Crisis en la petrolera

La semana horribilis de Repsol: culebrón en la Audiencia y rejón del Gobierno para bajar la luz

Repsol argelia naturgy
Sede de Repsol.

A un Repsol golpeado por el precio del petróleo todo se le han vuelto pulgas esta semana. Por un lado, el Gobierno ha anunciado que le va a meter un rejón para pagar la rebaja de la luz que ha anunciado. Por otro, ha empezado la investigación en la Audiencia Nacional de la pieza sobre sus relaciones con Villarejo, que ha derivado en un auténtico culebrón. Y finalmente, ha acometido una renovación de la directiva en su intento por reducir su dependencia del carburante.

El rejón del Gobierno se llama Fondo Nacional para la Sostenibilidad del Sistema Eléctrico (FNSSE) que alcanzará los 7.000 millones de euros en cinco años y que se nutrirá con los pagos de eléctricas, petroleras y gasistas para financiar el llamado déficit de tarifa de los últimos años (diferencia entre lo que cuesta producir electricidad renovable, que es mucho por las primas concedidas, y los ingresos que genera). Hasta ahora, lo pagábamos todos cada mes en el recibo de la luz, que tendría que subir en 2021 -con la que está cayendo- si no se tomaban medidas.

Inicialmente, el sector se quedó en shock pero nadie quiso protestar ya que se trataba de una iniciativa teóricamente ‘verde’ del Ejecutivo. Pero el jueves por la noche el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, estalló: dijo que el fondo propuesto por el Gobierno no tiene por objetivo financiar las renovables, sino que es «para pagar a los fondos de inversión, en muchos casos especulativos», que invirtieron en España en el pasado en unas energías renovables que no eran todavía competitivas, así como «los dividendos de las eléctricas y sus errores del pasado».

Y dejó claro que este dinero no va a recaer en las cuentas de la empresa, sino que «lo va a pagar el consumidor». «Tanto el coche de gasolina, el de diésel, el que consume gas natural en casa, y va a pagar las fiestas pasadas del sector eléctrico», según Imaz.

El culebrón de Repsol, Sacyr y Villarejo

Al mismo tiempo que el Gobierno pone en jaque sus resultados, Repsol empieza a sentir el aliento de la Justicia por sus relaciones con el excomisario José Manuel Villarejo. Esta semana, han comenzado las declaraciones de la pieza separada que investiga este asunto y han desvelado que la petrolera protagonizó un auténtico culebrón durante el intento de asalto por parte de Sacyr y Pemex en 2011.

Las dos partes se contradicen en quién contrató primero a Cenyt, la empresa de Villarejo. Según Repsol, ellos se dieron cuenta de que el excomisario estaba trabajando para Sacyr y le contrataron precisamente para «conflictuarlo» y quitárselo al enemigo, algo de lo que se da cuenta el exjefe de seguridad de la petrolera, Rafael Araújo, en una conversación en el día del patrón de la Policía (2 de octubre de 2011) con Enrique García Castaño ‘el Gordo’, socio de Villarejo (Araújo y él eran policías en excedencia y acudieron a la celebración). Álvarez le preguntó si trabajaba para Sacyr y a García Castaño «le cambió la cara». Y ahí decidieron contratar los servicios de Cenyt.

La versión de Sacyr asegura, en cambio, que su entonces presidente, Luis del Rivero, tuvo «la sospecha aunque no la certeza» de que Repsol le estaba espiando en un consejo «muy tenso» el 28 de septiembre de ese año. Acto seguido, Villarejo le ofreció un proyecto llamado ‘Design’ que consistía en investigar a Repsol, e incluso le entregó un informe de 11 páginas -que Del Rivero ha aportado a la causa- y una oferta económica de 75.000 euros para seguir adelante. El entonces presidente asegura que rechazó la oferta, pero su jefe de seguridad, Rodrigo Álvarez, se reunió tres veces más con el excomisario.

En todo caso, parece claro que Villarejo intentó hacer el «dos por uno» y vender la misma información a los dos bandos, algo que debía de ser habitual en el modus operandi del expolicía metido a espía. Asimismo, los exjefes de seguridad de Repsol y CaixaBank, entonces primer accionista de la petrolera y que contrató a medias con ella a Cenyt, aseguran que les intentó colocar informes sobre Del Rivero realizados años atrás con motivo del intento de asalto de la constructora a BBVA, otra de las piezas investigadas en el caso Tándem.

Asimismo, el exjefe de seguridad de CaixaBank, Miguel Ángel Rancaño, ha reconocido que Isidre Fainé, su entonces presidente y ahora de la Fundación La Caixa, muñidor de la fusión con Bankia y probablemente el banquero más poderoso de España tras Ana Botín, estuvo puntualmente informado de los trabajos de Villarejo. Eso sí, todas las partes niegan que estas investigaciones incurrieran en nada ilegal, sino que simplemente se trató de una investigación empresarial lícita.

El viaje fantasma a México del ejecutivo espiado

Pero no acaba ahí la cosa, sino que hay elementos todavía más extraños. Otro flanco del caso es Fernando Ramírez Mazarredodirector financiero de Repsol hasta el 31 de diciembre de 2010, cuando fue despedido con una indemnización de unos 7 millones… para ser contratado como asesor externo en agosto de 2011. En las declaraciones de estos días ha trascendido que el motivo de esta contratación fue que mediara discretamente con Pemex para buscar una solución diplomática al conflicto, papel para el que Antoni Brufau prefería a alguien que no estuviera ya en plantilla. Es decir, se trataba de hacerle la ‘envolvente’ a Sacyr, pactar con Pemex y dejarle solo a Del Rivero, lo que garantizaba su derrota.

Pero esta mediación no fue posible porque «alguien» filtró a la prensa mexicana que Ramírez Mazarredo ya estaba en aquel país… cuando él asegura que todavía no había emprendido el viaje. Una filtración que dio al traste con una negociación en la que la discreción era vital.

Pero no es lo único extraño de este asunto. También lo es que, después de esa misión fallida, Repsol haya seguido pagando a este ejecutivo durante casi 10 años (hasta hoy). Y, sobre todo, que al mismo tiempo le espiara, como indica la documentación aportada por Villarejo por la que el juez ha pedido a Ramírez Mazarredo que se persone como perjudicado en la causa, cosa que él ha hecho. «¿Qué sentido tiene espiar a alguien a quien tienes contratado 10 años», se ha preguntado el propio afectado. Una cuestión inquietante que augura que las próximas declaraciones de este sumario van a ser apasionantes.

Lo último en Economía

Últimas noticias