SpaceX conquista el Nasdaq: hasta 4.300 millones de dólares podrían impulsar la acción desde el primer día
SpaceX se incorporará al Nasdaq-100 antes de la apertura del mercado del próximo martes 7 de julio
SpaceX vive este martes una de las jornadas más importantes de su historia bursátil con su debut en el Nasdaq. La entrada en el índice podría desencadenar hasta 4.300 millones de dólares en compras automáticas por parte de fondos indexados y ETF obligados a replicar su composición, un impulso que ha disparado la expectación en Wall Street.
Actualmente la acción cotiza en los futuros a 162 dólares, pero ha llegado a tocar incluso los 210 dólares. Recordemos que su precio de salida fue de 135 dólares y que la compañía ya acumula cerca de 3 billones de capitalización bursátil.
Sin embargo, no todos los analistas comparten el entusiasmo: mientras algunos ven el inicio de una nueva etapa de crecimiento, otros advierten de que la valoración de la compañía ya descuenta un escenario casi perfecto.
SpaceX, que debutó en el Nasdaq el 12 de junio, ha oscilado entre fuertes pérdidas y pequeñas ganancias en los últimos tres años. El año pasado, la compañía reportó una pérdida neta de 4900 millones de dólares.
De ahí que el propio S&P Global señale que no iba a cambiar los requisitos para que SpaceX entrara en sus principales índices. El índice de referencia de Wall Street S&P 500 esperará al menos 12 meses antes de siquiera considerarlo.
Mientras, y con la mirada puesta a mañana, los analistas esperan que después de que los mercados cierren el 6 de julio, los fondos y ETF referenciados al Nasdaq-100 comiencen a adquirir acciones de SpaceX para alinear sus carteras con el índice revisado.
J.P. Morgan estimó que la inclusión podría atraer 4.3 mil millones en flujos pasivos y proyecta que la participación de SpaceX en el índice sea inferior al 1%.
Burbuja o gigante tecnológico
Sin embargo, los expertos aseguran que SpaceX tendrá que respaldar su valoración con cifras; de no hacerlo, el fracaso será igualmente histórico.
Y es que, según los analistas de XTB, los inversores no están comprando el presente de SpaceX, sino una visión sobre cómo podría ser el futuro. «Y si hay alguien que ha demostrado durante las últimas dos décadas una capacidad extraordinaria para convertir ideas que parecían imposibles en negocios reales, ese es Elon Musk», añaden.
Para XTB la verdadera tesis de inversión en SpaceX no gira en torno a los beneficios actuales de la compañía, sino a la posibilidad de que algunas de las grandes tendencias de las próximas décadas, como la inteligencia artificial, conectividad global, infraestructura espacial o incluso la economía fuera de la Tierra, terminen convergiendo dentro de una misma empresa.
Desde Schroders señalan que el entusiasmo que rodea a SpaceX va mucho más allá de los cohetes y Starlink, abarcando también la infraestructura de IA, las redes de comunicaciones globales e incluso la ambición de crear centros de datos en órbita.
El efecto ‘Musk’
Si bien los analistas mantienen una perspectiva generalmente positiva sobre los activos de riesgo, la evolución de los precios y el carácter cada vez más especulativo de algunos de estos debates merecen atención.
Históricamente, los picos de los principales mercados se han caracterizado por una menor amplitud del mercado, una política monetaria más restrictiva y un deterioro de la liquidez. Aunque el entorno actual aún no presenta todas estas características, los riesgos, sin duda, están aumentando.
El posible factor de alivio sería que la inflación termine siendo lo bastante transitoria como para permitir que los bancos centrales reanuden las bajadas de tipos antes de que las condiciones de liquidez se deterioren significativamente.
Sin embargo, el debate entre los inversores sobre si una empresa recién cotizada podría convertirse rápidamente en uno de los componentes más importantes de los principales índices, a pesar de unas métricas de valoración que se situarían entre las más exigentes de la historia del mercado, quizás sea un recordatorio de que el entusiasmo se ve impulsado cada vez más por las posibilidades futuras que por los flujos de caja actuales.