La cabalgata de Boadilla brilló con los tradicionales Reyes Magos, camellos, ocas y pastores

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La cabalgata de la localidad madrileña de Boadilla del Monte se convirtió en todo lo que había anunciado el Ayuntamiento dirigido por el popular Antonio González Terol: una celebración clásica con todos los elementos que siempre han caracterizado a una cabalgata, alejada de aventuras que poco tienen que ver con la llegada de los Reyes Magos. Boadilla quiso retar a Carmena con una cabalgata clásica y consiguió poner en escena un espectáculo que los niños pudieran disfrutar y entender en su totalidad.

Los Reyes Magos llegaron a la localidad entre los aplausos de todos los niños y acompañados de los tradicionales camellos, conducidos por los pajes reales. Como en un buen Nacimiento, el ángel tuvo un papel importante, así como los pastores que acudían a entregar sus presentes al Niño Jesús, en un recorrido en el que no faltaron las tradicionales ocas, figura presente en todos los Belenes.

Más pajes llevando burros completaron un recorrido que amenizaron músicos como una banda de percusionistas y otra coloreando el ambiente con la música de instrumentos de viento.

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