ASALTO AL CAPITOLIO

Así se reía Iglesias cuando Rajoy le afeaba no condenar el asalto violento a la Asamblea de Venezuela

El dirigente morado fue el único de los principales partidos que no condenó aquel ataque brutal en julio de 2017

El entonces jefe del Gobierno le reprochó que mirase hacia otro lado ante "invasiones de parlamentos democráticos"

Iglesias y Montero burlándose de Rajoy tras su reproche por no condenar el asalto chavista a la Asamblea de Venezuela.

El actual vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Podemos, Pablo Iglesias, se negó a condenar expresamente el asalto de las turbas chavistas a la Asamblea de Venezuela, de mayoría opositora, en el año de 2017. Aquel ataque, también fue violento, como el acaecido este miércoles en el Capitolio de los Estados Unidos por simpatizantes de Donald Trump. Incluso fueron agredidos al menos cinco diputados de la oposición venezolana. Sin embargo, cuando el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, le afeó su silencio en el Pleno del Congreso, Iglesias optó por la risa y la burla.

También le acompañó en aquellas risotadas desde el escaño la hoy ministra de Igualdad, Irene Montero. En aquella sesión, y en respuesta al líder Podemos, Rajoy le reprochó que fuera el único dirigente de los principales partidos que mirara hacia otro lado y no condenara sin ambages ni equidistancia el asalto a la Asamblea de Venezuela por parte de las hordas chavistas de julio de 2017. Estos violentos se concentraron delante del Parlamento de aquel país, donde lanzaron varios cohetes. Ya dentro, hirieron a varios diputados, funcionarios y personal de seguridad.

«También denuncio y combato otro tipo de corrupción, la de quienes se han negado en esta Cámara siempre a denunciar la violación de derechos humanos en países amigos; la de quienes no condenan las invasiones de parlamentos democráticos; y la de quienes dicen que Leopoldo López, una persona a la que metieron en la cárcel durante más de tres años y medio es un golpista cuando todavía está hoy sin libertad», lanzó Mariano Rajoy a Pablo Iglesias, que se reía en la bancada morada junto a Montero.

Ésa es la corrupción de los valores democráticos, la que ustedes practican porque a ustedes les han pagado señor Iglesias y no son libres para defender posición», señaló el entonces presidente del Gobierno al dirigente morado. La reacción de Iglesias y Montero fue volver a reírse e incluso aplaudir a Rajoy en señal de burla al jefe del Ejecutivo y a la oposición venezolana agredida por los desalmados chavistas.

Aquella sesión parlamentaria tuvo lugar el 12 de julio. Rajoy retrató así al líder de Podemos, puesto que desde que tuviera lugar el asalto el 5 de julio, la formación morada declinó realizar una condena rotunda y expresa del brutal asalto al Parlamento venezolano por parte de seguidores de Nicolás Maduro.

Contra la oposición

El propio Pablo Iglesias no fue más allá de apelar a la «estabilidad» y decir que «hemos visto un asalto al Parlamento que tampoco nos gusta», eso sí, tras subrayar previamente que «hemos visto a siete manifestantes chavistas quemados vivos por manifestantes de la oposición» y «el otro día disparos desde un helicóptero». Por su parte, la entonces portavoz parlamentaria, Irene Montero, se limitó a afirmar que su partido condena «todas las violencias», sin mencionar en ningún momento la invasión violenta de la Asamblea Nacional y poniendo al mismo nivel a la oposición y al chavismo, a las víctimas y a sus verdugos.

Precisamente, el PP promovió una declaración institucional para denunciar estos hechos, pero Podemos la frenó (estos textos requieren unanimidad de los grupos) al querer incluir un rechazo a «todas las violencias» para estigmatizar a la oposición venezolana.

Ahora, en cambio, tras producirse el asalto violento al Capitolio por parte de simpatizantes de Donald Trump, que saldó con cinco muertos, 52 detenidos y 14 policías heridos, Pablo Iglesias reaccionó así: «Lo que estamos viendo en EEUU es el modus operandi de la ultraderecha: la mentira descarada como arma política y el intento de subversión de los mecanismos institucionales cuando no le son favorables», escribió este miércoles en su perfil oficial de Twitter.

El mismo 5 de julio de 2017, Mariano Rajoy trasladó su «rotunda condena al violento asalto del Parlamento de Venezuela. España, con la paz, la libertad y los derechos del pueblo venezolano». Por su parte, también en Twitter, el entonces secretario general del PSOE y hoy presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, condenó igualmente «las agresiones a diputados de la oposición en el Parlamento de Venezuela». «Maduro debe asegurar las garantías democráticas», añadió el dirigente socialista.

Y el líder de Ciudadanos en ese momento, Albert Rivera, trasladó su apoyo a los demócratas venezolanos después de que «los mercenarios de Maduro» asaltaran el Parlamento y agredieran «a los representantes elegidos por el pueblo».

Barras de hierro y hachas

Aquel brutal asalto dejó imágenes de estos parlamentarios con el rostro ensangrentado y en el suelo. El coordinador nacional de Primero Justicia, Julio Borges, informó de las agresiones a los diputados Armando Armas, Américo de Grazia, Nora Bracho, Luis Carlos Padilla y Leonardo Regnault. Los atacantes llevaban palos, barras de hierro, cuchillos, hachas y artefactos pirotécnicos, entre otros objetos. También hubo cuantiosos destrozos.

Días antes, el 27 de junio, el dictador venezolano, Nicolás Maduro, agitó a los suyos llamando literalmente a las «armas» en caso de que «la Revolución Bolivariana fuese destruida». «Después de 90 días de violencia, destrucción y muerte, si Venezuela fuera sumida en el caos y la violencia, y fuera destruida la Revolución Bolivariana, nosotros iríamos al combate», advirtió. «Nosotros jamás nos rendiríamos. ¡Lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas! ¡Liberaríamos a nuestra patria con las armas!», arengó a su guerrilla entre aplausos.

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