Se prevé que los precios del combustible aumenten drásticamente el 1 de julio como consecuencia de la apertura del estrecho de Ormuz
La reapertura de una de las rutas energéticas más importantes del mundo reduce la tensión, aunque los carburantes podrían seguir encareciéndose drásticamente
La reapertura del estrecho de Ormuz genera calma en los mercados internacionales del petróleo y el gas. Aunque los conductores no deberían esperar una bajada inmediata en el precio de la gasolina y el diésel. Los especialistas alertan de que el impacto de la crisis energética de las últimas semanas seguirá notándose en los surtidores, también después de que se haya restablecido el tráfico marítimo en esta estratégica ruta comercial.
La ruta de Ormuz
El estrecho de Ormuz es uno de los lugares más importantes para el comercio energético global. Por ello, a través de ese corredor marítimo circula una parte fundamental del petróleo y del gas que abastecen a Europa y Asia. Esto produce que cualquier movimiento o alteración en su funcionamiento tenga consecuencias directas sobre los precios internacionales de la energía. Las tensiones geopolíticas de la zona provocaron una fuerte inestabilidad en los mercados y dispararon el coste de materias primas como el petróleo Brent, referente en Europa.
Subida de la gasolina, bajada del petróleo
La reapertura de Ormuz ha ayudado a rebajar la presión sobre el precio del crudo, aunque los analistas señalan que existe un desfase entre la evolución de los mercados internacionales y los precios que pagan los consumidores en las estaciones de servicio. Los combustibles que llegan ahora a las gasolineras fueron adquiridos hace unas semanas, cuando las cotizaciones energéticas se encontraban en niveles superiores. Por ello, cualquier descenso del petróleo suele tardar un tiempo en trasladarse al consumidor final.
1 de julio: fecha clave
Los expertos afirman que el inicio de julio será un momento importante para comprobar cómo evoluciona el mercado energético tras la reapertura del estrecho de Ormuz, pero descartan que se produzca una bajada inmediata y generalizada de los precios. Algunos factores como los costes de logística, la recuperación del tráfico marítimo o la incertidumbre geopolítica seguirán condicionando la evolución de la gasolina y el diésel durante las próximas semanas.
El caso del gas
Esta situación no afecta sólo a los carburantes, ya que el mercado del gas natural continúa mostrando una alta inestabilidad, sobre todo en Europa, donde cualquier alteración en el suministro internacional tiene un efecto directo sobre los precios energéticos. Una reapertura que supone una noticia positiva para la estabilidad del mercado, pero los expertos creen que todavía será necesario esperar para que los consumidores aprecien un alivio notable en sus facturas energéticas.
Las previsiones
La mayoría de los especialistas coinciden en que la evolución de los precios dependerá de la estabilidad en Oriente Medio y de la capacidad del mercado para recuperar los flujos energéticos interrumpidos durante la crisis. Por ello, si la reapertura de Ormuz se consolida y no se producen nuevas tensiones geopolíticas, el petróleo podría estabilizarse en niveles más moderados. Aun así, la gasolina y el diésel seguirán expuestos a alteraciones durante buena parte del verano.