompañado de una disminución de la presencia de otras fuerzas policiales. Para ello, resulta necesaria la convocatoria de una OPE, en la que en ningún caso deben tener prioridad los miembros de cuerpos de naturaleza militar como la Guardia Civil».

ELA, explicaban, «apuesta por una Policía Foral profesional, de carácter civil, arraigada en su pueblo, comprometido con los derechos humanos, con perspectiva de género y donde se respeten los derechos lingüísticos de la ciudadanía». Los agentes de la Guardia Civil afectados entendieron perfectamente lo que venía a señalar ese «arraigo» y esos «derechos lingüísticos».

Bildu

Ese planteamiento sindical, de marcado tinte ideológico, fue asumido en las negociaciones nacionales por EH Bildu. Y así se lo ha trasladado al Gobierno de Sánchez Maite Aizpurúa, la diputada de Bildu que ha conducido la negociación en Madrid. Ha seguido la línea de todas las muestras apoyadas por el partido que buscan sacar a la Guardia Civil del País Vasco y de Navarra. Desde la fiesta del odio a la Benemérita que se celebra en Alsasua todos los años con respaldo de los de Arnaldo Otegi hasta el fotomontaje con el que Bildu celebró el pasado 12 de octubre: un guardia civil haciendo las maletas y la frase «¡Fuera de aquí!».

A falta de cinco meses, los agentes afectados por este cambio no conocen plan alguno referente a una «pasarela» que les permita mantener un puesto de trabajo de lo suyo en los municipios donde residen actualmente con sus familias. Algunos de ellos desde hace décadas. La cesión, explican fuentes de la Guardia Civil, les aboca a cambiar de especialidad -hay escasas plazas- y quedarse en Navarra o decidir seguir presentando servicio en Tráfico. Eso sí, haciendo las maletas.

Bildu ni siquiera ha disimulado su verdadera intención tras hacerse público el acuerdo. Las competencias de Tráfico eran lo de menos, lo importante era el mensaje: los guardias civiles vuelven a estar señalados en Navarra.  Como ha dicho en redes el diputado de EH Bildu Oskar Matute en referencia a la noticia: «¡Circulen!».

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