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Rentabilidad y comisiones: claves para elegir un plan de pensiones y vivir una jubilación tranquila

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Pensiones

El mito de que los planes de pensiones no son rentables, junto a las elevadas comisiones y el no poder disponer del dinero hasta la jubilación hacen que los españoles no los consideren un producto atractivo. Estos factores, especialmente rentabilidad y comisiones, son claves para elegir un buen producto y vivir una jubilación tranquila.

Es evidente que el actual sistema público de pensiones no pasa por su mejor momento. Retrasar la edad de jubilación o aumentar el periodo de cotización exigido para poder acceder a una pensión han sido algunos de los últimos cambios implementados por el Gobierno, a los que les seguirán más en 2022, ya con la reforma del sistema de pensiones sobre la mesa.

Mientras que el Ejecutivo de coalición sigue obcecado en promover los planes de pensiones de empleo entre autónomos y pymes, lo que parece indiscutible es que los ciudadanos tendrán que recurrir a su propio ahorro para llegar a la jubilación dignamente y mantener su poder adquisitivo.

Comisiones y rentabilidad 

Para contratar un buen plan de pensiones, cualquiera que sea, hay que seguir unos pasos previos. “El primero es saber en qué se invierte y el segundo elegir el que tenga menores comisiones”, considera Antonio Gallardo, experto financiero de iAhorro. Y es que “estamos hablando de un producto a largo plazo que ofrece diversas opciones de inversión: desde las más seguras a las más arriesgadas”.

El coste máximo aceptado es de un 1,05% para los planes de pensiones de renta fija, generalmente productos con un menor riesgo, de un 1,30% en el caso de los mixtos y del 1,50% en los de renta variable, de mayor volatilidad por invertir en Bolsa. Junto a las comisiones, la rentabilidad juega un papel esencial a la hora de elegir un buen plan de pensiones.

Por ejemplo, si se contrata un plan de renta variable con una comisión del 1,5% (la máxima), la rentabilidad anual del mismo deberá estar por encima de ese porcentaje, ya que si es igual o inferior, el ahorro para la jubilación no sólo no aumentará, sino que cuando el inversor retire su dinero podría encontrarse con que ha perdido más de lo ganado.

Plazos y riesgo

La elección del plan también depende del tiempo que falte para la jubilación. Si el plazo es mayor, el inversor puede optar por planes más arriesgados y a medida que se acerque el momento de retirarse de la vida laboral optar por productos con menos riesgo. Gestores y asesores coinciden en señalar que cuanto antes dé inicio el ahorro privado para la jubilación, mucho mejor.

Hay quienes comienzan a invertir en un plan de pensiones al mismo tiempo que le concede el banco una hipoteca. Esto es así porque las entidades bancarias ofrecen entre las bonificaciones a las que se puede acoger el cliente para obtener una financiación mayor la contratación de un plan de pensiones. Sin embargo, desde iAhorro advierten de que cuando esto sucede se debe comprobar que el plan sea un buen producto, rentable y sin altas comisiones.

IRPF

Hay que recordar que los planes de pensiones son el único producto de ahorro que desgrava en el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF) porque tributan como ingresos del trabajo en vez de como ingreso patrimonial.  El límite actual de aportación a los planes de pensiones individuales (y por tanto de desgravación del IRPF) se sitúa en 2.000 euros anuales, cuando en 2020 eran 8.000, una cifra que el Gobierno tiene previsto reducir aún más en 2022, hasta los 1.500 euros, como se especifica en los Presupuestos Generales del Estado (PGE).

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